El CD Tenerife empeora. El cuadro blanquiazul ha perdido parte de la agresividad, la solidez, la intensidad y la competitividad que lo caracterizaron durante las primeras jornadas ligueras. Ayer se le escaparon dos puntos muy claros frente a un Cádiz al que se le dio vida y alas hasta permitirle rescatar un empate que parecía lejano. Aun así, los 11 puntos que luce el equipo en su casillero deben darse por buenos, aunque las sensaciones ya no sean las mismas.
El duelo arrancó con intensidad y con un Cádiz que encontró muy pronto algunas fisuras en el muro defensivo blanquiazul. Vladys se convirtió en una amenaza constante para la zaga local y obligó incluso a Dani Martín a intervenir en un par de ocasiones. En la otra área, Pečar trataba de echarse el equipo a la espalda para evitar que el partido se inclinara definitivamente hacia la portería chicharrera.
Superado el primer cuarto de hora, el encuentro se mantenía vivo e igualado. Los dos equipos habían encontrado argumentos para acercarse al área rival y cualquiera podía romper el empate.
Tenía que aparecer el de siempre. El CD Tenerife se adelantó en el minuto 24 gracias a la constancia y la fe de Enric Gallego. El 1-0 nació de una tímida acción ofensiva de Pečar, cuyo disparo, flojo y sin demasiado peligro, encontró la bota de un defensor cadista. El balón quedó muerto en una zona peligrosa y, de repente, apareció el pichichi blanquiazul para batir a David Gil y colocar al Tenerife por delante.
La quinta diana de la temporada de la ‘burra vieja’ rompió la igualdad y convirtió, además, al delantero blanquiazul en máximo goleador de la categoría de plata en ese momento. El tanto también sirvió para que el partido bajara revoluciones. El insoportable bochorno que reinaba en la capital tinerfeña tampoco ayudaba a mantener un ritmo elevado y comenzaba a pasar factura a los jugadores.
El Cádiz pudo encontrar el empate antes del descanso. El conjunto andaluz generó un dos contra uno en la frontal del área tinerfeñista que estuvo a punto de dejar a Vladys solo ante Dani Martín. El guardameta blanquiazul, sin embargo, estuvo rápido y valiente para salir de su zona y evitar el remate del ariete cadista.
Así terminó una primera parte discreta por parte de ambos equipos, con pocas ocasiones claras y escaso fútbol. Enric Gallego, una vez más, fue el tuerto en el país de los ciegos.
El segundo acto arrancó con un cambio táctico. Pečar, muy agotado, se colocó por detrás de Gallego, mientras que Víctor Moreno se desplazó a la banda izquierda. El movimiento buscaba darle otra salida al equipo, pero la gasolina comenzaba a escasear.
La variante se rompió en el minuto 58, cuando Cervera introdujo sus primeros cambios. Pečar dejó su puesto a Chapela y Dani Fernández relevó a Gerard Valentín. El Tenerife trataba de refrescarse mientras el Cádiz iba ganando terreno con el paso de los minutos.
Los de Celades crecían poco a poco. Llegaban a los dominios de Dani Martín con mayor claridad, aunque seguían perdonando en los metros decisivos. El Tenerife, mientras tanto, había dejado de ser aquel equipo agresivo y reconocible de las primeras jornadas. Ya no mordía igual, llegaba tarde a algunas disputas y concedía demasiado atrás.
Cervera seguía moviendo piezas para tratar de encontrar soluciones. En el minuto 69, Víctor Moreno se marchó al banquillo para dejar su sitio a Gomis. El Tenerife pasó a jugar con dos puntas ‘grandotes’ por primera vez en la temporada, buscando aprovechar el juego directo y la presencia de sus delanteros en el área.
Pero el problema blanquiazul no estaba en el ataque. Estaba atrás. La defensa se mostró endeble durante prácticamente todo el partido y el Cádiz terminó por ponerlo en evidencia en la acción del empate. En el minuto 80, un balón largo en profundidad sorprendió a la zaga local adelantada. César habilitó a Vladys, que se plantó en el uno contra uno ante Dani Martín. El delantero cadista no perdonó y definió con precisión para colocar el 1-1 y desatar la celebración de la numerosa afición amarilla desplazada hasta el Heliodoro.
En la recta final, ya con Pittón y Jesús de Miguel sobre el campo, el conjunto blanquiazul intentó recuperar el terreno perdido y buscar el segundo tanto, pero lo hizo con poco acierto. La ocasión más clara fue para Gomis, aunque el delantero francés tuvo que rematar en una posición incómoda y su disparo se marchó fuera por muy poco.
El Tenerife dejó escapar dos puntos que tenía en la mano y volvió a evidenciar que algo ha cambiado respecto al equipo que arrancó la temporada. Sigue teniendo 11 puntos y un colchón interesante para afrontar lo que viene, pero ha perdido parte de aquella identidad que le permitió competir con tanta autoridad en las primeras jornadas. Contra el Cádiz le faltó precisamente lo que hasta ahora había sido su mejor argumento: intensidad, contundencia y capacidad para no dejar respirar al rival.





