El CD Tenerife es un barco a la deriva, tanto en lo deportivo como en la institución. La derrota de ayer en Elche, donde los blanquiazules cayeron 2-0 a pesar de una notoria mejoría de la mano de Cervera, hace ya casi imposible el sueño de la permanencia.
Solo un milagro de la Virgen de Candelaria evitaría un descenso del que tienen mucha culpa los anteriores dirigentes. Y, precisamente, el ex mandamás del CD Tenerife, el empresario madrileño José Miguel Garrido, podría recuperar el control del club en la junta general del próximo día 20 si antes no llega a un acuerdo de venta de sus acciones con el actual máximo mandatario del club, Rayco García.
Gran impacto y preocupación han provocado en la afición blanquiazul las informaciones reveladas ayer por Radio Marca y DIARIO DE AVISOS, sobre la demanda por 15 millones de euros presentada ahora por Garrido contra sus tres socios del sindicado de accionistas: Miguel Concepción, Amid Achí y Conrado González Bacallado.
El culebrón del CD Tenerife se alarga y se complica, mientras el equipo se hunde y crece la desazón y la indignación en los aficionados y en la ciudadanía tinerfeña en general.





