Blas García García (Córdoba, 1987) es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Córdoba. Especialista en Cirugía Maxilofacial por el Hospital Reina Sofía de la capital cordobesa. Ha sido fellowship en Cirugía Plástica en la Universidad de Baltimore (USA). Es presidente-fundador de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Facial. Premio European Awards in Medicine en 2021, 2022 y 2024 y premio al Médico del Año en Rinoplastia en 2022, 2023 y 2024. Es académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Nobles Artes de Córdoba. Director de las clínicas que llevan sus iniciales –BG– en Santa Cruz de Tenerife, especializadas en cirugía plástica facial y en otras técnicas estéticas. Además de todo ello, es un apasionado coleccionista de arte. Posee una colección de pinturas realmente notable, con obras de, entre otros artistas, Julio Romero de Torres y César Manrique. Buen conversador, amable, cercano, el doctor Blas García es un verdadero innovador en su especialidad, con más de 5.000 rinoplastias realizadas en su trayectoria como cirujano.
-¿Cuándo se produjo la revolución de las rinoplastias a través de técnicas de ultrasonidos?
“Fue en el año 2016, con la introducción de equipos piezoeléctricos que ya se habían utilizado en otras especialidades como la cirugía maxilofacial o la traumatología, pero adaptados y con terminales específicos para tratar los huesos nasales”.
-¿Se terminó la cirugía cruenta de la nariz? ¿Es cierto que los pacientes no sienten ni dolor, ni molestias post operatorias?
“Totalmente. La cirugía de rinoplastia ultrasónica supuso una mejoría espectacular en la recuperación post operatoria, porque clásicamente venía realizándose con escoplos, cinceles, limas y martillos. Se producía entonces una inflamación descomunal, hematomas que tardaban meses en resolverse, taponamientos nasales con sangrado muy abundante. Ahora los síntomas son mínimos, sin hematomas, sin dolor real. No recetamos ni siquiera paracetamol, se registra una inflamación mínima y los resultados se observan desde el primer día. Todo esto ha permitido que una cirugía que clásicamente tenía un postoperatorio de recuperación de entre 6 a 8 semanas, ahora pase a ser de una semana”.
-Fuiste pionero en estas técnicas, ¿no?
“Nosotros compramos uno de los dos primeros equipos de ultrasonidos que se utilizaron en España y fuimos los pioneros en esta técnica en todo el ámbito nacional”.
-¿Te has convertido en algo así como el cirujano plástico de las misses y de los futbolistas?
“Bueno, así es. Desde hace años nos hemos hecho referentes en estos sectores que demandan un alto nivel de perfección y exigencia. Por mi quirófano han pasado prácticamente todas las Miss España de los últimos cuatro o cinco años, así como deportistas, influencers, etcétera . Estos profesionales que viven de su imagen quieren garantías de un buen resultado y buscan especialistas con experiencia”.
-En su versión estética se realizan alrededor de 80.000 rinoplastias al año en nuestro país. ¿Cuántas personas pasan por tus manos?
“Más o menos, al año, intervengo unas 500 cirugías de rinoplastia, tres diarias de lunes a viernes”.
-No está nada mal.
“Desgraciadamente, este es el límite que puedo realizar al día, manteniendo el nivel de exigencia y perfección que mis pacientes buscan en mi trabajo. Si interviniese más veces al día, ello supondría un nivel de cansancio mayor y una mayor probabilidad de que los resultados no fueran excelentes. Al final, no deja de ser un trabajo de artesanía, en el que no puedo delegar ninguna fase ni etapa de mi trabajo y es algo que sólo puedo hacer yo, de principio a fin”.
-¿Por qué montaste las clínicas BG en Tenerife?
“Yo soy de Córdoba y me especialicé en Córdoba, donde conocí a la que hoy es mi esposa, cirujana también, nacida en Gran Canaria. Al terminar la especialidad, Andalucía tenía unas salidas laborales muy precarias para los médicos por lo que ambos decidimos venir a Canarias donde a mi esposa le ofrecieron una plaza de cirujana en el Hospital San Juan de Dios de Santa Cruz de Tenerife”.
-Y entonces decidiste establecerte aquí.
“En ese momento me decidí a emprender en la sanidad privada con el proyecto de Clínicas BG, que hoy ha crecido con dos clínicas en Santa Cruz, una de cirugía y la otra de medicina estética facial y corporal y laserterapia avanzada”.
(Hablamos del síndrome SIMON, muy conocido entre los especialistas. Y, naturalmente, no me resisto a preguntar al doctor Blas García por este espécimen muy curioso, que a ustedes les va a interesar mucho, con casi toda seguridad. Me pongo a ello porque creo que vale la pena).
“El síndrome SIMON es muy curioso. Se trata de las siglas de Soltero (hombre), Inmaduro, Materialista, Obsesivo y Narcisista”.
-Anda, qué mezcla, ¿no?
“Se trata de un síndrome frecuente en cirugía plástica, donde este tipo de pacientes busca cambios estéticos, como una rinoplastia, pero presentando un perfil psicológico de inmadurez afectiva, de egocentrismo y de expectativas irreales, lo que los convierte en candidatos poco aptos para la cirugía, ya que no buscan la mejora sino la validación o la solución a problemas emocionales que la cirugía no les va a curar”.
-¿Cómo cuáles?
