El Pleno del Ayuntamiento de La Guancha aprobó ayer, por fin, su presupuesto después de trabajar cuatro años con uno prorrogado. Lo hizo un mes y un día antes de cumplir Coalición Canaria (CC) su primer mes de gobierno en este mandato tras las elecciones motivadas por la renuncia del anterior alcalde, Antonio Hernández (PP).
La cuenta pública de 2025 asciende a 7.558.034 euros y supone un 15% más que el de 2022, que era de 6,4 millones. Entre las principales novedades se incluye un aumento en la partida de gasto social para cumplir con las exigencias del Plan Concertado de Prestaciones Básicas, suscrito con la Comunidad Autónoma. También en la de Aguas en previsión de tener que comprar más para garantizar el suministro a toda la población. En total, se destinarán 470.406 euros.
Otra área que experimenta un incremento importante es Fiestas, dado que la cantidad prevista, 100.000 euros, resultó insuficiente. El año pasado se gastaron 306.000 euros, más del triple presupuestado, con lo cual, este gobierno parte de un saldo negativo ya muchas facturas del año pasado computan en 2025, precisó el alcalde.
Un dato importante es que en este ejercicio se mantienen las subvenciones a todos los colectivos y el apartado de inversiones será dotado con 53.000 euros para diferentes obras.
Alejandro Herrera cumplió una de las prioridades que se marcó y adelantó el día de su toma de posesión como alcalde: tener el presupuesto aprobado con el consenso de todos los grupos. No fue difícil ya que gran parte del documento económico había sido trabajado por el equipo anterior de PP-PSOE, ahora en la oposición.
En este sentido, llamó la atención que la única concejal que asistió a la sesión plenaria de las cinco que conforman el grupo popular fue María Jesús Vargas. Durante el transcurso de la misma, María Auxiliadora Marrero solicitó su pase de este grupo a la condición de no adscrita, tras su apoyo al actual gobierno, y sus discrepancias con el anterior después que Antonio Hernández la destituyera por “pérdida de confianza” pese a que se encontraba de baja por un proceso de salud “largo y duro”, como ella misma trasladó a la ciudadanía en una carta.





