Lisbet Arredondo fue profesional del voleibol a los 23 años. Se había iniciado en este deporte a los siete, pero, como ella misma admite, entró en el profesionalismo “algo tarde”. Tras cinco temporadas siendo uno de los referentes del CV Haris, la próxima temporada jugará en el CV Cuesta Piedra, de Superliga 2. Hasta llegar a ese momento, ha tenido que recorrer un largo camino. Ha habido de todo, pero la sonrisa no se le borra en ningún momento. “Quería quedarme en Tenerife”, deja claro.
Su primera oportunidad en Europa le llegó en Kazajistán, en las filas del Almaty Volleyball Club, pero antes había estado tres años sin poder jugar. “La federación cubana me sancionó porque dejé de jugar con ellos. Pedí el retiro de la selección nacional, se dieron cuenta de que no era retiro, sino que lo que quería era salir para poder competir como profesional. Aquella primera experiencia profesional me marcó”.
Todo cambió para ella: “El voleibol que enseñan en Cuba no tiene nada que ver con el profesional. Nosotros en mi país dependíamos de lo que nos daban, que era comida, techo y poco más. Pero al llegar a Kazajistán, por ejemplo, tuve independencia económica. Empecé con siete años a jugar, con 13 estaba en las selecciones de Cuba hasta el 2010-2011 que fue cuando decidí irme”.
Tras la experiencia kazaja llegó la oportunidad de competir en Finlandia, en el que la adaptación no fue sencilla, pero la alcanzó: “Tanto en Kazajistán como en Finlandia, por ejemplo, hacía mucho frío, pero hice muchos amigos”.
Probó suerte también en la potente liga turca, en las filas del Yeşilyurt: “Me encantó Estambul y la cultura turca, muy distinta a la nuestra, pero creo que Estambul es una ciudad mágica”.
Tras un curso en el grancanario CV Olímpico, otra vez hizo las maletas rumbo a Kasajistán, en medio, para añadir a su pasaporte, compitió en Indonesia: “Como empiezan tarde, puedes jugar primero, como hice yo cuando estaba en Finlandia o Turquía, para luego acabar allí el año. Fue otra gran experiencia”.
Siempre quiso quedarse en Tenerife
“La gente de Tenerife es muy similar a la de Cuba. Yo estoy muy a gusto aquí, sobre todo en Tenerife, porque en Gran Canaria solo estuve una temporada y todo el tiempo era voleibol y voleibol. Mientras estuve en el Haris pasé aquí los veranos y pude hacerme a la Isla”, admite acerca de un lugar al que se adaptó perfectamente desde el primer día.
Lisbet Arredondo tenía “muy claro” que quería quedarse en la Isla: “Es cierto que había fantaseado anteriormente con la posibilidad de seguir en Tenerife, pero en otro club, hasta que se presentó la oportunidad”.
La cubana no cree que jugar en Superliga 2 sea dar un paso atrás, porque lo importante es “demostrar mi nivel” sea la categoría que sea: “Pueden pensar que es un paso atrás, o algo negativo para un deportista profesional. Yo lo veo como una oportunidad para empezar de cero, por cosas que me pasaron, como las lesiones. Es una oportunidad de ser feliz, de estar contenta y de estar en un sitio en el que note que se me quiere”.
“Lisbet Arredondo nos dará algo que nos faltaba”
Francis Hernández, presidente del CV Cuesta Piedra reconoce que el fichaje de Lisbet Arredondo fue, “casi de rebote” después de que Alejandro Rodríguez, vicepresidente del club, le contara la posibilidad de poder firmar a la cubana. “Nos viene a dar algo que no teníamos, ese grado de veteranía y la culminación, que nos faltaba. Estamos haciendo un muy buen equipo, con la llegada de otras jugadoras que reforzarán al club”.
En un club históricamente de cantera como el Cuesta Piedra, Hernández continúa trabajando para que el relevo generacional siga funcionando: “La gente que sale de junior y juveniles va a nuestro equipo de Primera. Nosotros tenemos esa suerte. El año pasado lo pasamos algo mal, porque nos tocó el grupo catalán, que es muy potente, pero la segunda parte de la competición lo hicimos realmente bien. ¿Está costando? Sí, sobre todo tener a gente alta”.