“Suelen ser problemas que padecen individuos que por su narcisismo y egoísmo nunca han encontrado parejas, porque son incapaces de sacrificarse por otra persona más allá de ellos mismos. Este síndrome es una contraindicación para la cirugía”.
-Y entonces no los intervienes.
“No, claro que no”.
-Blas, además de cirujano eres coleccionista de arte. ¿Tiene alguna relación tu pasión por el arte con tu vocación de médico?
“Es que en mi vida tengo dos grandes pasiones”.
-La medicina y el arte.
“Efectivamente. De hecho, estoy cursando la carrera de Historia del Arte, porque además pienso que el arte está muy vinculado a mi trabajo. Al fin y al cabo, lo que hacemos en cirugía plástica es crear belleza, donde el lienzo es la cara del paciente, el bisturí es el pincel y sobre este lienzo dibujamos una nueva anatomía lo más bella posible y con la máxima armonía. Conozco a muchos cirujanos plásticos a quienes les encanta también el arte”.
(El doctor Blas García lleva siete u ocho años coleccionando obras de arte de prácticamente todas las etapas: el barroco, el simbolismo, la etapa academicista, las vanguardias y el arte contemporáneo. Ha reunido alrededor de 400 obras, o sea que ya tiene para montar un museo y de los buenos. Me dice que le gusta cualquier tipo de arte, siempre que sea bueno. De artistas canarios ha logrado reunir una excelente colección, quizá la mejor, de César Manrique: unas sesenta obras. También de otros autores como Néstor Martín Fernández de la Torre, Óscar Domínguez, etcétera. Como buen cordobés, no pueden faltar en su catálogo obras de Julio Romero de Torres (el que pintó a la mujer morena, que dice el pasodoble), unas 25 obras, nada más y nada menos).
-Volvamos a la medicina. ¿Qué porcentaje de canarios reciben intervenciones de rinoplastia entre todos tus pacientes?
“Los pacientes de Canarias suponen un 10-15% de todos los que intervenimos, hombres y mujeres, pero muchas más mujeres. La mayoría proceden de la Península y otro 20% del extranjero, sobre todo de Latinoamérica. Hoy en día, los pacientes no tienen inconveniente en tomar un avión y presentarse ante el cirujano que ellos quieren que les opere”.
-Es la consecuencia de las redes sociales, que han sustituido al boca a boca de toda la vida, ¿no?
“Sí, porque estas plataformas nos permiten a los cirujanos exponer nuestro trabajo. Y de esta forma, los pacientes eligen con mucha mayor libertad y con mayor conocimiento al cirujano que les gusta, porque a través de las redes pueden también observar los resultados obtenidos por quien les va a intervenir”.
-Háblame de tu experiencia en los Estados Unidos, en Colombia, Brasil y México.
“Fueron años fantásticos. Aprendí muchísimo y, sobre todo, de los mejores en esa época, tanto en rinoplastia como en cirugía plástica facial”.
-¿En cuánto tiempo?
“Sobre todo viví una época en los Estados Unidos, repartida entre Baltimore, Jacksonville (Florida) y Beverly Hills, en Los Ángeles. Allí hice una super especialización en cirugía plástica facial, donde aprendí las últimas técnicas en rinoplastia, lifting, blefaroplastia, etcétera. En aquellos años los americanos eran los mejores cirujanos, pero actualmente Europa ha desbancado a los Estados Unidos. Hay mejores especialistas aquí que allá. Ahora son ellos quienes vienen a aprender de nosotros”.
-Blas, con sólo 38 años has realizado más de 5.000 rinoplastias. ¿Hay techo?
“Actualmente yo creo que soy el cirujano con mayor experiencia y volumen de casos en rinoplastia ultrasónica de Europa, con 5.000 casos intervenidos mediante esta técnica que aún no ha cumplido una década desde su implantación. Yo creo que no existe otro cirujano que opere el volumen de cirugías que practico semanalmente”.
-Sólo rinoplastias.
“Desde 2018 ya no realizo ningún otro procedimiento que no sea la cirugía de rinoplastia. Esto me ha permitido perfeccionar esta cirugía a niveles que hace una década eran impensables. Los resultados que obtenemos hoy en día están a años luz de los conseguidos con técnicas convencionales. El número de reintervenciones por malos resultados, o insatisfactorios, es prácticamente de cero, cuando con las técnicas convencionales acaban reinterviniéndose casi la mitad de los pacientes”.
-¿Y cuál es el futuro de la rinoplastia?
“Va ligado, sin duda, al desarrollo de la tecnología”.
-¿Por qué?
“En nuestro centro hemos hecho una apuesta y una inversión enorme para adquirir absolutamente toda la tecnología que existe actualmente en el mercado y que nos permite alcanzar un nivel superior de excelencia”.
-Y esa apuesta va a seguir.
“Por supuesto. Hemos incorporado tecnología láser avanzada, como los láseres de CO2 y picosegundos, que nos permiten mejorar la textura de la piel de la nariz, tratar la rosácea, quitar pigmentos y manchas, etcétera; y otros equipos, como Morpheus, que nos permite tratar pieles gruesas, etcétera. Toda esta aparatología nos ayuda a conseguir aún mejores resultados que, combinados con la tecnología de ultrasonidos, nos hacen alcanzar los resultados que nuestros pacientes demandan cuando me eligen para que los opere”.
-Y es que, amigos, hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, como decía la famosa zarzuela, pero esta vez con una muy sólida base científica. Porque parece cosa de otro mundo. Y no lo es.





