Por Benjamín Reyes / Nathalie Poza (Madrid, 1972) será una de las participantes en las V Jornadas del Oficio Cinematográfico, que se celebran este sábado 26 de abril, a partir de las 12.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus, en el 24º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Nathalie Poza atesora dos Goya por sus intervenciones en La boda de Rosa y No sé decir adiós. Forjada en el teatro independiente, se ha labrado una reputación en el audiovisual gracias a sólidas interpretaciones como en las de 70 binlandens o la reciente Marco.
-¿Cuál es el objetivo de estas V Jornadas del Oficio Cinematográfico?
“Estas jornadas siempre son estimulantes tanto para el que viene a escuchar como para nosotros los intérpretes. Además, nunca he estado en el Festival de Las Palmas y tengo ganas de acercarme y conocerlo mejor”.
-¿Cuál fue la película que le hizo decir: “Voy a ser actriz de cine”?
“Pues no hubo una película en concreto. Hay muchas películas que me han inspirado. Ha sido más el teatro lo que me ha llevado a ser actriz y lo que me ha motivado a entrar en el mundo de la actuación”.
-Su carrera en el audiovisual empezó con la miniserie ‘Don Juan’ en 1997. ¿Qué queda de aquella intérprete veinteañera?
“Queda todo. Siempre estamos empezando. No me acordaba de ese trabajo en concreto. La experiencia te da un poco de seguridad, pero cada vez que empiezas un trabajo te sientes como una estudiante. Siempre conecto con esa chica que empezaba. Es un trabajo que nunca se termina”.
-Uno de las interpretaciones que más me han impactado de su carrera ha sido la yonki de ’70 binladens’. ¿Cree que ha sido su mejor papel en el cine?
“Me honra que me digas esto. Nadie me había dicho que era su personaje favorito. Fue un trabajo intenso, fue un personaje que tuvo su complicación. Hubo que construir algo muy arriesgado”.
-¿Hay algún papel del que se arrepienta?
“Si existe, no me acuerdo. Casi me arrepiento más de alguno que no haya podido hacer o no me haya atrevido hacer. De todos los personajes y de todas las experiencias siempre se aprende”.
“Me gustaría rodar con Rodrigo Sorogoyen o Pilar Palomero. Siempre te sorprenden y eso invita a trabajar con ellos”
-¿Suele ver las películas en las que trabaja?
“No es lo que más me nutre. Prefiero no verlas. Uno no hace las películas para verse a sí misma, es muy narcisista. Prefiero quedarme con la sensación de lo que he vivido en el rodaje. En el teatro, afortunadamente no te ves”.
-Ha trabajado bajo las órdenes de algunos de los mejores cineastas de este país, como Pedro Almodóvar, Iciar Bollaín, Alejandro Amenábar o Gracia Querejeta. ¿Con quién le apetecería rodar?
“Me gustaría rodar con Rodrigo Sorogoyen o Pilar Palomero, entre otros, porque me gusta mucho su cine y cómo trabajan con los actores. Me sorprenden con cada una de sus películas. Cada proyecto que emprenden es una experiencia arriesgada y nueva. Siempre te sorprenden y eso invita a trabajar con ellos”.
-Ahora que habla del trabajo con los actores. ¿Prefiere que la dirijan o le den libertad creativa?
“Me gusta que me den el espacio para probar cosas, pero, por supuesto, es fundamental estar sostenida por la dirección”.
-¿Y lo de rodar sus propias historias se le ha pasado por la cabeza?
“No [tajantemente]. Es muy difícil dirigir. Hay que responsabilizarse de tantas cosas que me resulta un trabajo titánico”.
-En ‘Marco’ encarna a Laura, un personaje real actual. ¿Es más difícil interpretar a personajes reales que ficticios?
“Laura es un personaje real, pero del que no sabemos mucho, con lo cual teníamos margen de libertad. Nos planteamos: ¿qué pasa con una mujer que vive con un hombre que convive con una mentira tan grande? Ella es la mirada del espectador, que está constantemente haciéndose preguntas. Supongo que es más difícil encarnar personaje reales, porque hay una familia de por medio. Siempre hay una responsabilidad mayor cuando las personas existen, y encima el material es delicado”.
-Su último trabajo estrenado es la serie ‘Furia’. ¿Por qué hay que verla?
“Porque es la mejor serie que he hecho hasta la fecha y porque la dirige el canario Félix Sabroso. Trabajar con él ha sido un auténtico gozo. Es una serie que retrata muy bien la sociedad contemporánea desde el punto de vista de cinco actrices maduras. La serie habla de todo: del problema de la vivienda, de la precariedad laboral, de la frivolidad en el mundo del arte…. Tiene mucho sentido del humor. Es una sátira contemporánea. Félix Sabroso ha cuidado muchos los diálogos y el trabajo actoral. Tengo muchas ganas de que la veáis”.





