La comunidad canaria en Florida sufrió en propias carnes el paso del temido huracán Milton en la costa este de Estados Unidos.
Fátima Soriano, una tinerfeña residente en Sarasota, explicó ayer en la Radio Canaria al periodista Víctor Hugo Pérez cómo vivió los momentos más críticos: “Estuvimos debajo el ojo del huracán por la noche, sin luz, en medio de un silencio impresionante, no sabíamos si ya había pasado, pero cuando se desplazó el ojo se volvió a desatar el temporal, con muchísima lluvia y vientos muy fuertes; pensábamos que nos íbamos a inundar, pero el viento, afortunadamente, se llevó el agua”.
FÁTIMA, que vende productos españoles en esta ciudad del Estado de Florida, había viajado desde Canarias el pasado domingo. Ella y su familia decidieron quedarse en casa al estar alejada del mar, pero reconoció que la noche se le hizo muy larga: “La oscuridad fue lo peor y el silencio fue horroroso”. Al amanecer, las condiciones cambiaron como de la noche al día: “El panorama era desolador, con todo tipo de destrozos, pero impresionaba la calma, sin viento y los pájaros comenzaron a cantar. Ahora toca reparar los destrozos causados por la naturaleza”.





