El profesor e investigador Juan Carlos Carracedo nació en Miranda de Ebro (Burgos) en 1941. “Esta precisión”, me dice, “es meramente circunstancial; mi madre era de La Rioja, de Sajazarra y yo debí generar alguna dificultad al nacer porque la llevaron al hospital de Miranda para que diera a luz allí. Esto ilustra perfectamente que el lugar de nacimiento tiene sólo un significado meramente burocrático”. Quizá con sus palabras quiere decir que se siente canario y tinerfeño. “Conocí, mientras paseaba por la Plaza del Charco portuense, a una mujer irlandesa extraordinaria, Pauline Agnew, a principios de los 60 del siglo pasado. Y de esos lodos surgió un matrimonio que duró 55 años, dando lugar a siete hijos y nueve nietos y hasta hoy cinco bisnietos. Soy un afortunado bisabuelo. Ahora, ya viudo, me siento reconfortado por mi numerosa familia, casi todos viviendo a tiro de piedra de mi casa de Guamasa”. El profesor Carracedo, que figura en el top mundial de científicos en la lista elaborada por la prestigiosa Universidad de Stanford (USA), añade que “he seguido, con creces, el proverbio de, al menos, plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. El resto de su biografía se centra en un agotador trabajo científico, en su ingente labor en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas estudiando los volcanes de Canarias y además tuvo la suerte, como yo, de vivir –y Juan Carlos de estudiar— la erupción del Teneguía en 1971 y la última del volcán de Cumbre Vieja, en 2021.
-Muchos dicen ahora que el Teide es un peligro, pero tú afirmas que el Teide no es el peligro. ¿Me equivoco?
“El Teide es un volcán activo, lo que conlleva un peligro que no podemos descartar. Sin embargo, el conocimiento científico sobre su evolución, basado en dataciones radiométricas (K/Ar y 14C) y la geoquímica de sus magmas sugieren que es poco probable que ocurra una erupción sumital en el futuro, como la última erupción medieval de las lavas negras que formó su característico cono”.
-Vamos a decir que podemos estar tranquilos.
“El Teide comenzó a formarse anidado en la Caldera de Las Cañadas, resultado del colapso de un gran volcán anterior: el de Las Cañadas. En sus inicios se construyó con magmas basálticos densos, lo que dificultó su ascenso hasta el cráter. Desde hace unos 30.000 años, sólo los magmas fonolíticos, más ligeros y evolucionados, lograron llegar a la cima. Este volcán, el Teide Antiguo, ya conocido por los guanches, era más bajo y achatado, con un amplio cráter en su cumbre”.
-Y no ha parado de cambiar de apariencia.
“Durante miles de años emitió lavas fonolíticas hasta que estas se volvieron también demasiado pesadas, provocando erupciones en su perímetro basal, formando domos periféricos como Montaña Blanca, las Abejeras, Pico Cabras, Bocas de Doña María. Y finalmente el volcán logró emitir un resto de fonolitas obsidiánicas más ligeras, las lavas negras, configurando el Teide actual. Por lo tanto, dada su altura de hoy, aún mayor, parece razonable pensar que una erupción sumital es altamente improbable”.
-¿Cómo serán las erupciones del futuro?
“Las más probables serán similares a las recientes de La Palma, de tipo estromboliano, menos explosivas y peligrosas, y se espera que ocurran en una de las dos dorsales de Tenerife: la noroeste, que va del Teide a Teno, o la noreste, desde el Teide hacia Anaga. Si bien menos peligrosas en sí mismas representan un alto riesgo debido a la elevada población e infraestructuras en esas zonas”.
-Juan Carlos, ¿cuál es el estado de la investigación volcanológica en España?
“Nunca es suficiente. Por mi edad he sido testigo y he aportado mi grano de arena a un gran salto adelante. Cuando empecé mi tesis, al principio de los 70, la Atlántida aún se consideraba seriamente como el origen de las Canarias, que serían los picos de las montañas más altas del continente hundido. El trabajo de cientos de científicos de todo el mundo impulsó el conocimiento geológico del Archipiélago hasta su nivel actual. Y lo que queda por descubrir”.
-Todavía hay polémica.
“El apasionante debate científico permanece vivo. Cuando empecé el estudio de Canarias no había edades absolutas. Las primeras dataciones publicadas en 1972 por científicos norteamericanos marcaron un cambio decisivo. Pero sólo fue el principio. Centenares de dataciones posteriores han precisado el origen y la evolución geológica de Canarias en un largo debate científico que efectivamente permanece vivo. Y en relación con el estudio y vigilancia del volcanismo activo se han producido avances considerables, basados fundamentalmente en el imprescindible e inaplazable despliegue de redes instrumentales en todas las islas, prácticamente inexistentes hace solo unos años”.
-¿Echas de menos estar en activo? ¿Sigues investigando?
“Es fácil contestar a eso. No encuentro mucha diferencia con la época en que estaba oficialmente activo, salvo una gratificante ausencia de burocracia. Hoy en día los medios tecnológicos son tan potentes que se puede estar en contacto presencial con científicos de todo el mundo, cara a cara y en tiempo real. Y la IA abre perspectivas inagotables al respecto”.

-La ciencia mundial te coloca muy, pero que muy arriba. Te sentirás orgulloso.
