El 16 de marzo de 1986 en la playa de Las Teresitas no cabía un alma. 50.000 personas -se llegó a barajar que, incluso, fueran 75.000-, se dieron cita para vivir una madrugada histórica: presenciar el paso del cometa Halley por Tenerife. Jamás, ni con la irrupción de las redes sociales, se ha vivido una experiencia igual en la Isla, menos aún cpn un fin científico, pues aquella Fiesta de las Estrellas estuvo organizada, entre otros, por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).
No solo se paralizó -y movilizó-, buena parte de Tenerife, sino que desde otras Islas, incluso desde otros puntos del Estado, llegaron a la Isla para, no solo presenciar el paso del cometa, sino disfrutar de una noche en el que el ocio y la ciencia se dieron la mano.
El cometa Halley
El cometa Halley, oficialmente denominado 1P/Halley, orbita alrededor del Sol cada 76 años y es visible desde la Tierra entre 74 y 79 años. Es tan popular, entre otras cosas, porque es e los pocos que pueden ser vistos en dos ocasiones a lo largo de nuetsra vida, por lo que se le considera uno de los más y mejor documentados de los cometas conocidos.
El cometa debe su nombre al astrónomo inglés Edmond Halley, quien en 1705 utilizó las leyes del movimiento planetario de Newton para predecir que ciertos avistamientos de cometas registrados en 1531, 1607 y 1682 correspondían al mismo objeto celeste. Halley no vivió para ver cumplida su predicción, pero el regreso del cometa en 1758 confirmó su teoría, consolidándolo como un pionero en el estudio de estos cuerpos.
El cometa Halley será visible nuevamente desde la Tierra en 2061
Aunque Halley fue el primero en calcular su órbita, el cometa ha sido registrado en textos históricos durante milenios. En el año 87 a.C., los astrónomos chinos ya documentaron su paso, y su aparición en 1066 quedó inmortalizada en el famoso Tapiz de Bayeux, vinculado a la conquista normanda de Inglaterra. Algunos estudios incluso sugieren que el cometa fue el “astro brillante” mencionado en crónicas medievales.
Pendientes del cielo en Tenerife
Con todo, el paso del cometa Halley por la Isla iba a ser una cita histórica, por lo que desde las instituciones se pusieron manos a la obra. El IAC, junto al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y la desaparecida CajaCanarias decidieron organizar un evento en la playa de Las Teresitas en las que poder fusionar ocio y ciencia.
El lugar era ideal, con la suficiente oscuridad y sin montañas en el este, además, se prohibió fondear a ningún barco en la zona para que sus luces no dificultaran la observación. En el espigón se instalaron telescopios, mientras varios astrofísicos del IAC daban charlas y se proyectaban películas y documentales alusivos a la astronomía y la astronáutica.
Sobre la arena de la playa se instaló el mismo escenario usado solo unas semanas antes en Carnavales y sobre el mismo aparecieron, en primer lugar, Los Sabandeños, mezclándose posteriormente el rock y la salsa hasta bien entrada la madrugada.
En otra zona habilitada, dos enormes pantllas proyectaban diferentes películas y docmuentales, algunas de ellas cedidas por la NASA, toda una novedad por aquel entonces, siendo el plato fuerte el estreno de un documental, a las 04.00 horas, acerca del lanzamiento de la sonda Giotto, diseñada especielmente para estudiar al cometa Halley. La sonda, desgraciadamente, no podría completar su misión tras acercarse a 700 kilómetros del astro.
Hubo mucha gente que llevó, por ejemplo, gafas protectoras caseras y otros que trataron de adaptar sus cámaras de fotos. Lo cierto es que la novelería era más propia, en algunos casos, de una quedada para avistamientos OVNI.

Y llegó el cometa…
Eran las 05.10 del 16 de marzo de 1986 cuando, por fin, el cometa Halley pudo ser visto por las 50.000 personas que, entre bailes y charlas divulgativas, atestaban Las Teresitas. “En dirección a la isla de Gran Canaria”, como recogen las crónicas, el astro comenzó a ser visible a simple vista, aunque las condiciones del cielo, con mucha nubosidad, no eran las mejores.
Muchos de los asistentes usaban prismáticos, pero la realidad es que durante muchos minutos el cometa Halley sorprendió y maravilló a todos por su luminosidad sin tener que usar ningún tipo de instrumento.
Lo peor tocó al regresar. Desde las 06.30 horas se registraron enormes colas desde la playa de Las Teresitas a Santa Cruz de Tenerife, unas retecniones que duraron varias horas. Realmente, hasta el 15 de abril de aquel año pudo contemplarse al cometa Halley en los cielos de Canarias, pero aquella Fiesta de las Estrellas fue histórica y, por el momento, irrepetible. Al menos, hasta 2061.





