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El consumo de pornografía influye en relaciones dominantes y el machismo

Un estudio con 700 jóvenes de Bachillerato confirma que, ante la nula educación afectivo-sexual, estos imitan lo que observan en los contenidos; la familia, clave para prevenir la violencia y promover la igualdad
El consumo de pornografía influye en relaciones dominantes y el machismo
Jóvenes de un instituto tinerfeño se concentran ante las violencias de género. DA

Un grupo de investigadores de la Universidad de La Laguna ha realizado un estudio e intervención para reducir las actitudes sexistas, prevenir la violencia de género y promover la igualdad en más de 500 adolescentes de varios institutos de Tenerife. Los adolescentes presentaban “actitudes sexistas explícitas e implícitas” que se presentan con mayor frecuencia entre los varones, en quienes han tenido mayor exposición a contenido pornográfico, en los nacidos fuera de España, y en aquellos cuyos padres no cursaron estudios universitarios.

Los resultados de la encuesta y el programa de intervención fueron desarrollados por un equipo liderado por Marta Díaz Gómez, del Departamento de Enfermería de la Universidad de La Laguna, quien recordó que la encuesta inicial se realizó a más de 700 adolescentes, con un edad media de 16 años. “Hicimos un estudio descriptivo para conocer las realidades para poder intervenir sobre los principales factores que detectáramos, y luego ya desarrollamos un programa de intervención en 520 adolescentes, que cursaban primero de Bachillerato para poder realizar su seguimiento”.

En un grupo de alumnos se realizó una intervención con información sobre diferentes aspectos para conseguir un cambio de actitudes y lograr menos sexismo. Se trabajó con los alumnos con charlas y debates, trabajos en grupo, la proyección de vídeos, la lectura de un cómic sobre la desigualdad de género, e incluso se realizó un escape room sobre la lucha que habían mantenido las mujeres a lo largo de los siglos para lograr políticas de igualdad. Todas esas intervenciones se realizaron con la colaboración de los profesores. “Buscamos un grupo que fuera una población homogénea, de perfiles sociales y un alumnado representativo de Bachillerato. Se seleccionaron varios Institutos del Sur y otro de La Laguna buscando esa pluralidad”, recordó Marta Díaz.

Los cuestionarios posteriores “confirmaron que la intervención fue eficaz, por lo que nuestro interés fue que se dé a conocer entre los educadores para poder extender el programa a más adolescentes”. Por este motivo se diseñó una web con todos los detalles de la intervención, “con la idea de que los profesores que lo deseen pudieran acceder y reproducirlos en sus centros educativos, y extender la intervención a más estudiantes”.

Estudios previos de la ULL y el Cabildo de Tenerife alertaban de que la mitad de la población joven y adolescente eran negacionistas de la violencia machista o no la diferenciaban de otro tipo de violencia, y su percepción sobre comportamientos de violencia de genero dista mucho de la igualdad real. Además, Canarias está por encima de la media de España, tanto en víctimas de violencia de género con una tasa de 2,4 por cada 1.000 mujeres, por el 1,6 a nivel nacional, como en los delitos de violencia sexual con un 16% por el 5,7% nacional. “Las agresiones más frecuentes entre los jóvenes se deben por compartir fotos y contenidos sexuales a través de redes sociales e internet sobre compañeras”.

“Este aumento obedece a un fenómeno multifactorial, pero seguimos observando una sociedad con una cultura patriarcal y unos estereotipos tradicionales de feminidad y masculinidad que los jóvenes tienden a imitar”. Eso explica que en el estudio “comprobamos que había un porcentaje alto de adolescentes con actitudes sexistas, sobre todo los chicos. Luego estamos en un grupo de edad donde hay una gran interés y curiosidad por la sexualidad, y se encuentran en un entorno con un acceso ilimitado y gratuito a pornografía, muchas veces con contenido violento y prácticas de dominio y sumisión, donde la mujer es un objeto sexual al servicio del placer masculino”. El 89% de los encuestados, de 16-17 años, confirmaron que habían consumido pornografía. Y, además, el 30% decían que la pornografía había influido en sus relaciones sexuales, “luego están imitando esos patrones donde la mujer se convierte en un objeto”.

Entre las respuestas del alumnado se observó la multiculturalidad de sus aulas. “Una diferencia clara en los datos que recogimos estaba en el país de origen y la nacionalidad. Entre el 20% de la población a estudio que era de otras nacionalidades, habían ligeramente mayores actitudes sexistas que entre los españoles, pero sin generalizar”.

Sobre el ámbito socioeconómico y cultural del entorno familiar, el estudio constató que hay una diferencia evidente. “Hay menos actitudes sexistas en los hijos de padres con un nivel educativo superior. Cuando los padres tenían un nivel universitario, en sus hijos habían menos actitudes sexistas en comparación con aquellas familias con estudios más bajos”. Mientras, “si se analizan por separado, el nivel educativo de los padres influye más que el nivel económico. Además, en el seno de las familias con mejor nivel cultural, donde más se lee y se habla, se desarrolla más el espíritu crítico”.

