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Santa Cruz quiere “un gran corredor verde”: el renacer del bosque termófilo del monte de Las Mesas

Fundación Moeve, Cabildo y Ayuntamiento comienzan la primera fase de replantación en este paraje con 450 especies autóctonas
Un alumno colabora en la plantación de especies en Las Mesas. Fran Pallero
Un alumno colabora en la plantación de especies en Las Mesas. Fran Pallero

Ni la lluvia ni el viento ni el gélido frío matutino lograron frenar ayer el arranque oficial de la primera fase del proyecto Renatura Monte de Las Mesas, iniciativa de restauración ambiental de este espacio natural que, gracias al impulso de la Fundación Santa Cruz Sostenible del Ayuntamiento capitalino, el Cabildo y la Fundación Moeve, junto al asesoramiento científico de la Universidad de La Laguna (ULL), permitió plantar un total de 450 ejemplares autóctonos en este paraje capitalino que aspira, en diez años, a recuperar el primitivo bosque termófilo que lo habitaba.

Acebuches, matorral, sabinas, almácigos, dragos o árboles frutales tradicionales como castaños conformarán los ejemplares que irán poblando, en diferentes fases de plantación, el monte de Las Mesas, con la intención de conformar un gran corredor verde en el que, de nuevo, se ponga en contacto el flujo de especies nativas entre la reserva de la biosfera de Anaga con un ecosistema más urbano.

La profesora titular del departamento de Botánica Ecología y Fisiología Vegetal de la ULL, Victoria Eugenia Martín, explicó ayer que, “con este proyecto, en el que se lleva trabajando desde 2022, se busca renaturalizar la vegetación que existía hace bastante tiempo en este espacio, para lo que, previamente, se han recogido semillas y propágulos para catalogar las diversas especies diseminadas y realizar un inventariado, en el que ahora mismo tenemos 1.200 plantas en aclimatación en un invernadero de la Facultad de Farmacia, ejemplares que contribuirán a regenerar el mayor paraje natural de Santa Cruz”.

En total, se renaturalizarán 180.0000 metros cuadrados del monte de Las Mesas gracias a un proceso que ha llevado aparejado trabajos previos en base a una cartografía bioclimática y un mapa de vegetación de la zona, donde, entre ayer y hoy, ha dado comienzo la primera plantación.

Un renacer de pequeños ejemplares en su hábitat original que, además, contó con la participación de 200 alumnos de ciclos formativos de colegios e institutos de la Isla, así como el apoyo de personal vinculado a la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga. Azadas, picón y tesón para un cultivo que se llevó a cabo bajo la lluvia. “Un regalo de la naturaleza que beneficiará al desarrollo de las especies, ya que con la sequía que ha sufrido la Isla en estos últimos años ha sido imposible tener antes las condiciones idóneas para repoblar el monte”, apuntó Martín.

Por su parte, el director insular del Medio Natural, Pedro Millán, añadió que, “gracias a este proyecto, se recuperará un espacio que fue completamente deforestado en el pasado, ya que la población acudía aquí a buscar madera para cocinar en tiempos donde no existía el gas. Por ello, la idea pasa por rescatar este pulmón verde, a través de la renaturalización de un espacio periurbano inserto en la naturaleza, para lo que la colaboración público-privada, unida a la participación social de montañeros locales involucrados en la protección del patrimonio natural, ha resultado vital”.

Mientras, el vicepresidente de la Fundación Santa Cruz Sostenible, Carlos Tarife, dijo que “restaurar la vegetación autóctona en Las Mesas es clave para preservar la biodiversidad de este espacio y garantizar su futuro, logrando avanzar hacia una ciudad más sostenible”.

Un proyecto para la conservación de la biodiversidad del espacio natural

La responsable de la Fundación Moeve en Canarias, Belén Machado, señaló ayer que supone “un orgullo haber contribuido a impulsar el proyecto de colaboración con el Cabildo tinerfeño y el ayuntamiento para la conservación de la biodiversidad de este bosque termófilo, comenzada con la primera plantación de ejemplares después de un largo y cuidadoso proceso, iniciado hace dos años, con la realización de un estudio geobotánico para determinar la vegetación potencial del espacio y al que siguieron recogidas de semillas, su limpieza y preparación, germinación y crecimiento en un invernadero creado para ello, antes de ser incorporadas al monte de Las Mesas”.

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