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Ni La Laguna ni Gáldar: el pueblo más antiguo de Canarias fue fundado por normandos y es uno de los más bonitos de las Islas

Fue fundado hace más de seis siglos
Ni La Laguna ni : el pueblo más antiguo de Canarias fue fundado por normandos y es uno de los más bonitos de las Islas

En 1404, los conquistadores normandos Jean de Bethencourt -a él le debe su nombre-, y Gadifer de La Salle llegaron a Fuerteventura, fundado el que es ahora el pueblo más antiguo de Canarias que, además, pasado por ser uno de los más bonitos.

Betancuria fue la primera ciudad fundada en Canarias y la primera capital de la región hasta 1834. Situada en el valle del Macizo de Betancuria, un parque rural, resulta una de las zonas menos desérticas de Fuerteventura, además de su municipio menos poblado, ya que no llega a los 800 habitantes.

Es la localidad de mayor interés histórico artístico de esta isla y uno de sus grandes atractivos es el Museo Arqueológico de Betancuria, donde el viajero puede ver cómo vivían los antiguos habitantes de Fuerteventura.

Además del pueblo más antiguo de Canarias, Betancuria fue el primer pueblo de Fuerteventura en entrar a la Asociación Los Pueblos más Bonitos de España.

Fundada por normandos

Como si el viento del norte se hubiese hecho carne y acero, los normandos surgieron en el siglo IX cuando los vikingos se asentaron en el noroeste de la actual Francia. Su nombre lo dice todo: “hombres del norte”. En el año 911, el rey Carlos III el Simple les concedió tierras a cambio de protección frente a otras incursiones, y así nació el Ducado de Normandía, gobernado por Rollón, un antiguo caudillo vikingo convertido en duque tan formal como imponente.

Pero aquellos guerreros no se quedaron quietos. Su hito más famoso fue la conquista de Inglaterra en 1066, liderada por Guillermo el Conquistador, quien cambió para siempre la historia inglesa tras la Batalla de Hastings. La lengua inglesa bebió entonces del francés normando, y los castillos de piedra comenzaron a elevarse como colosos sobre la campiña.

Su ambición los llevó aún más lejos: descendientes normandos conquistaron territorios en Irlanda, fundaron un poderoso reino en Sicilia y el sur de Italia, e incluso participaron en las Cruzadas, arrastrando su estandarte hasta Oriente Medio. Dejaron un legado de fortalezas indestructibles, sistemas administrativos innovadores y una mezcla cultural que todavía se puede rastrear en apellidos, leyes y hasta en platos de cocina europea.