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La ONG que ha retirado del sur de Tenerife más de cinco toneladas de residuos marinos desde 2019

Innoceana participa en un proyecto destinado a revolucionar la gestión de residuos al transformar plásticos en hidrógeno mediante un proceso conocido como pirólisis
La ONG que ha retirado del sur de Tenerife más de cinco toneladas de residuos marinos desde 2019
La ONG que ha retirado del sur de Tenerife más de cinco toneladas de residuos marinos desde 2019. DA

Según datos del Cabildo de Tenerife, la Isla genera diariamente más de 1.800 toneladas de residuos, lo que equivale a unas 670.000 toneladas al año, una cifra significativa para un lugar con recursos limitados para su tratamiento y gestión.

En tierra firme, las administraciones competentes gestionan la recogida mediante contratos públicos, camiones, personal de limpieza y puntos limpios. Pero parte de esa basura escapa del sistema: acaban en el mar, donde no hay rutas de recogida, ni contenedores, ni operarios municipales. ¿Quién limpia entonces el océano?

Desde 2019, la organización de conservación marina sin ánimo de lucro Innoceana ha retirado más de cinco toneladas de desechos marinos en el Sur de la Isla.

La mayoría son plásticos que se acumulan en playas, fondos submarinos y zonas de conservación marina.

Su radio de acción va desde el municipio de Guía de Isora hasta Arico, con intervenciones destacadas en la playa del Porís, una de las más contaminadas de Europa por microplásticos.

“Hemos llegado a sacar de debajo del agua neumáticos, baterías de barcos y hasta una moto”, explica Carlos Mallo, fundador de la organización y premio Goldman, considerado el máximo reconocimiento mundial en ecologismo.

Tres frentes de limpieza

Para llevar a cabo esta tarea, Innoceana realiza entre dos y tres limpiezas mensuales, divididas en tres modalidades: costera, submarina y en alta mar.

En las playas, los voluntarios recogen macroplásticos, microplásticos y otros residuos sólidos. Utilizan tamices para filtrar la arena y detectar fragmentos imperceptibles. En las limpiezas submarinas, el trabajo requiere más preparación. Parte de la basura lleva tanto tiempo acumulada en los fondos marinos que genera biotopos, es decir, microhábitats. “En estas zonas proliferan algas y aparecen especies como los caballitos de mar, lo que nos obliga a intervenir con precaución para no alterar el ecosistema”, explica Mallo
En alta mar, las patrullas se despliegan en embarcaciones ligeras, especialmente en la Zona Especial de Conservación (ZEC) Teno-Rasca, en busca de acumulaciones flotantes conocidas como “lenguas de basura”.

Las condiciones varían: hay días en que no se localiza ningún residuo, y otros en los que el volumen supera la capacidad de recogida. El aumento del sargazo (algas del Atlántico Norte) ha dificultado la detección de residuos, al mezclarse con los plásticos flotantes.

“Una vez tuvimos que rescatar una tortuga boba atrapada en una red fantasma”, advierten desde la organización.

Operarios de Innoceana en una playa de Arico.
Operarios de Innoceana en una playa de Arico. DA

Transformar basura en energía

Desde 2023, Innoceana participa en un ambicioso proyecto europeo llamado PLAS4E2, dentro del programa Interreg Espacio Atlántico, junto a la Universidad de Santander, la Universidad de Bilbao y una institución académica de los Países Bajos.

El objetivo es transformar los residuos plásticos oceánicos en hidrógeno mediante un proceso químico denominado pirólisis, que consiste en calentar los materiales a temperaturas de entre 300 y 600 °C en ausencia de oxígeno. Al no producirse combustión, los residuos se descomponen térmicamente de forma controlada. El resultado: gases, aceites y sólidos que pueden aprovecharse como energía.

“La innovación está en aplicar esta tecnología a los residuos marinos, que vienen contaminados con restos orgánicos”, explica Mallo.

El papel de Innoceana en este proyecto incluye la recolección, clasificación y el análisis de los residuos para determinar su viabilidad en el proceso de valorización energética.

Más que limpiezas: datos, ciencia y denuncia

La organización no se limita a la retirada física de basura. Con los datos recogidos, elabora informes, apoya investigaciones científicas y promueve mejoras en la gestión de residuos costeros y marinos. El diagnóstico es claro: el volumen de residuos retirados refleja un problema estructural. “Esto tiene que ver con la cantidad de plástico que se consume en los hoteles, en las ciudades, en los pueblos… Todos consumimos, y eso se refleja en nuestro entorno”, señala Mallo.

El impacto del turismo, el consumo masivo de envases y la falta de control sobre vertidos agravan la presión sobre el medio marino. Las zonas intervenidas muestran signos recurrentes de contaminación, lo que evidencia que las limpiezas, aunque necesarias, no son una solución definitiva. “Mientras no se reduzca la producción de residuos y se mejore su gestión, estaremos retirando basura a un ritmo más lento del que se genera”, concluyen.