La detención del conductor del turismo que colisionó con un motorista en la TF-65, en el municipio de San Miguel de Abona, abre ahora un proceso judicial en el que se determinarán las responsabilidades penales derivadas del siniestro.
El accidente se produjo este sábado por la mañana y provocó el fallecimiento de Adrián, un joven que circulaba en motocicleta por esta vía del sur de Tenerife.
Según confirmaron fuentes de la Guardia Civil, el conductor del coche fue detenido tras dar positivo en alcohol y drogas, por un presunto delito de homicidio por imprudencia grave, una calificación que conlleva consecuencias penales y administrativas relevantes.
El siniestro ocurrió sobre las 11.36 horas, cuando el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 1-1-2 recibió una alerta informando de una colisión entre una motocicleta y un turismo en la TF-65.
A la llegada de los servicios de emergencia, el motorista se encontraba en parada cardiorrespiratoria y, pese a las maniobras de reanimación practicadas por el personal del Servicio de Urgencias Canario, se confirmó su fallecimiento.
Posibles penas para el conductor que acabó con la vida del motorista
Tras los hechos, el conductor del turismo fue detenido por un presunto delito de homicidio por imprudencia grave, una figura penal contemplada en el artículo 142 del Código Penal cuando la muerte se produce como consecuencia de una conducción negligente.
El homicidio por imprudencia grave cometido con un vehículo a motor conlleva, según la legislación vigente, penas de prisión de entre uno y cuatro años. La duración concreta de la condena dependerá de la valoración judicial de las circunstancias del caso, entre ellas el consumo de alcohol y drogas, considerado un factor agravante por la jurisprudencia.
Además de la pena de cárcel, la ley establece la privación del derecho a conducir vehículos a motor por un periodo de entre uno y seis años, una sanción obligatoria cuando el delito se comete al volante.
A las penas penales se suman las responsabilidades civiles, que incluyen el pago de indemnizaciones a los familiares de la víctima, calculadas conforme al baremo oficial de accidentes de tráfico.
Estas cuantías varían en función de la edad de la persona fallecida, su situación personal y familiar y el grado de dependencia económica, y pueden alcanzar importes elevados.
Continúa la investigación
El accidente mortal se produjo en el punto kilométrico 3,5 de la TF-65, una carretera que ha sido señalada por la Dirección General de Tráfico como una de las vías con mayor índice de siniestralidad en Tenerife.
Este suceso se produjo menos de 24 horas después de otro accidente mortal en la Isla, en el que falleció la pareja del motorista, también en un siniestro de tráfico. Ambos hechos están siendo objeto de actuaciones judiciales independientes.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer todos los detalles del accidente y remitir el atestado correspondiente a la autoridad judicial.
Será el juzgado competente el que determine finalmente la calificación de los hechos y, en su caso, las penas aplicables.