Por este motivo, los investigadores reclaman el papel de la familia para lograr una sociedad “donde la convivencia en libertad sea posible, sin violencias, desigualdades y discriminaciones” y fomentar el “diálogo con sus hijos para que se aborde con naturalidad la sexualidad, enseñarles la realidad detrás de la pornografía, ofrecer alternativas para aprender, así como fomentar el respeto mutuo”.

El aumento del antifeminismo banaliza la violencia machista

El avance imparable de las ideas feministas ha trastocado el rol masculino que se había implantado en casa. “Es un fenómeno que influye y hay que conocer y poner en valor para poder lograr políticas eficaces de igualdad. Una realidad palpable es el importante aumento del antifeminismo entre los chicos y adolescentes”.

Marta Díaz Gómez recordó que los jóvenes “están pensando que estas políticas de igualdad están quitándole derechos como hombres, y muchas veces esto está alentado por falsas noticias y mensajes por internet, y algunos grupos políticos que fomentan esta idea de culpabilizar a las políticas de igualdad y el auge del feminismo de la falta de oportunidades y el futuro incierto de los jóvenes. El aumento del antifeminismo es uno de los factores que están contribuyendo, por un lado a banalizar la violencia de género y, por otro lado, a que los hombres se sientan como víctimas de estas políticas de igualdad”.

Otro factor diferencial fue la falta de educación afectivo sexual reglada en los centros escolares. “En la encuesta que hicimos un 67% de los alumnos decían que no habían recibido ninguna formación sobre igualdad y educación afectivo sexual en sus centros escolares. Y el 32% indicaban que la principal fuente de información sobre ese tema la habían obtenido a través de internet. Son datos a tener en cuenta”, destacó Díaz.

Muchas jóvenes tienen asumido los roles de género tradicionales, pero no dan pasos atrás en sus avances

En las respuestas de los 700 alumnos destacan “más actitudes sexistas en los chicos que en las chicas”. En general “siempre ellos puntuaban más actitudes sexistas significativamente”. Solamente en las preguntas en estereotipos y roles de género la puntuación era similar.

“Muchas jóvenes tienen asumido los roles de género tradicionales, por ejemplo, consideraban que las chicas tienen que ser más limpias y ordenadas, o que las madres tienen que tomar las decisiones sobre la educación de los hijos y, en cambio, los padres deben asumir más responsabilidades en la ayuda económica”, destacó Marta Díaz.

Asimismo, hay otras respuestas que son un reflejo de actitudes sexistas predeterminadas entre las jóvenes como ‘Cuando mi pareja se enfada conmigo me siento culpable’, ‘Es normal que los hombres enamorados sean celosos’, o ‘Algunos trabajos son apropiados solo para hombres y otros solo para mujeres”.

Sin embargo, la población femenina “no está dando pasos atrás” en los avances de sus antecesoras en materia de igualdad. “Las chicas han seguido progresando en el feminismo, en cambio, los chicos han tornado a una postura más antifeminista, lo cual lleva a situación mayor confrontación, que tampoco es buena y hay que trabajar en ese sentido”. “Una de las áreas que pueden ser eficaces es centrar algunas actuaciones focalizadas en los hombres, porque tenemos que ayudar a que el hombre también construya un nuevo rol en el que la masculinidad incluya emociones y afectividad, no los tradicionales de autoritarismo y desigualdad”, recalcó.

Asimismo, consideró que hay que dar más importancia a los hombres en la lucha contra la violencia de género. “Siempre estamos viendo mujeres liderando movimientos antifeministas y de lucha contra violencia de género”, y los hombres “no se identifican” cuando ven a mujeres hablando sobre feminismo, por tanto, “sería más eficaz si los propios hombres fueran referentes de propuestas feministas que apoyen esa causa y que animarían así a otros hombres a unirse”.

Los investigadores consideran que hay que actuar “ante la importante influencia de las redes sociales e internet”. Hay muchas jóvenes “que están influenciadas con la presión de las redes sociales y publicidad sobre unos patrones adultos de sexualidad, que van a imitar y que se les confiere mucha importancia al atractivo”. Entonces, las chicas pueden convertirse en “esclavas de su propio cuerpo e, incluso desde niñas se produce un fenómeno que se llama la hipersexualización, la forma de vestir, el maquillaje, el peinado, el cuidado corporal, incluso la cirugía estética, que está aumentando entre chicas jóvenes”.

Para no normalizar y evitar esos extremos exagerados “hay que intentar que los jóvenes de ambos sexos tengan un mejor espíritu crítico, frente a la influencia de las redes sociales e internet, confrontar la información, contrastarla, razonar y pensar sobre ella, y no asumir todo lo que se está viendo y oyendo”. También consideran importante “fomentar y desarrollar el espíritu crítico”.

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