En Canarias, el agua no es solo un recurso: es un legado. Durante siglos, los canarios han domesticado a la aridez de sus territorios creando galerías excavadas en la roca volcánica, aljibes y atrapanieblas para conseguir agua. Hoy, frente al cambio climático y el turismo masificado de las Islas, el Archipiélago escribe un nuevo capítulo. Uno donde la innovación tecnológica y una gestión férrea se abren paso. Incluso en la tierra del sol y la salitre, el agua puede fluir sin fin.
Aqualia es la empresa encargada en la gestión o creación (incluso ambas) de muchas de las plantas de desalinización en la Isla, colocándose como una de las empresas más importantes en este área y siendo la cuarta más grande de Europa y la novena del mundo. Su proyecto SEA4VALUE, se posiciona como una de las investigaciones más avanzadas en el ámbito de la desalación y el aprovechamiento de recursos marinos. Con una planta de innovación localizada en La Caleta, en el municipio de Adeje, los técnicos a cargo de esta investigación buscan mejorar el proceso de extracción de minerales valiosos, como litio y magnesio, a partir de la salmuera generada en las plantas desalinizadoras. Estos minerales resultan fundamentales para diversas industrias, especialmente en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.
El proceso consiste en separar estos elementos mediante técnicas avanzadas, permitiendo su recuperación y posterior comercialización. A largo plazo, esta iniciativa podría transformar la salmuera, considerada hasta ahora un residuo, en una fuente sostenible de materias primas estratégicas.
Cumbre Mundial de Desalinización
SEA4VALUE ha despertado un gran interés en el ámbito global, especialmente tras su presentación en la Cumbre Mundial de Desalinización de Abu Dabi. Arabia Saudí, donde la empresa Aqualia opera plantas desalinizadoras que abastecen a la ciudad de Riad, han mostrado especial interés en aplicar esta tecnología.
Uno de los escenarios clave para el desarrollo de esta iniciativa es la planta desaladora de La Caleta, donde se desarrolla estos proyectos con un equipo de diez profesionales que trabajan diariamente en la filtración de 12.000 metros cúbicos de agua marina mediante ósmosis inversa. Este proceso separa el agua potable de la salmuera, un subproducto que, hasta hace poco, se devolvía al mar sin aprovechamiento alguno.
Sin embargo, tras años de investigación y desarrollo en el área de I+D de Aqualia, la salmuera se ha convertido en la base de una estrategia de reutilización innovadora.
Además de la extracción de minerales, Aqualia ha desarrollado una línea de comercialización de sal pura generada a partir de la evaporación de la salmuera mediante energía solar. Víctor Monsalvo, responsable del área de innovación de la empresa, explica el impacto de esta investigación: “usamos energía solar para evaporar la salmuera. El resultado es una sal sin microplásticos, más pura que la tradicional, y la comercializamos bajo el nombre Alma de sal”.
“El canario valora el agua como nadie: aquí no se riegan calles al mediodía ni se llenan piscinas sin control», subraya Francisco Blanco, director de Aqualia en Canarias. Apunta que, la idiosincrasia canaria, “ha valorado históricamente el agua como uno de los bienes más importantes”.
Mientras, en otras sociedades de Oriente Medio, como en Abu Dabi, el consumo ronda los 500 litros por persona al día, en el caso de Canarias la media es de 190, marcada por una conciencia colectiva forjada en largos periodos de sequías históricas que han vivido las Islas.
Fonsalía: ejemplo en las Islas
Blanco explica que las desaladoras aportan el 80% del agua potable en zonas costeras de la comarca sureña. Su sistema de filtración y de creación de plantas desaladoras les ha hecho gestionar y crear infraestructuras como la de Fonsalía, La Caleta, Granadilla y la última, recién ampliada, en el Valle de Güímar.
Por ejemplo, la planta de Fonsalía, en Guía de Isora, es pionera desde 2018 al pasar de producir 14.000 metros cúbicos al día a 21.000 metros cúbicos en 2023 gracias a membranas de última generación, un proceso revolucionario en el Archipiélago que sentó un precedente en la región en aquel momento.
«Todo el agua costera será en un futuro desalada; la de medianías, regenerada», adelanta Antonio García Lara, responsable de desalación.
Lara explica que la empresa, en coordinación con el Consejo Insular de Aguas y el Cabildo, crea proyectos que planeen espacios habilitados para una ampliación y poder duplicar la producción. En el caso de la de Fonsalía, la planta llegará hasta los 42.000 m³/día, duplicando su producción y con un caudal equivalente a llenar 17 piscinas olímpicas por hora.
Con el objetivo de optimizar costes y mejorar la eficiencia, Aqualia ha incorporado tecnologías avanzadas de recuperación de energía, implementando un sistema denominado Energía Circular. Esta innovación ha permitido reducir el consumo eléctrico en un 60%, optimizando el rendimiento de los procesos.






