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Elena del Mar: la danza de los océanos versa sobre biodiversidad, belleza y preservación

La artista recurre a la apnea para rodar una película, que cuenta con el apoyo de Canarias2030 del Gobierno regional, en aguas de Lanzarote, Gran Canaria y Baja California (México)
‘Elogio a la diversidad, una poesía para el mar’ es un canto a la belleza de los océanos y a la responsabilidad de cada ser humano. / DA

“Cuando bailo bajo el mar, el tiempo se derrite como si fuera hielo. Entro en una fase de concentración, de conexión, y en ocasiones incluso no percibo la fatiga. No se trata solo de movimientos, es algo que parte de dentro de uno. El tiempo se para y únicamente te sientes ahí, formando parte de un todo. Es una forma de meditación dinámica”.

La artista Elena del Mar, nacida en Roma y residente en Canarias, describe las sensaciones que la han envuelto en el rodaje de Elogio a la diversidad, una poesía para el mar. Un relato acerca de la belleza, la biodiversidad y la responsabilidad individual y colectiva en la preservación de los océanos.

Con el apoyo de Canarias2030, la agenda para el desarrollo sostenible del Gobierno autonómico -que contextualiza en el Archipiélago el plan global de Naciones Unidas “para lograr un mundo más inclusivo, justo y sostenible para las personas y el planeta”-, Elogio a la diversidad, una poesía para el mar es una película íntegramente subacuática que se ha rodado en aguas de Lanzarote -en el Museo Atlántico-, de Gran Canaria y de Baja California, en México.

La película se ha rodado en aguas de Lanzarote -en el Museo Atlántico-, de Gran Canaria y de Baja California, en México. / DA

Para plasmar esta fábula y sumergirse a hasta 17 metros de profundidad en cada escena, Elena del Mar ha recurrido al underwater dance, una “disciplina atlética, artística y espiritual”, con la que ha danzado a pulmón libre, con un guion, pero sin ninguna planificación coreográfica. “Es una forma de improvisar en la que empleo las herramientas de la meditación”, expone. “Fui libre para moverme como quisiera, aunque no sabía lo que iba a hacer en cada momento. Es algo difícil de explicar, pero las personas que han trabajado conmigo lo han entendido perfectamente. Es la misma magia de la vida la que me hacía moverme: no tenía ninguna coreografía, pero algo me movía ahí abajo”.

Para plasmar esta fábula, en la que se sumerge a hasta 17 metros de profundidad en cada escena, Elena del Mar ha recurrido al ‘underwater dance’. / DA

EL RELATO

La película presenta a una criatura marina con forma humana, que interpreta la propia artista. El sentirse diferente a las demás la lleva a emprender un viaje de búsqueda por los océanos. Y así, por ejemplo, entre las esculturas del Museo Atlántico de Lanzarote -obra del artista británico Jason deCaires Taylor- cree identificar a seres semejantes, pero se da cuenta de que están estáticos, no nadan ni bailan como ella.

“De alguna manera -detalla Elena del Mar-, esta circunstancia nos sirve para abordar el inmovilismo social frente a una serie de cuestiones sobre las que debemos reflexionar y actuar, como el cambio climático, las migraciones, las tecnologías o el papel de la mujer”. “Todos los temas que se recogen en el Museo Atlántico, un gran ejemplo de las posibilidades que hay en el turismo sostenible, han sido reinterpretados en Elogio a la diversidad, una poesía para el mar para enviar un mensaje acerca de la responsabilidad que tenemos”, apostilla.

El film incluye entre sus reflexiones cuestiones como el cambio climático, las migraciones y el papel de la mujer en la sociedad. / DA

EL RODAJE

La artista, que además es profesora de Derecho Administrativo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc) e investigadora jurídica en asuntos relacionados con el Derecho del Mar y el Derecho del Medio Ambiente, señala que llevar a cabo este trabajo audiovisual ha supuesto cerca de un año.

El tiempo total de inmersiones podría concentrarse en un mes, pero, claro, además de las fases de pre y posproducción, hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas implicadas en el proyecto tienen sus respectivas responsabilidades profesionales fuera de este ámbito. A lo que se unen las exigencias físicas de la apnea, que impedían que Elena del Mar la practicase más de cinco días seguidos. “También estaba el frío. No bajaba con un neopreno, sino con un vestido, lo que influía en mi capacidad de aguante”, apostilla.

La película ha contado con el apoyo de Canarias2030, del Gobierno autonómico. / DA

Elogio a la diversidad, una poesía para el mar nace de la “necesidad de mostrar el océano”. “Todas las personas que hemos trabajado en esta película -subraya quien además de actriz y bailarina subacuática ha ejercido la función de directora, entre otras responsabilidades- compartimos el estar enamoradas del océano”. “Así que este proyecto es también una manera de restituir todo aquello que sentimos por él e intentar que muchas más personas se enamoren de nuestros mares”.

“Este proyecto es una manera de restituir lo que sentimos por nuestros océanos e intentar que muchas más personas se enamoren”, explica Elena del Mar. / DA

“De igual modo -agrega-, en la base de todo también está esa magia de la vida que a veces te empuja a hacer ciertas cosas. Estaba obsesionada con la idea de rodar esta película. Aparte de intentar crear algo nuevo, también quería hacer una aportación a mis semejantes. Hay varias maneras de sanar las almas. Una es el sufrimiento: sufrir mucho para curarse. Otra es regalar algo que consideras hermoso, que genera emociones positivas y cura las heridas de la gente”.

El proyecto audiovisual ha supuesto cerca de un año de trabajo. / DA

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