Ozuna lleva la música urbana latina a otra dimensión. Con generosidad rompe con muchos de los estereotipos que empequeñecen a otros cantantes de reggaetón y trap. El pasado sábado puso otro sello de su incuestionable calidad en la edición de 2025 del Festival Ritmos del Mundo.
Sobre las tablas del Recinto Ferial en Santa Cruz de Tenerife cautivó a más de 8.000 personas que le siguieron y le corearon de principio a fin con una fidelidad casi hipnótica. Desde la primera canción ‘Del mar’, hasta los estribillos de su despedida con ‘Taki Taki’, todo fue un baile feliz, con espacio para la fiesta, para la nostalgia y el romanticismo.
Armado de una banda compacta (batería, teclado, bajista, dos guitarras, corista y dj) el puertorriqueño dio vida a un espectáculo de una hora y media en el que no hubo pausa. Casi cada canción suya fue celebrada como un himno entre una audiencia que ha podido crecer también junto al desarrollo su carrera artística y que este fin de semana unió a varias generaciones. Público joven; y público veterano. Su conquista está por encima de modas pasajeras.
En los previos a su regreso a Tenerife Ozuna prometió un concierto único. Y cumplió desde todos los frentes. Su carrusel de grandes éxitos se enriqueció con su cercanía y calidez con el público tinerfeño y se elevó hasta grandes cotas gracias a una producción escénica de primer nivel. Visuales, fuegos, bailarinas… pero no como complemento a un artista vacío, sino como colofón a un nombre que pone a la música urbana latina los quilates que se merecen.
‘Caramelo’, ‘Criminal’, ‘Me niego’… más de 20 canciones en un set que celebró lo antiguo y atestiguó con la misma contundencia el éxito de sus creaciones más recientes. El resultado fue la comunión continua con un público que, a buen seguro, pudo vivir una de las grandes experiencias musicales de sus vidas. Más que un concierto, fue una celebración de la cultura latina contemporánea, donde Ozuna reafirmó su lugar como uno de los grandes exponentes globales del reguetón y los sonidos urbanos.
Desde el primer golpe de bajo quedó claro que la noche iba seguir los derroteros del éxtasis y la celebración colectiva. El cantante de los récords guinness ofreció un show cargado de energía y carisma, que terminó en grado superlativo cuando hilvanó en el cuarto de hora final de sus despedida los grandes éxitos de ‘Farsante’, ’Te boté’ y ‘Taki taki’.
Así terminó una velada donde la música urbana fue protagonista y Ozuna reafirmó su título de estrella global. Una noche donde el ritmo fue el lenguaje común y la emoción, el verdadero protagonista.
Para entonces ya había cumplido con creces con su promesa: esta gira de verano de 2025 tendría algo de épico. Deuda saldada. A Tenerife llegó como principal reclamo del Festival Ritmos del Mundo, que este año, nuevamente bajo la producción de Farra, contó con el patrocinio Gobierno de Canarias, Islas Canarias, Turismo del Cabildo de Tenerife, Juventud del Gobierno de Canarias y Canariasviva.com, además de las concejalía de Fiestas y Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.











