La protesta del 20-O en contra del modelo turístico de Canarias alcanzó su punto álgido en Playa de las Américas, cuando cientos de manifestantes irrumpieron en la playa situada junto a Las Verónicas, una de las zonas más turísticas del sur de Tenerife.
Lo que comenzó como una marcha organizada, se transformó rápidamente en un ‘desorden controlado’ cuando los manifestantes ocuparon gran parte de la playa, sorprendiendo a los bañistas que se encontraban disfrutando de una jornada de sol.
Al principio, los participantes en la movilización caminaron bordeando a los turistas y locales que descansaban en sus tumbonas, algunos aún ajenos a lo que estaba ocurriendo a su alrededor.
A medida que avanzaban, el grupo fue creciendo en número, rodeando prácticamente toda la playa. Y cuando no pudieron caminar más, abandonaron la fila inicial y tomaron toda la superficie disponible, generando confusión entre los bañistas que se vieron envueltos por la ‘marea humana’.
La pareja de turistas, ‘atrapada’
Una pareja de extranjeros se vio ‘atrapada’, de un momento a otro, en el centro de la protesta. Mientras el hombre miraba nervioso a su alrededor, sin entender del todo lo que sucedía, la mujer se mantuvo inmóvil, soportando estoicamente la situación.
Carteles con mensajes como “Tourist go home” añadían al desconcierto de los bañistas, que no sabían cómo reaccionar. Algunos intentaban interactuar con los manifestantes, mientras que otros, como esta pareja, permanecían rígidos, sin saber si marcharse o quedarse.
Los gritos y consignas de los manifestantes aumentaron en intensidad, mientras más de 2.000 personas coreaban mensajes en contra del turismo masivo. Esta escena concreta duró más de 10 minutos, durante los cuales los turistas fueron objeto de mofas y burlas.
Otra pareja, que se encontraba cerca, optó por recoger sus pertenencias y abandonar la playa antes de verse completamente rodeados. Mientras tanto, aquellos que no pudieron o no quisieron moverse, se resignaron a observar la manifestación. Algunos sonreían nerviosamente, sabiendo que no tenían otra opción.
No obstante, a pesar del caos aparente, la protesta transcurrió sin incidentes violentos, aunque con momentos de gran tensión.








