El Auditorio de Tenerife, en la capital tinerfeña, alberga entre el miércoles y el viernes de esta semana la cita anual de la Red de Organizadores de Conciertos Educativos y Sociales (Roce). El XVI Encuentro Roce tiene como lema Tenemos un plan, ¿y ahora qué? La música como derecho cultural, en alusión al Plan Estratégico de Derechos Culturales aprobado por el Ministerio de Cultura, y se articula a partir de tres ejes de trabajo: sostenibilidad e impacto social; formación y nueva capacidades, y accesibilidad.
Días antes de la cita, DIARIO DE AVISOS ha conversado con la presidenta de Roce, Silvia Carretero, acerca de un foro que durante sus tres jornadas reunirá a una amplia y diversa relación de profesionales de España, Finlandia, Italia y Francia.
-Roce celebra en Tenerife la decimosexta edición de su encuentro anual. ¿Cuál es la filosofía de este foro que reúne a los organizadores de conciertos educativos y sociales?
“Además de compartir las dinámicas que desarrollamos a lo largo del año, los socios que formamos parte de esta red buscamos ofrecérselas a otras personas que trabajan en áreas educativas y sociales, a creadores, a profesionales de la música y de la investigación, etcétera. De manera que estos encuentros nos sirven para compartir y, a la vez, para formarnos e ir avanzando en nuestros objetivos”.
“Este foro busca compartir, formar y avanzar en todo lo vinculado a los conciertos educativos y sociales”
-Este año abordan los derechos culturales con motivo del plan estratégico que ha impulsado el Ministerio de Cultura. ¿Qué desafíos y qué oportunidades brindará esta herramienta?
“Lo que tenemos claro es que este plan estratégico es un importante punto de partida. Desde el mismo lema del encuentro de esta semana, Tenemos un plan, ¿y ahora qué? La música como derecho cultural, queremos saber cómo se va a plasmar ese plan en la práctica. Esta muy bien lo que se plantea en papel, pero debemos hallar la manera de llevarlo a cabo. Se trata de un proyecto muy ambicioso, y es cierto que no podremos abarcarlo todo, pero hemos señalado tres ejes principales, sostenibilidad, accesibilidad y formación, como aspectos que nos interesan mucho y que necesitamos desarrollar”.
-Centrémonos, si lo desea, en el eje de la accesibilidad. ¿Queda mucho camino por recorrer para lograr que la cultura sea accesible a cualquier persona en España, más allá de los condicionantes y las circunstancias en las que se halle?
“Sí, sí que queda. Se puede pensar que la accesibilidad solo tiene que ver con lo físico, con eliminar barreras físicas, pero hay que ir más allá y hablar de una accesibilidad total. Por eso hemos querido contar en este encuentro con Jazmín Beirak, directora general de Derechos Culturales del Ministerio, que lo explica muy bien en su libro Cultura ingobernable. A partir de ahí nos hemos inspirado para trabajar en este eje y abordar pautas que, en nuestro caso, hagan la música más accesible, en todos sus aspectos”.
“Es necesario abordar la accesibilidad total, una cuestión que va más allá de la eliminación de barreras físicas”
-En este foro participará en el encuentro ‘Mujeres en la música’. ¿Qué techos de cristal aún hay que romper en este ámbito?
“Unos cuantos. Llevo ya un tiempo siendo presidenta de Roce y poco a poco estamos viendo a más mujeres ocupando cargos de responsabilidad, aunque sigue costando mucho. En este encuentro vamos a coincidir, y no es algo premeditado, ha surgido de forma natural, Jazmín Beirak; Paulina Ricciardi, directora ejecutiva de Ópera Latinoamérica; María Antonia Rodríguez, presidenta de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas; Vania Cauzillo, presidenta de la Red Europea para la Educación en la Ópera, la Música y la Danza, y yo misma. Así que qué mejor momento que este para reunirnos. Quedan muchos techos por romper para que determinados puestos los ocupen mujeres, pero no solo porque sean mujeres, sino porque resultan muy válidas para esos puestos”.
-La formación musical es un instrumento imprescindible en el objetivo de alcanzar una sociedad culta y con sentido crítico. ¿Qué momento considera que atraviesa este tipo de educación en nuestro país?
“No puedo ser optimista. No atraviesa un buen momento y por eso, precisamente, tenemos que tener claro, más aún si cabe, que la cultura es un pilar fundamental para cualquier sociedad. Sin embargo, es lo primero que se recorta, que se elimina cuando hay que hacer ajustes. No obstante, dentro de esta situación de crisis que nos viene dada, tengo la sensación de que nos estamos rearmando en cuanto a la importancia que tiene la formación de las personas, para que piensen por sí mismas, para que posean un sentido crítico. Estamos algo lejos de donde quisiéramos, pero seguimos luchando. En Roce llevamos 16 años haciéndolo y contribuyendo a ampliar una base. Hemos pasado de ser departamentos de creación de conciertos para escolares y familias a ser lugares en los que trabajamos para el desarrollo de las personas, con un feedback directo con los usuarios, y da igual la edad, de dónde vengan y sus necesidades específicas”.
“Quedan muchos techos de cristal por romper para que determinados puestos culturales los ocupen mujeres”
-¿Qué papel debe desempeñar el sector privado en esta estrategia de defensa de los derechos culturales?
“Debe estar muy atento a este nuevo plan del Ministerio de Cultura porque le afecta directamente. Su implicación debe ser al cien por cien, tenemos que ir todos de la mano en los objetivos que se plantean. Nadie puede mirar hacia otro lado en una cuestión esencial”.
-Teniendo en cuenta su labor en Castilla y León [responsable del programa socioeducativo del Centro Cultural Miguel Delibes y de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León], ¿qué debe reunir la programación de un concierto para cumplir esos objetivos sociales y educativos?
“Lo que buscamos es poder llegar a todos. Castilla y León es la comunidad con mayor superficie de España y su población está muy dispersa, por eso no es un objetivo sencillo. Pero es una prioridad lograr este acceso a la cultura, a la música, a la orquesta. En eso trabajamos. Por ejemplo, cada años hacemos dos maratones musicales y sociales, y en estos días vamos a estar con la Sinfónica de Castilla y León en las nueve provincias para ofrecer un total de 23 conciertos. La orquesta se divide en diversas formaciones y acude a centros de educación especial, a residencias de mayores y a hospitales. Esto es posible también gracias a la involucración absoluta que tiene la orquesta. Cada uno de sus integrantes está implicado en este proyecto de llevar la música a todas las personas. Es un privilegio y un honor contar con una orquesta con esa implicación en todas las actividades que le proponemos”.
“En un momento que no es bueno, debemos tener más claro aún que la cultura es fundamental para una sociedad”
-¿Existen compositores más propicios para este fin didáctico o cualquier autor, contextualizado de manera adecuada, resulta igual de válido?
“Seguramente hay compositores que resultan más idóneos para una temática u otra, pero creo que, expresando bien lo que quieres plantear, haciendo una orientación adecuada, prácticamente cualquier autor nos puede resultar útil en ese sentido: en buscar una pieza más educativa o más social o todo junto, o más específica para una edad en concreto… Nosotros, por ejemplo, hemos trabajado mucho con autores rusos, pero a mí particularmente, cuando pienso en proyectos, me vienen a la cabeza los franceses”.





