La emblemática Cruz de San Agustín, ubicada en la confluencia de las calles La Marina y San Francisco, en el barrio de El Toscal, será trasladada a un nuevo lugar. La concejala del distrito Centro-Ifara, Purificación Dávila, ha asegurado que “ya se trabaja en ello” y, aunque no adelantó fecha ni lugar para su ubicación, fuentes consultadas por DIARIO DE AVISOS han confirmado que el futuro emplazamiento de esta pieza del patrimonio municipal será la Casa Pisaca.
Las obras que se llevan a cabo en esta zona, enmarcadas en el plan urbanístico para El Toscal que prioriza la peatonalización de calles, zonas verdes, aparcamientos o mejora de dotaciones públicas, junto a la expropiación de terrenos, hicieron que en julio de 2024 se demoliera el muro de protección que flanqueaba esta cruz, un bien mueble que recordaba al antiguo hospicio que los agustinos fundaron en este enclave.
Además, meses atrás, se derribaron dos casas ubicadas junto a este monumento, las cuales tenían adosados un mural que se pintó cuando el área de Patrimonio Histórico, en 2018, decidió restaurar el crucifijo.
Tras esta demolición, la asociación vecinal El Toscal de las Tribulaciones, denunció que la empresa que realizó el trabajo rodeó el espacio con vallas metálicas y mallas plásticas, invadiendo las aceras y obligando a los peatones a caminar por la calle, aparte de dejar el espacio con basura y matojos.
Ahora, es intención del consistorio arreglar la zona y trasladar la cruz a las inmediaciones de la Casa Pisaca para garantizar su protección.
Hospicio
La historia de la Cruz de San Agustín se remonta al siglo XVIII, cuando formaba parte de la fachada del antiguo hospicio que los frailes fundaron en el camino Real que iba a Paso Alto, lo que hoy es El Toscal. Cuando la congregación cerró esta casa en 1797 y la congregación se desplazó a La Laguna, la pieza se conservó en un lugar cercano.
En 1908, la comisión de fiestas vecinal pidió al Ayuntamiento una pequeña parcela para construir una capilla a la Cruz de San Agustín, pero al ser denegada la solicitud, la familia Rodríguez López trasladó el crucifijo a su casa, sita en la calle de La Marina, hasta que fue rescatada por la asociación Luz y Vida que la colocó en la plazoleta frente a la actual glorieta Arquitecto Marrero Regalado.





