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Personas con sordoceguera de Canarias demandan su “plena inclusión” social

Exigen visibilizar su realidad para impulsar acciones que garanticen que se cumplen sus derechos en el Día Europeo que las reivindica

El Cabildo de Tenerife celebró ayer el Día Europeo de las Personas con Sordoceguera, una iniciativa promovida por la Asociación de Sordociegos de España (Asocide), para dar así visibilidad a esta realidad social, aún muy desconocida.

El acto contó con la presencia de la presidenta insular, Rosa Dávila; la consejera de Acción Social, Águeda Fumero; el presidente de Asocide, Cristo Manuel González; la directora general de Discapacidad del Gobierno de Canarias, Dulce María Gutiérrez; la concejala de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Santa Cruz, Rosario González, y el consejero delegado de Sinpromi, Adal García.

Mediante un manifiesto, se reivindicó “la visibilización de la realidad de las personas con sordoceguera para impulsar iniciativas que garanticen el cumplimiento de sus derechos”. “Ayúdenos a ayudar” y “ayúdennos a vivir”, reclamaron, al tiempo que pidieron más accesibilidad e inclusividad para que quienes tienen esta discapacidad sean y se sientan ciudadanos de pleno derecho. La sordoceguera no solo es una condición que limita los sentidos de la vista y el oído, sino que también plantea grandes retos en la comunicación, la movilidad y la integración social.

Se trata de una discapacidad única que surge como consecuencia de la combinación en una misma persona de una discapacidad visual y auditiva. Afecta a 15 de cada 100.000 habitantes, por lo que en España, a falta de un censo definitivo, hay alrededor de 9.000 personas. Más de 3.000 personas en Canarias tienen sordoceguera, de ellas unas 200 en Tenerife.

Este es un grupo muy heterogéneo, dado que algunas personas sordociegas no oyen ni ven nada, mientras que otras pueden tener algún resto de visión o audición en diferente grado. La sordoceguera puede ser congénita o adquirida.

Los problemas de comunicación son los más destacados a los que se enfrentan en su día a día, pero no constituyen las únicas necesidades con las que se encuentran. La combinación de las dos pérdidas sensoriales repercute en muchos otros aspectos vitales que, en ocasiones, limitan su desarrollo personal en los diferentes ámbitos.

Las personas con sordoceguera exponen “las dificultades a las que se enfrentan diariamente”, como los obstáculos de accesibilidad y acceso a servicios públicos, la falta de contenido televisivo adaptado, subtítulos con contraste e intérpretes con fondo oscuro y de mayor tamaño, profesionales de apoyo para la educación, o del disfrute del ocio y el tiempo libre.