El Teatro Guimerá cierra hoy sus puertas para someterse a la cuarta reforma llevada a cabo en sus 174 años de historia. Trabajos que se prevén finalizar dentro de tres años y que afectarán a la planta baja y accesos principales del emblemático edificio capitalino. La obra, que tendrá un coste superior a los siete millones de euros, sufragados por el Ayuntamiento de Santa Cruz, el Cabildo y el Gobierno de Canarias, tiene como objetivo renovar el interior del inmueble, reforzar su estructura, sustituir las butacas, y adaptar el edificio a la accesibilidad.
También se reformarán los baños; se instalarán dos ascensores (uno para el público y otro para las compañías escénicas); se dotará al espacio de aire acondicionado; la taquilla pasará a ubicarse en la puerta principal, donde estaba en sus inicios; y se repararán zonas afectadas por la humedad y las termitas. Importantes trabajos que, según anunció a DIARIO DE AVISOS el concejal de Patrimonio Histórico, Javier Rivero, “saldrán a licitación en abril para poder comenzar la reforma en el último trimestre del año”.
Previo a las obras, el Guimerá vaciará ahora sus bienes muebles que se recogerán e inventariarán para restaurar los que tengan utilidad, mientras que los dignos de protección, declarados Bienes de Interés Cultural (BIC), se conservarán en la Sala Foyer o Sala de los Espejos del teatro, que no se verá afectada por los trabajos. Joyas teatrales que, desde el área de Cultura, formarán parte de una gran exposición en el futuro.
Mientras, la programación cultural del Guimerá, que ayer vivió su última función previa a su cierre, se trasladará posteriormente al denominado Espacio R, ubicado en la Recova Vieja, cuyas obras de reforma se estima concluyan este verano. “Una vez finalicen los trabajos en este recinto se lo entregaremos a Cultura para que lo acondicione, con gradas y escenario, y se pueda retomar la actividad escénica”, apuntó Rivero, quien además añadió que “el Guimerá, mientras se ejecuta la reforma, quedará vallado en su perímetro exterior”.
El Guimerá fue inaugurado en enero de 1851 bajo el reinado de Isabel II, constituyéndose como el recinto escénico más antiguo de Canarias. Conocido en el pasado como Teatro Principal, Teatro de la Reina o Teatro Municipal, su actual denominación rinde homenaje al escritor, poeta y dramaturgo, Ángel Guimerá, nacido en Santa Cruz en 1845.
El origen de este inmueble se remonta a 1847, cuando el por entonces gobernador civil, propuso al Ayuntamiento nombrar una comisión para construir un coliseo adecuado y suntuoso, acorde con la categoría de la capital. Para llevar a cabo el nuevo teatro, el consistorio compró al Estado el convento de Santo Domingo (Recova Vieja). Según relata el cronista oficial de la ciudad, José Manuel Ledesma, los planos recayeron en Julián Robayna, quién también se haría cargo del derribo del exconvento. Las obras comenzaron el 3 de marzo de 1849, bajo la dirección del arquitecto, Manuel Oraá. Su inauguración fue el 26 de enero de 1851, aunque sin estar terminado, contaba con una sala de espectáculos iluminada con una lucerna, traída de Barcelona, – la misma que continúa- y cuatro arañas más. En el frontis de la fachada se colocó el escudo de armas de la ciudad, obra de Gumersindo Robayna.
Para poder culminar el edificio, en 1858 el alcalde Bernabé Rodríguez Pastrana recaudó fondos, organizando funciones y bailes populares en el teatro; de manera que, la noche del 14 de octubre de 1862, se abría el telón que reproducía un paisaje del Norte de la isla, con el Teide al fondo, pintado por Nicolás Alfaro.
En 1911 se llevó a cabo la primera reforma del teatro, a cargo del arquitecto Antonio Pintor, quien modificó la obra de Oraá, manteniendo sólo el exterior y la estructura. Los trabajos consistieron en modificar el interior de la sala, con la inclinación del patio de butacas, y la construcción de los palcos proscenios, lo que le obligaría a retranquear el escenario, diseñando una nueva embocadura y realizando el foso de la orquesta. El vestíbulo y las galerías fueron decorados con materiales traídos de Milán.
En una segunda reforma, entre 1989 y 1991, el arquitecto Carlos Schwartz construyó un nuevo cuerpo en la trasera del edificio, destinando las dos primeras plantas a camerinos, y la tercera a sala multiusos (Espacio Guimerá). También amplió la caja escénica y el vestíbulo, eliminando las antiguas escaleras de acceso a los palcos.
La última reforma fue en 2010 por el arquitecto Haris Kozo, quien mejoró el saneamiento, tratamiento bacteriológico de las maderas y adaptó el recinto a las normativas de seguridad y accesibilidad.





