En torno a las nueve de la mañana y ante la mirada expectante de un centenar de personas que desde bien temprano se acercaron a presenciar la llegada, el buque escuela Juan Sebastián de Elcano arribó a la Dársena de Los Llanos con 240 tripulantes, aunque toda la atención estaba concentrada en la presencia a bordo de la guardiamarina Leonor, princesa de Asturias y futura reina de España, que pisó ayer, por primera vez, la isla de Tenerife.
La Asociación Histórico Cultural La Gesta del 25 de Julio de 1797 compareció desde primera hora de la mañana para dar su solemne recibimiento al buque, cuya llegada fue anunciada con nueve salvas de cañón, recreando fielmente la vestimenta y el armamento de la época.
A su vez, el Juan Sebastián de Elcano arribó a puerto a ritmo de pasodoble, con sus 76 guardiamarinas subidos en los denominados tranvías, agitando sus gorras a modo de saludo. A lo lejos, se escucharon algunos aplausos de los presentes, que escudriñaban el barco en busca de la princesa. No fue difícil localizarla, ya que se encontraba en primera fila, rodeada de compañeros y muy sonriente.
Esta es la primera escala que realiza Elcano en su 97º Crucero de Instrucción, tras zarpar del puerto de Cádiz, en una travesía que recorrerá unas 17.000 millas náuticas, con escalas en diversos puertos internacionales. Este lunes, día 20, partirá rumbo a Gran Canaria, desde donde emprenderá viaje a Salvador de Bahía (Brasil), Montevideo (Uruguay), Punta Arenas y Valparaíso (Chile), El Callao (Perú), Ciudad de Panamá, Cartagena de Indias y Santa Marta (Colombia), Santo Domingo (RepúblicaDominicana) y Nueva York. A su regreso a España, el buque visitará Gijón, Ferrol y Marín, concluyendo su travesía en Cádiz el 21 de julio de 2025.
Durante su estancia enTenerife, la princesa de Asturias y sus compañeros guardiamarinas participarán en diversas actividades de formación, así como culturales y sociales, además de disfrutar de tiempo libre para conocer los alrededores.
Una vez concluidas las maniobras de atraque y recepción oficial, un grupo de guardiamarinas, entre los que se encontraba la infanta, partieron en un micro de camino a las visitas que tenían programadas. Al pasar por delante del centenar de personas que seguía atentamente todos los movimientos, Leonor recibió aplausos y saludos cariñosos y no faltaron los tradicionales piropos y vítores de estas ocasiones.
Una vez montados en la guagua, se dirigieron a visitar el Museo Militar de Almeyda y, posteriormente, el Salón del Trono del Palacio de la Capitanía General de Canarias.
Además, se ofreció una recepción oficial a bordo del buque escuela en la que participaron la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, y el subdelegado del Gobierno, Javier Plata.
Los guardiamarinas dedicaron su tiempo libre a recorrer las calles de la capital tinerfeña y se pudo ver a la princesa Leonor y a muchos de sus compañeros uniformados paseando y comiendo o tomando algo en establecimientos de la zona centro e, incluso, sacándose fotos amablemente con quienes se aventuraron a pedirlas.
El comandante del buque, Luis Carreras – Presas do Campo, mostró, a su llegada a puerto, su alegría por “estar en Santa Cruz de Tenerife y visitar Canarias, ya que desde hace muchos siglos los navegantes pasamos por estas islas, que son el punto de paso natural para hacer el salto oceánico y cruzar América. Hemos completado la adaptación en puerto de los guardiamarinas y de los nuevos miembros de la dotación en el puerto de Cádiz y hemos llegado hasta aquí, acompañados de un viento extraordinario, que nos ha permitido navegar a vela prácticamente todo el tiempo y alcanzar los objetivos de ambientación marinera y de adaptación a la vida a bordo que necesitan los guardiamarinas y los nuevos miembros de la dotación”.
Añadió que “esta es la visita número 62 que hacemos a Santa Cruz de Tenerife, donde siempre somos muy bien recibidos. Con esta estancia en la ciudad, recargamos la energía, el ánimo y el cariño de los ciudadanos antes de empezar el salto oceánico que nos llevará a recorrer varios países de América”.
Tras zarpar el próximo día 23 del puerto de Las Palmas, la tripulación pasará nada menos que 22 días sin tocar tierra, hasta su siguiente desembarco, en Salvador de Bahía.
Durante todo este fin de semana, y hasta el lunes, además de las labores propias de su instrucción, las guardias, el mantenimiento y el trabajo rutinario a bordo, el buque estará abierto para recibir visitas, hoy sábado y mañana, domingo. La tripulación también hará vida en las calles de la capital, “como parte de la formación humana de estos jóvenes de 20 años, que se encuentran en el tercer curso de una carrera en la que tienen también que aprender a relacionarse como marinos y miembros de las Fuerzas Armadas”.
Este fin de semana no será extraño ver a un montón de jóvenes marinos recorriendo las calles de Santa Cruz y habrá que estar atentos porque podría uno encontrarse, sin esperarlo, con una princesa.
Fotos: Fran Pallero















