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Roberto González comparte sus vivencias de la Semana Santa de La Laguna

El periodista fue el encargado de la lectura del pregón con el que arranca oficialmente esta celebración y en el que combinó sus recuerdos personales con apuntes históricos

La Semana Santa de La Laguna arrancó ayer oficialmente con la lectura del pregón a cargo del periodista Roberto González, después de que el acto fuera aplazado el pasado jueves debido a la alerta máxima por vientos decretada por la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias. La lectura del pregón tuvo lugar ayer en la Catedral de La Laguna, y contó con la asistencia del alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, el presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías, Juan Antonio Pérez, y el administrador diocesano, Antonio Pérez Morales, además de numerosos miembros de la Corporación local, así como representantes de entidades civiles.


El pregonero fue presentado por la periodista Juani Brito de León y el acto contó con la banda de música San Sebastián de Tejina y el Coro Polifonía de La Orotava.


Un pregón en el que Roberto González compartió algunos de sus recuerdos y vivencias personales con la Semana Santa lagunera, y dio algunos apuntes históricos, y que arrancó agradeciendo a la Junta de Hermandades y Cofradías y a la Diócesis Nivariense “por haber confiado en mí para este acto tan importante”, aunque confesó sentirse “abrumado” por la responsabilidad. “Anunciar la Semana Santa, que tanto arraigo y tradición tiene en esta ciudad, supone para mí un altísimo honor y más aún en este templo”, destacó, recordando que fue en la Catedral donde realizó su primera comunión y compartió algunas anécdotas sobre los ensayos.


El periodista habló de La Laguna, como escenario de la Semana Santa, de la que afirmó que, “como las grandes ciudades históricas, La Laguna, antes incluso de percibirse como tal, tenía alma de urbe antigua, que por suerte no pudo borrar el desarrollismo de los sesenta que llevó a muchas ciudades a huir precisamente de eso […] La ciudad resistió ese embate y supo darse cuenta con el tiempo de que ahí residía su riqueza, en ese rancio señorío, de ciudad vívida y vivida […]”.


“La Laguna -continuó- son los domingos de Ramos en la Catedral, y los niños comiendo algodón de azúcar a la salida de misa. La Laguna es el barraquito de la mañana y las campanas sonando a gloria o a duelo […]. El rocío que acompaña los pasos de la procesión de madrugada, el eco sordo de los pasos de la procesión del Silencio, la melancolía de las calles después de la lluvia, la prestancia de las casas laguneras en sinfonía con la solemnidad de las cofradías y hermandades que se unen en la procesión Magna”.


Roberto González compartió con los presentes algunos de sus recuerdos de infancia con la Semana Santa y el colegio Nava la Salle, donde estudió, cuya cofradía es la del Nazareno y Nuestra Señora de la Soledad, y dio algunos apuntes históricos sobre la misma y sobre el incendio de la antigua iglesia de San Agustín en 1964, y cómo afectó a varias imágenes, como la del Nazareno que procesiona actualmente.


Recordó también cuando obtuvo su “primer hábito de cofrade”. “Sin capirote, a cara descubierta salí a la calle en mi primera procesión, de monaguillo. Todo fue tal y como me habían dicho y al final de la tarde, me reuní con mis amigos, hubo galleta y copita de vino sansón que nos dio por supuesto el hermano Ramón”, rememoró.


Así como otros momentos y anécdotas de posteriores semanas santas, y cómo “pasó el tiempo y, sin saber muy bien por qué, me fui distanciando de estas celebraciones […]. Y de nuevo un cambio vital, el nacimiento de mis hijos me trajo de vuelta […] Descubrí otra manera de vivir intensamente esos momentos, aunque fuera ya de la cofradía del Nazareno y volví a disfrutar de la Semana Santa de mi ciudad”. Y habló de su especial predilección por la procesión de la Madrugada, de la que dio algunas pinceladas históricas y destacó la vinculación del Cristo de La Laguna con el hoy regimiento de artillería de campaña número 93 de Tenerife.


Durante su pregón, también puso en valor el trabajo de las hermandades y cofradías laguneras, que, “después de cinco siglos y muchas vicisitudes, continúan desarrollando su labor asistencial más allá de la Semana Santa”. Reconoció, además, la labor de todas las personas que trabajan para la comunidad, y no solo en Semana Santa, así como la de los catequistas, y tuvo un “recuerdo especial” para el obispo emérito y mención también para el nuevo obispo electo.


El periodista finalizó hablando de los desafíos y cambios que se están produciendo en el mundo y que “nos provocan incertidumbre”. “No encuentro otra referencia a estos desafíos vertiginosos que plantearme una cuestión tan simple como qué está bien y qué está mal, y pienso que la reflexión profunda que propicia la Semana Santa es una oportunidad para encontrar respuestas. Ojalá recordar la pasión de Cristo en estos días nos sirva para vencer al miedo”, concluyó.

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