“Supongo que te refieres a que me han incluido en la World´s Top 2% Scientists List, elaborada anualmente por la Universidad de Stanford, en California, el centro intelectual de Silicon Valley. Esta prestigiosa lista identifica a los investigadores más destacados, que representan el 2% de todos los científicos a nivel mundial. Me siento orgulloso por el sistema de valoración empleado, que evalúa no sólo el número de publicaciones realizadas sino también el impacto que mi trabajo ha tenido en la comunidad científica. Esto se mide a través de las citas a los trabajos en publicaciones de todo el mundo. Si te citan es porque valoran tu contribución y consideran que lo que haces merece ser mencionado. ¿Qué mejor reconocimiento?”.
-¿Es justificado el temor a erupciones próximas en Tenerife?
“Desde luego que sí y por ello es imprescindible tomar las medidas adecuadas: el estudio de los volcanes, el monitoreo eficaz con la densidad de redes instrumentales que se consideren necesarios, la planificación anticipada de medidas ante posibles eventos eruptivos, etcétera”.
-Estar preparados, entonces.
“Partamos de dos hechos incontrovertibles. Dentro de los desastres geológicos más previsibles en Tenerife están los terremotos y las erupciones volcánicas. Los primeros son detectables, pero no con anticipación. Las erupciones, en cambio, son detectables y aunque no son predecibles sí son susceptibles a una detección temprana antes de que el evento se produzca”.
-Hay diferencias.
“Un terremoto implica la liberación súbita de grandes esfuerzos acumulados que, en sí mismos, no muestran evidencias previas. Una erupción, en cambio, comprende procesos que se manifiestan antes de que esta sea visible, todos producidos por el magma que asciende violentamente, rompiendo las rocas en su marcha hacia la superficie. Y que producen principalmente deformación (inflamiento del terreno), aumento de la temperatura del suelo, emanación de gases y aumento de la frecuencia de sismos, cada vez más superficiales”.
-La prevención parece fundamental, ¿no?
“Es necesario elaborar protocolos de actuación para cuando la erupción sea localizada, incluso con suficiente antelación. El programa Copernicus, a través de los satélites Sentinel, detecta muchas de estas manifestaciones. Estas guías de actuación deben tener en cuenta no sólo las características del evento eruptivo en ciernes sino también los efectos que puede tener sobre la población y las infraestructuras, así como la disponibilidad de medios adecuados”.
-¿Qué opinas de algunas series de la televisión que borran a Canarias del mapa? Me parecen apocalípticas.
“Los anuncios apocalípticos pueden considerarse como un tipo de terrorismo geológico de bajo nivel, ya que se basan en teorías injustificadas y sin fundamento. Sin duda, causan un daño significativo a la ciencia por su inconsistencia y a la sociedad, al generar una inquietud innecesaria, además de perjudicar la imagen de Canarias, especialmente en relación con una actividad económica tan crucial como el turismo”.
-¿Dónde está el origen de esa leyenda apocalíptica?
“Ahí voy. Un ejemplo ilustrativo de lo que estamos hablando es la tristemente hipótesis que afirmaba que el flanco de Cumbre Vieja, en La Palma, se derrumbaría durante una erupción, originando un gigantesco tsunami que alcanzaría la costa atlántica de los Estados Unidos, con olas de decenas de metros de altura. Este disparate fue difundido por la BBC en el programa Horizon, conocido por su excelente producción”.
-Bueno, pues ya hizo erupción el Volcán en Cumbre Vieja y eso no ocurrió.
“Es innecesario decir que tal exageración carece de base científica. Después de la emisión del documental de la BBC, en 2004, ocurrió la erupción de 2021, sin que nada de eso pasara, como era de esperar”.
-¿Qué hay detrás?
“La explicación es bastante mezquina: el dinero. La amplia financiación que recibió este “thriller” de terror, tanto para el programa de investigación como para la cadena que produjo el reportaje sobre el tsunami de La Palma, provino de compañías de seguros como Benfield Greig Group, la tercera empresa de reaseguros más grande del mundo, especializada en riesgos naturales. El guion era espeluznante: olas gigantescas, rascacielos cayendo, centrales nucleares explotando (nada menos que siete centrales nucleares como la de Fukushima, situadas en la costa atlántica americana). Sin embargo, todo esto se asemejaba más a una película de ciencia ficción que a un reportaje basado en rigor científico. Sin embargo, la inmensa mayoría de los científicos respeta el código deontológico”.
-¿Te esperabas una erupción tan violenta como la de Cumbre Vieja?
“La veía posible, aunque nada es previsible en relación con el volcanismo histórico en La Palma. Una característica de las dorsales es que las erupciones pueden producirse con una probabilidad similar en cualquier punto a lo largo de su cresta. Sin embargo, sus efectos dependen precisamente de su localización, ya que estos serán tanto más severos cuanto más al norte de la dorsal se sitúe el centro eruptivo. Esto se ilustra con la diferencia entre la prácticamente inocua erupción de 1971, al sur, y la de 2021, situada muy al norte de la dorsal”.
-¿Debemos sentirnos tranquilos con la labor del IGN y de Involcán?
“La labor del IGN ha cambiado a mejor. Tuve diferencias antiguas y conocidas con el Instituto. Hoy desarrolla nuevas directrices e ideas más acordes con la naturaleza de estas islas. Está a un nivel adecuado. En cuanto a Involcán, hemos estado hablando de ciencia. No quiero entrar en política”.
-¿Aprendemos con los volcanes del pasado? ¿Estamos acostumbrándonos a convivir con ellos?
“Cada erupción es un curso intensivo de volcanología, tanto para los científicos como para todos aquellos que, de una u otra manera, están relacionados con el conocimiento y el manejo de los riesgos eruptivos. No se trata de simulacros, que también pueden ser convenientes, sino de pruebas reales en las que se ponen en juego vidas humanas”.






