El Gobierno comienza hoy el traslado de menores migrantes no acompañados solicitantes de asilo desde Canarias a recursos de protección internacional en la Península con la derivación de un primer grupo de diez chicos (no ocho, como se había previsto en un principio). Se cumple así la orden del Tribunal Supremo para que la Administración General del Estado se hiciera cargo de estos menores.
Previsiblemente, a partir de esta primera operación habrá dos traslados semanales de entre 15 y 20 jóvenes. Para la derivación, el Ejecutivo central debe pedir autorización al de Canarias, que tutela a los menores. El Gobierno hizo la solicitud el jueves, pero hasta el viernes a las 18.30 horas no concretó la fecha de salida, el destino de cada menor ni las personas que les acompañarán, lo que generó dudas en la Administración autonómica. Los menores estarán acompañados por personal de entidades colaboradoras, así como por profesionales del Ministerio, designados por la Secretaría de Estado de Migraciones. Ambos gobiernos mantienen una reunión interadministrativa cada martes para trabajar en el traslado de estos menores solicitantes de asilo.
La intención es priorizar el empleo de recursos pequeños y que con el avance de las semanas se pongan más recursos disponibles encima de la mesa. En el proceso deberá prevalecer siempre la integridad, el bienestar y el interés superior de cada menor, lo que implica un estudio individual de cada caso.
Como primer paso, estos menores fueron trasladados al centro de acogida y derivación Canarias 50, en Las Palmas, para aliviar los recursos de Canarias.
El 25 de marzo, el Tribunal Supremo emplazó al Gobierno a que se hiciera cargo de alrededor de 1.000 menores migrantes no acompañados que habían solicitado asilo en el Archipiélago, en respuesta a unas medidas cautelares reclamadas por la Comunidad Autónoma.
La mayoría de estos menores demandantes de asilo presenta un perfil “altamente vulnerable” y muchos de ellos han huido solos de guerras. Casi el 90% son malienses y entre ellos hay niñas y adolescentes.
‘Infancia segura’
La guía jurídica y psicosocial para profesionales que trabajan con menores migrantes no acompañados (Medialuna, 2025) recomienda la empatía, la escucha activa y ofrecer espacios seguros y “libres de discriminación” para un correcto acompañamiento de los menores migrantes no acompañados que llegan a España, informa Europa Press. El documento forma parte del proyecto Infancia segura: capacitación integral para la protección de menores migrantes ante la violencia y discriminación, financiado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y cofinanciado por la Unión Europea.
“Es imprescindible promover una mirada más humana, más empática y más coherente con los principios de justicia social y derechos humanos. Trabajar con menores migrantes implica asumir un compromiso ético que va más allá de lo asistencial”, exponen los autores.
Recomiendan “desafiar los discursos sociales que criminalizan o infantilizan a estos menores”. Entre las propuestas para los profesionales, sugieren establecer rutinas diarias claras y coherentes; proporcionar un espacio físico seguro y acogedor; ofrecer a los menores una comunicación clara y transparente, y practicar la escucha activa y la empatía.
Igualmente, recalcan la importancia de que los menores cuenten con “figuras de apoyo y de referencia estables”, como “tutores, mentores o educadores sociales”, y que estos muestren “un interés genuino” en el bienestar de los menores, más allá de cualquier comportamiento superficial. “A menudo, los jóvenes que atraviesan situaciones difíciles, como los menores no acompañados, pueden tener dificultades para expresar sus emociones o adaptarse a nuevas normas sociales”, apuntan.
En este contexto, avisan de que no se debe tomar la desconfianza “como algo personal o una falta de respeto”, pues quizá sea consecuencia de “experiencias traumáticas previas”.







