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Cuatro muertos al quedarse sin agua y comida en un cayuco rumbo a El Hierro

Otros 13 migrantes de las 121 personas que venían en el cayuco en cuestión tuvieron que ser hospitalizados
Personal de Cruz Roja atiende a un grupo de migrantes llegados ayer a La Restinga./ Efe

La Ruta Atlántica demostró ayer por enésima vez por qué hasta las Naciones Unidas reconocen que la mortalidad que se registra en esta vía de migración irregular por vía marítima está entre las más altas de todo el planeta.

Pese a los años transcurridos desde que las aguas cercanas a Canarias se convirtieron en una suerte de fosa común para estos desheredados de la fortuna, o que tragedias como esta ya han tenido lugar en reiteradas ocasiones por estos lares, ello no quita ni un ápice a lo terrible del suceso acaecido nuevamente en el litoral herreño, donde los cadáveres de cuatro personas (todos varones jóvenes) fueron hallados a bordo de un cayuco cuyos integrantes se habían quedado sin agua ni comida en alta mar.

Por la misma causa, otros 13 migrantes de las 121 personas que venían en el cayuco en cuestión tuvieron que ser hospitalizados. De esos 13 supervivientes preocupa particularmente la suerte que pueda correr uno de ellos al que, nada más apreciarse la gravedad de su estado en el muelle, hubo que evacuarlo de urgencia por vía aérea hasta el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, donde al cierre de esta edición seguía hospitalizado.

Fue a media madrugada de ayer domingo cuando el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 1-1-2 del Gobierno de Canarias alertó al Centro de Salvamento Marítimo en Tenerife de varias llamadas recibidas en Sala desde un cayuco y en la que se rogaba ayuda urgente porque no solo habían consumido todos sus víveres durante una travesía de 1.600 kilómetros electuada en ocho días, sino que además la embarcación se encontraba abandonada al capricho de las mareas y los vientos tras agotarse igualmente el combustible.
De inmediato, Salvamento Marítimo salió en su búsqueda y, tras varias horas de frenético escudriñamiento en plena madrugada, el Helimer 201 avistó el cayuco sobre las seis y media de la mañana a unas 23 millas náuticas (algo más de 42 kilómetros) del puerto de La Restinga (El Hierro).

Cuando la Salvamar Navia logró situarse junto al cayuco, sus rescatadores comprobaron de primera mano que los migrantes en cuestión presentaban un pésimo estado de salud generalizado.

Las imágenes de TVE-Canarias y RTVC, grabadas a pie de puerto minutos después de las ocho de la mañana a su llegada a La Restinga, mostraron a varios de los afectados que, al desembarcar, solo lograban mantenerse en pie gracias a la ayuda que les prestaban los miembros de las emergencias desplegadas en el puerto.

Otro dato relevante radica en que, al recibir el 1-1-2 varias llamadas de migrantes demandando auxilio, la mera posibilidad de que existiera un segundo cayuco en la zona motivó que salieran en su búsqueda la Salvamar Diphda y, de nuevo, el Helimer 201, a los que se sumó una patrullera de la Guardia Civil.

Al cierre de esta edición, dicha búsqueda no había dado resultado, Mientras tanto, en tierra se esforzaban en aclarar si todas las llamadas de auxilio se efectuaron desde los móviles encontrados en el cayuco donde se hallaron los cuatro cadáveres referidos.

Desde la reactivación de la Ruta Atlántica que derivó en los dantescos niveles de 2024, La Restinga es el puerto canario que recibe el mayor número de estas embarcaciones irregulares.

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