El Museo de la Ciencia y el Cosmos acogió ayer un foro de infancia que, con el lema Escuchar su visión del mundo es el primer paso para cambiarlo, organizó la Dirección General de Infancia y Familias con motivo del Día Mundial de la Infancia, donde se recalcó la importancia “escuchar nuestras voces”, porque hay muchos niños y niñas que están pasando por momentos muy difíciles y “a veces los adultos no se lo toman en serio”.
Se pudieron escuchar los testimonios de adolescentes extutelados como Thais, Dani y Yadai mediante un vídeo; así como a los hermanos ucranianos Denis y Cristina refugiados en Fuerteventura de la guerra en su país; Aminatu, un niña no acompañada que llegó en cayuco; Lourdes que junto a su familia abandonó Venezuela, o Carla, Alejandra o Dayara, jóvenes palmeras que contaron su experiencia tras la erupción del volcán. Entre el público, los alumnos del CEIP Artenara (Gran Canaria) o del Colegio Acaymo (Tenerife).
Todos compartieron sus testimonios de vida, dolor, miedos y su fuerza para salir adelante. Denis y Cristina, de 15 y 16 años, llegaron hace cuatro a Fuerteventura, dejaron atrás la guerra que azota su país y, a sus abuelos, los que más echan de menos. Señalaron que en primeros dias “estábamos todos confundidos y perdidos”, recordaron “el miedo” diario y el dolor y la incertidumbre “a lo que podía pasar en unas horas o al día siguiente”, para recalcar que la guerra “no es un videojuego, ni una película ni es una broma”. “Gracias a Dios, pudimos salir”, señaló Cristina que quiere estudiar psicología, mientras Denis desea ser Policía.
Por su parte, Lourdes pidió a la sociedad que “tengan más paciencia y ayuden a los niños y niñas” que como ella tras llegar desde otros países “a lo mejor no saben de nuestra cultura o nuestro idioma” y deben empezar. “Para ello necesitan cuidados y ayuda”. Mientras, Aminatu reconoció que aún está traumatizada por un duro viaje de más de seis días en alta mar, y que llegó a Canarias “con el sueño de estudiar y tener un trabajo”.
También se abordaron los problemas que afectan a la infancia y la adolescencia en Canarias, como la salud mental.
“Griten su dolor”
Carla, desde La Palma, pidió “alzar la voz” para hablar del dolor de aquellos niños “que no quieren vivir”. Reivindicó que, ante la depresión y la ansiedad, “callar duele más, y el silencio puede ser una cárcel invisible”. Finalmente pidió a los niños y jóvenes “que no se lo callen, que griten, que pongan palabras a su dolor, porque va consumiendo poco a poco”. También Alejandra y Dayara abordaron las heridas que todavía no se han cerrado tras el volcán de Cumbre Vieja, “esas casas, recuerdos, fincas y lugares que ya no están”.






