El monumento erigido en noviembre de 1988 a don José de Zárate y Penichet se sitúa en una plazoleta del Centro Residencial Anaga, al inicio de la calle que lleva su nombre, paralela al barranco de Tahodio.
Realizado por el escultor madrileño Juan Carlos Albadalejo González, con ignimbrita, roca volcánica procedente de Arico, Sur de Tenerife. Con forma de prisma rectangular, en cada una de sus caras tiene un bajo relieve con su figura, la dedicatoria del Colegio de Abogados de Tenerife al que fuera su fundador, y escenas de la batalla naval contra los ingleses, el 25 de julio de 1797. En la base del monolito aparecen tres escudos, pertenecientes a la familia del homenajeado, al Colegio de Abogados y al Ayuntamiento de Santa Cruz.
José de Zárate y Penichet Magüer y Cárdenas (Las Palmas de Gran Canaria, 1762 – Santa Cruz de Tenerife, 1840).
Concluidos sus estudios de enseñanza media se trasladó a Sevilla, en cuya Universidad obtuvo el Grado de Licenciatura en Derecho. La abogacía la comenzó a ejercer en Tenerife, donde se casaría con Juana Paula de Figueredo Núñez Ponte y Benítez de Lugo, teniendo 7 hijos en su domicilio de la calle San Francisco de Santa Cruz.
En el ejercicio de su profesión letrada, desempeñó los cargos de Abogado de los Reales Consejos, Auditor de Marina, Asesor jurídico de los Juzgados de Alzadas y Arribadas, Fiscal del Juzgado de Primera Instancia, Administrador general de los Señoríos de Adeje, El Hierro y La Gomera.
Siendo Síndico Personero del Ayuntamiento de Santa Cruz, durante la Gesta del 25 de julio de 1797, formó parte del Plan de Rondas, teniendo que ocultarse de los ingleses en un portal de la calle de las Tiendas, al resultar herido. Escribiría la crónica de los sucesos acaecidos, por lo que recibiría felicitación Real.
Como Síndico Personero formalizó el expediente que se enviaría a la Corte para que se le concediera a Santa Cruz el título de Villa Exenta y se le otorgara un Escudo de Armas, por la gloriosa defensa y victoria sobre la escuadra inglesa, en la que tomaron parte todos los vecinos. Un Real Decreto de Carlos IV, de 21 de noviembre de 1797, concedía los títulos de Muy Leal, Noble e Invicta Villa, Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife.
Don José de Zárate sería nombrado Alcalde Real de Santa Cruz de Tenerife en 1798, cargo que ocuparía hasta 1803, en que fue elegido el primer alcalde democrático, José Víctor Domínguez, y él sería nombrado Regidor.
También formaría parte del grupo de intelectuales que redactaron la exposición que don José Murphy expondría en las Cortes de Madrid, para que la Villa de Santa Cruz fuese designada capital de las Islas Canarias, hecho producido el 19 de octubre de 1821.
Fue fundador y primer presidente del Colegio de Abogados de Santa Cruz, el 2 de septiembre de 1838.
El monumento erigido en homenaje a doña Dácil Vilar Borges, por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se encuentra en la plaza Primero de Mayo, frente al Mercado Nuestra Señora de África.
La escultura en piedra es obra del escultor Juan Carlos Albadalejo.
Dácil Vilar Borges (Santa Cruz de Tenerife, 1926 – 1990) fue una gran impulsora de la acción social en Tenerife, dedicando la mayor parte de su vida a luchar por los marginados, creando centros apropiados para su rehabilitación e inserción en la sociedad.
En 1967 fundaría y presidiría la Asociación Provincial de Amas de Casa, una organización no gubernamental sin ánimo de lucro.
En 1970, con el objetivo de mediar con las administraciones para la mejora de los barrios de Santa Cruz, se presentó a las elecciones municipales con el fin de solucionar los problemas de la citada Asociación.
En 1975 fundó la Asociación de Padres y Simpatizantes del Colegio-Reformatorio San Gabriel, ubicado en el Centro Príncipe Felipe, junto al Mercado de Nuestra Señora de África. Como el sistema educativo que se utilizaba en el citado centro no era el adecuado para la terapia de estos jóvenes, crearía un Centro de Reforma de Menores (El Reformatorio) en mejores condiciones físicas y psíquicas.
Desde la citada Asociación promovería que los jóvenes internados, procedentes de familias desestructuradas, fuesen acogidos los fines de semana en domicilios particulares. En 1975 fundaría la Asociación de Cooperación Juvenil San Miguel, creando un gabinete psicosocial para la atención de menores y familias problemáticas de los municipios de Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna, Puerto de la Cruz y Santa Cruz de La Palma.
Con el fin de cubrir la prevención, asistencia e incorporación social del drogodependiente, en 1977 fundó la ONG San Miguel Adicciones, una necesidad hasta entonces no contemplada por las instituciones públicas. Esta organización no gubernamental, sin ánimo de lucro, sería declarada de Utilidad Pública en 1980, como reconocimiento a su labor en el campo de las adicciones.
En 1981 inaugura el Centro de Atención a las Drogodependencias, en la calle Horacio Nelson de Santa Cruz de Tenerife, abriendo también centros en Ofra y La Laguna. Anexos a los citados centros, en 1991, instalaría Talleres Ocupacionales de Formación. Como una alternativa de tratamiento, dos años más tarde abriría el primer Centro de Dispensación de Metadona en Santa Cruz de Tenerife.
Por su destacada labor social sería nombrada miembro de la Unión Española de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente, en 1987, y recibiría el Premio Reina Sofía, en 1991.





