El modelo económico de Canarias explica el crecimiento poblacional que han experimentado las Islas, por encima del conjunto de España, en los últimos años. El peso en la balanza demográfica de la inmigración, atraída por las oportunidades laborales que ofrece, sobre todo, el sector turístico, es cada vez mayor en un Archipiélago con números rojos en cuanto a nacimientos desde 2017.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 se contabilizaron en las Islas 17.786 decesos por 11.718 partos, es decir un saldo vegetativo negativo de 6.068 personas tras una caída de la natalidad del 2,3% con respecto al año anterior. Ya son ocho años consecutivos con más fallecimientos que alumbramientos a nivel regional, tendencia de la que se desmarcan Fuerteventura y Lanzarote.
Canarias cuenta con la tasa de fecundidad más baja del país, con una media de 0,86 hijos por mujer, por debajo de la mitad de la cifra que se considera normal para garantizar la renovación generacional (2,1). Una realidad que nada tiene que ver con las estadísticas de los años 90, en las que las Islas ocupaban el segundo puesto entre las autonomías con mayores índices de natalidad.
Los bajos sueldos, el desempleo, las tasas de pobreza y un índice de rupturas matrimoniales por encima de la media estatal, unido al retraso en la edad de concebir hijos (lo que reduce la posibilidad de tenerlos) son los factores que dibujan la curva descendente de los nacimientos.
Ante esta realidad, la inmigración tira del carro poblacional en el Archipiélago. El incremento que reflejó el INE en 2024 fue de 19.505 habitantes, lo que elevó a 2.258.219 el número total de residentes. Una cifra a la que hay que sumar los casi 18 millones de turistas que llegaron a Canarias el año pasado.
Consecuencias
Autopistas colapsadas, largas listas de espera sanitarias, una crisis sin precedentes en la vivienda y problemas en la gestión de los residuos, las aguas y la energía son las consecuencias más que evidentes de la sobrecarga en islas como Tenerife, de mayor población, tanto fija como flotante.
“Hay una disfunción entre la población y los recursos y servicios que se ofrecen”, subraya José León García Rodríguez, profesor emérito de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna, quien señala la “enorme carencia” de viviendas como uno de los factores clave que provoca un afecto arrastre en la movilidad: “Gran parte de la mano de obra del turismo tiene el trabajo en el Sur y sus casas están lejos, lo que obliga a desplazamientos, y eso se nota en las autopistas, ya que no hay un servicio alternativo de movilidad de transporte a los coches”.
García Rodríguez, que participó en la comisión parlamentaria sobre el Reto Demográfico, afirma que el modelo económico de las Islas es “exitoso” si tomamos como parámetro el número de turistas que vienen cada año, “pero no resuelve el notable crecimiento de la población”, por lo que, para moderar la subida de residentes, defiende “revisar y mejorar cuanto antes las condiciones de trabajo, empezando por los salarios, para movilizar a la población local en paro y no sea necesario recurrir a tanta inmigración”.
En ese sentido, recuerda que gran parte de la población foránea llega como turista y, para regularizar su situación, aceptan salarios más bajos que en otras comunidades -el Archipiélago es la segunda autonomía con los sueldos más bajos – en sectores como los servicios, la agricultura, la construcción y el cuidado de las personas mayores, para las que el profesor emérito pide más residencias.
El experto recuerda que el 82% de los residentes en el Archipiélago se concentran en Tenerife y Gran Canaria. “¿Cómo podemos reequilibrar la población? ¿Mandando habitantes de las islas centrales a las periféricas? Conseguir cambiar esta situación es muy complicado, porque la población reside donde puede, donde están los recursos, donde tiene su puesto de trabajo, donde ha heredado o construido una casa o donde tiene un pasado familiar”, explica. Unos argumentos que le llevan a una conclusión: “No se puede pretender una redistribución de la población de Canarias a través de decisiones políticas”.
Después de dos comisiones, una en la legislatura pasada y otra en esta, para analizar el desafío demográfico de las Islas, el Gobierno de Canarias aún no ha planteado ninguna propuesta para tratar de controlar el crecimiento de población. En febrero anunció la creación de un nuevo grupo de estudio formado por representantes del Gobierno autonómico, cabildos, ayuntamientos, universidades públicas, expertos, empresarios y sindicatos.
Respecto a la situación de La Palma, La Gomera y El Hierro, ajenas al boom de población del resto de islas, José León García Rodríguez achaca su estancamiento a la “falta del factor dinamizador: la creación de empleo”, por lo que sugiere más inversiones públicas y privadas, pero también “más coraje” por parte de las administraciones “para sacar adelante proyectos que no gustan a determinados sectores y evitar así que la gente no se tenga que marchar de esas islas”.





