La Asociación Contra el Cáncer (AECC) presentó ayer en Santa Cruz de Tenerife la campaña de concienciación frente al cáncer de mama que con el lema Nos lo tomamos a pecho tiene como objetivo visibilizar una enfermedad con más de 35.800 mujeres diagnosticadas en España en 2024 -de ellas 1.790 en Canarias- y lo que significa vivir con el tumor más allá del diagnóstico y el tratamiento. La campaña ha sido cocreada y protagonizada por pacientes, supervivientes y su entorno.
El presidente provincial de la AECC, Andrés Orozco, insistó en “no quitar la crudeza que tiene” al cáncer de mama y “enseñar” que si bien hay cura en un 90% “hay que pasarlo” y, como todos los tumores, es “duro y hace daño” a nivel físico, mental o laboral, ya que el 25% de quienes lo padecen pierden el trabajo.
Por su parte, la gerente de la Asociación, Ana Prado, destacó que en el vídeo “se reflejan sentimientos y emociones para visibilizar el impacto que tiene en las pacientes” y busca también dar valor a los familiares.
Recordó que el pasado año en la provincia se diagnosticaron 803 nuevos casos. El 24% de afectadas tenía menos de 50 años. Insistió en que el 57% de las pacientes se sienten aterradas frente al diagnóstico, casi el 65% tenía miedo a que el cáncer reaparezca, el 57% dijo estar preocupada por su aspecto físico debido al cáncer y sus tratamientos, y el 36% aseguró contar con una mala calidad de vida. El 46% de las supervivientes declaró sentirse incapaz de mantener relaciones sexuales con la frecuencia deseada y el 55% continúa evitando la actividad sexual debido al impacto emocional, los efectos secundarios de los tratamientos o los cambios hormonales. Además, una de cada cuatro mujeres tiene o tuvo problemas económicos durante el proceso.
Además, la coordinadora de atención al paciente de AECC, Cristina Concepción, indicó que la voz del paciente es muy importante y lamentó que una vez superado en muchas ocasiones el mundo laboral “no ayuda a sentirse bien ni volver a tener una vida laboral adecuada”.
Inés Hernández, superviviente de un cáncer de mama que le diagnosticaron el pasado año, narró su día a día, las dificultades que atraviesa y añadió que le gustaría “empezar a vivir”, ya que tiene “muchas” secuelas que hacen que le cueste.
Cuado la preguntan qué ha aprendido actualmente “le cuesta” decir algo pero reconoció que “cada persona tiene su proceso de aprendizaje”, y tal vez en unos años dirá que disfruta o valora más las cosas. Reconoció la dificultades del día a día, “como si fueras un hámster y estuvieras en la rueda intentando llegar a un sitio, sin saber muy bien a dónde, y cuando acaba dices: ¡Gracias, porque he sobrevivido, y es uno menos!”.
Destacó que en general las afectadas se sienten presionadas por los mensajes como “eres una guerrera, qué fuerte eres, el pelo crece enseguida…”, en su caso “yo no he elegido tener un cáncer, no quiero ser una guerrera. Yo sé que la gente te lo dice con cariño, con respeto y con ganas de animarte pero, a veces, esas palabras suponen una carga añadida y genera una obligación que no deseamos”, aseguró.
Destacó la importancia de tener “una red de apoyo”, pero muchas veces la familia “no sabe cómo afrontar la situación”.







