justicia y tribunales

Chiringuito financiero Tradex: champán y ‘amistad’, claves para engatusar a ‘todo Santa Cruz de Tenerife’

Arranca el juicio por el caso Tradex, donde 120 afectados reclaman un total de unos 2,5 millones perdidos en un ‘chiringuito’ financiero; el 90% no ha recuperado ni un solo euro
Caso Tradex: champán y ‘amistad’, claves para engatusar a ‘todo Santa Cruz’
Propagar una imagen de Dukesh D como un excelente gestor, otra de las herramientas usadas para captar el dinero de los incautados. Tradex

No pocas de las víctimas afectadas por la presunta macroestafa perpetrada en Tenerife desde un chiringuito financiero llamado Tradex son personas educadas en algunos de los mejores colegios de las Islas y/o están vinculados a un ambiente tan saludable como es el deporte amateur o semiprofesional. Incluso, entre los demandantes hay cinco entidades mercantiles, de las que por tal condición cabe esperar de sus responsables unos conocimientos tan básicos como que nadie da duros por cuatro pesetas.

Por eso llama todavía más la atención que pudieran ser confundidos en su sano juicio hasta el punto de invertir su dinero en un timo tan conocido como el de la clásica estafa piramidal, pero para entenderlo es imprescindible saber cómo se logró.

El más comprensible es que los dos acusados por el escándalo del caso Tradex (así se llamaba el chiringuito) eran personas de su confianza y/o a las que conocían, dado que tanto Mukesh D. como Imobach P. tenían amplios contactos al haberse criado en el corazón de lo que antaño se denominaba el todo Santa Cruz. Para hacerse una idea mejor con un par de ejemplos, basta con recordar que uno estudió en el Hispano Inglés (centro educativo al que más de medio siglo de trayectoria avala sin margen a la duda como uno los mejores colegios de esta capital) y el otro jugó en la sección de baloncesto del Club Náutico, fundado en 1902 y conocido referente de la sociedad chicharrera durante más de 120 años.

Otro dato nada baladí era la exhibición constante de riqueza, con paseos en lujosos deportivos por la capital e invitaciones a botellas de champán en los locales más top de la noche capitalina. Y que tire la primera piedra quien no haya sucumbido a la tentación por algo tan humano como la codicia, que llevó a muchos de los afectados a reinvertir lo poco que les devolvían para mantener las apariencias y mitigar o prevenir cualquier arrebato de sensatez.

Por sorprendente que pueda resultar (a priori seguro, a posteriori ni hay que decirlo), el mejor anzuelo de todos fue la promesa de unos beneficios económicos de entre el 30 y el 50% de lo invertido en solo dos meses. De eso versan las estafas piramidales: captar dinero con promesas irrealizables que se van satisfaciendo con el dinero que aportan nuevos clientes hasta que se derrumba por su propio peso semejante castillo de naipes.

Por estos hechos, que tuvieron lugar entre el verano de 2021 al de 2022, está previsto que a partir del próximo miércoles se celebre un juicio que, precisamente, arranca con las declaraciones de los primeros afectados, que son tantos que desfilarán a un ritmo de diez por cada una de las tres jornadas previstas cada semana, siendo el próximo 20 de enero la fecha en que se confía que el caso quede visto para sentencia.

Se prevé que sean 120 los damnificados del caso Tradex que vayan desfilando por la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife para reclamar su dinero, que en un total aproximado se acerca a los 2,5 millones de euros. De ellos, y como se desprende de un análisis exhaustivo de los datos recogidos en el escrito de acusación elevado desde la Fiscalía, nada menos que 108 no han logrado recuperar ni un solo euro de los invertidos.

Otra cuestión a recordar es que la cantidad global presuntamente estafada es superior a los citados 2,5 millones, pero es fácil comprender que no es precisamente una gran idea reclamar en el juzgado un dinero cuyo origen lícito no se puede demostrar.

Sobre lo perdido por cada demandante, oscila entre 2.000 y 78.000 euros, y por ello la Fiscalía pide ahora para Mukesh un total de 12 años de prisión, ocho por estafa agravada y cuatro más por frustración en la ejecución dadas las dificultades para cobrar las deudas.
A Imobach se le piden 6 y 3,5 años por los mismos delitos, y a ambos la devolución de lo defraudado más intereses. A la pareja sentimental de Mukesh se le exige de forma solidaria devolver 327.500 euros de lo estafado que, según la acusación, aceptó en regalos.

La Policía evitó que le pegasen y al día siguiente se fugó a Dubái

Dukesh parecía un remedo chicharrero del rey Midas y acabó como un imitador local Bernie Madoff. Fue una tarde de viernes cuando su oficina de la calle del Castillo se llenó de clientes airados exigiendo su dinero. La Policía evitó males mayores. Al día siguiente se fugó a Dubái. Hoy espera el juicio desde la cárcel.