Tanto la Fiscalía como la acusación particular, representada por el prestigioso penalista Pedro Revilla, recalcaron ayer que José Miguel González, un empresario sureño famoso por su inversión en el sector de las loterías a través de las apuestas captadas en su gasolinera llamada La Chasnera, pagó 100.000 euros mediante un cheque a un estafador llamado Bienvenido (actualmente preso en Sevilla) antes de concretar la compra de una estación de servicio en Arafo con el presunto afán de no hacerse cargo de las deudas que ponía como condición el propietario para acceder a la compraventa.
Ambas acusaciones consideran probado que, presuntamente, González estaba al tanto de que el vendedor vinculaba la venta a la asunción de las deudas que reclamaba imprescindibles para acordar el trato y que el estafador Bienvenido amañó la compra sin que luego González respondiera sobre dichas deudas, por lo que se le acusa de los delitos de frustración de ejecución de sentencia y blanqueo de capitales.
Por el contrario, la defensa insistió en que González no estaba al tanto de semejante amaño y pidió su absolución.
El juicio, que tuvo que suspenderse el pasado enero porque no se pudo localizar a Bienvenido, se ha celebrado en la Audiencia Provincial en dos sesiones que tuvieron lugar el pasado lunes y ayer, y ahora ha quedado visto para sentencia.






