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Eustaquio Villalba: “Percibo la evolución del ecologismo con gran esperanza, la gente joven está tomando el relevo”

Villalba es portavoz de Atan
Eustaquio Villalba: "Percibo la evolución del ecologismo con gran esperanza, la gente joven está tomando el relevo"

Hablar de Eustaquio Villalba es sinónimo de activismo, lucha y defensa del medioambiente en Canarias. Geógrafo e historiador, dedicó gran parte de su carrera a la docencia, tanto en la educación superior como en la secundaria, divulgando en institutos como el Andrés Bello, el Anaga o el Alcalde Bernabé Rodríguez. Tras su jubilación, Kike -como lo recuerdan sus antiguos compañeros de profesión- continúa hoy en la brega como portavoz de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (Atan), organización a la que se incorporó en 1989, tras el cierre de la revista regionalista Sansofé, donde comenzó su activismo. Aquellos primeros tiempos de lucha ecologista en Canarias coincidieron con una democracia todavía joven y con un notable retraso respecto al resto de Europa, consecuencia de la dictadura franquista, aunque -como él mismo recuerda- el movimiento comenzó a cobrar verdadera fuerza en el Archipiélago a partir de la década de los ochenta.


-¿Cuáles fueron los momentos clave que marcaron los primeros años del ecologismo en las Islas?
“La primera fue lograr que las autoridades de aquel momento tomaran conciencia de la necesidad de conservar la biodiversidad de Canarias, especialmente los bosques. Los montes estaban muy mal, estaban siendo esquilmados, y se consiguió al menos crear conciencia y paralizar en gran parte su tala. En los años 80, quizá el hito más destacado de Atan fue la lucha para crear espacios naturales protegidos. En aquel momento no existían. Nosotros presionamos al Gobierno de Canarias y creo que tuvimos éxito, porque contribuimos de manera decisiva a que el Parlamento aprobara la Ley de Espacios Naturales Protegidos de 1987. Propusimos los lugares que debían protegerse. No todos fueron aceptados, pero sí una gran parte. Gracias a eso, hoy conservamos una parte sustancial del territorio que no ha sido afectada por la expansión urbana u otras actividades”.


-¿Cómo ha ido evolucionando esa sensibilidad y lucha por la ecología en Canarias?
“Bueno, ha ido evolucionando, yo creo, positivamente, porque hemos contribuido a crear un estado de opinión pública favorable a la conservación. Y creo que hemos influido para que los partidos políticos dejaran de considerar el medio ambiente como un simple añadido que había que mencionar, para convertirlo en algo sustancial. No es que después lo hayan llevado todo a cabo, pero sí se consiguió, sobre todo a partir del año 90, que la conservación fuera uno de los apartados, uno de los capítulos, y no una anotación al margen en los programas de los partidos”.


-¿Y en las nuevas generaciones?
“Por la incorporación que está teniendo Atan de gente joven y de licenciados en materias como biología, geografía, etcétera, parece que sí existe una preocupación entre un sector de la juventud por el medio ambiente. Y lo vemos también en los éxitos multitudinarios que hemos tenido en las convocatorias cuando hemos propuesto un límite para el crecimiento turístico de la Isla. Yo creo que sí hay conciencia”.


-Una conciencia que se ve hoy en día sobre todo en redes…
“Claro, las cosas han cambiado…”


-¿Cómo percibe usted ese cambio?
“Con una gran esperanza. Lo triste sería que no hubiera renovación generacional, porque como todo en la vida, se acaba, y uno va llegando ya a una edad… Algunos de los veteranos de Atan ya somos personas jubiladas, ya nos queda poco tiempo de activismo. Pero estamos muy contentos porque hay mucha gente joven que está tomando el relevo. Y, de hecho, hoy día gran parte de las acciones que lleva a cabo Atan no parten ya de los veteranos, sino de la gente joven”.


-Entre esas acciones está la manifestación del 20 de abril de 2024. Un año y medio después algunos dicen que el movimiento se ha desinflado. ¿Comparte esa impresión?
“No, en absoluto. Lo que pasa es que no se puede estar convocando manifestaciones todos los días, evidentemente. Pero si lo relacionamos, por ejemplo, con la cantidad de denuncias que ha presentado Atan en estos últimos tiempos, seguimos muy activos y no se ha desinflado. Y otro índice es que nosotros hemos aumentado de manera muy importante nuestro número de socios, lo cual indica que hay mucha gente que se preocupa y que quiere contribuir a que la asociación siga funcionando”.


-¿Y a nivel político, considera que las demandas de la ciudadanía han sido escuchadas?
“En las palabras sí, en los hechos, no. En las palabras se ha asumido parte del discurso que se hizo público en esas manifestaciones. Pero es totalmente incompatible decir que estás luchando contra el cambio climático, contra la excesiva motorización de la isla, contra el excesivo número de visitantes, y que al mismo tiempo autorices, o peor aún, financies actividades que van absolutamente en contra, como el circuito del motor”.


-Proyecto que se encuentra ahora mismo en un limbo legal…
“Es una actividad que va en contra de la lucha contra el cambio climático, no solo por el efecto directo que ocasiona, sino por lo que supone desde el punto de vista publicitario. Y es aún peor que se financie con dinero público. De las cuatro denuncias que presentamos, tres se han fallado a nuestro favor y una en contra. Esperemos que el Tribunal Superior, al fijar doctrina, nos dé la razón y que ese disparate no se haga”.


-También está el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión del Teide que ATAN ha criticado duramente. ¿Cuáles son los aspectos que más le preocupan?
“Es un ejemplo de demagogia política. Miguel Ángel Morcuende, director general de espacios naturales del Gobierno de Canarias, afirmó que el plan rector debía aprobarse por razones sociales y económicas, cuando la ley establece que debe ser exclusivamente conservacionista. Se autorizan carreras multitudinarias como la Bluetrail, con grave impacto ambiental, permite tránsito de bicicletas por pistas antes prohibidas y rodajes comerciales con más de 100 personas. En la reunión del patronato del 29 de septiembre, los representantes del Cabildo y los ayuntamientos no respondieron a los argumentos en contra. Incluso presentan como novedad las guaguas lanzadera, una medida planteada ya en los años 90. Son cantos al sol, porque no concretan nada”.


-Un problema, el de la movilidad, que representa uno de los grandes desafíos para el Teide y para toda la Isla.
“El problema principal es la cantidad de coches y de personas que simultáneamente se encuentran en Tenerife. Hasta ahora, las autoridades públicas han priorizado el uso del coche particular como medio principal de transporte, mientras que el transporte público ha tenido un papel secundario, destinado casi únicamente a quienes no disponen de vehículo. El verdadero problema no se soluciona construyendo trenes que no resuelven nada. La solución pasa por limitar el uso del coche privado y priorizar el transporte público. Por ejemplo, creando carriles exclusivos para guaguas y ofreciendo un servicio cómodo y puntual: así, quien quiera ir en coche privado puede optar por él, pero el transporte público se convierte en una alternativa rápida, cómoda y eficiente”.


-¿Cómo es posible que, una y otra vez, la planificación y la gestión de los asuntos de la Isla fracasen o se hagan de manera deficiente?
“El motivo fundamental es que se actúa a golpe de chequera: se prioriza el negocio sobre los intereses generales. En el caso de la movilidad, hay muchos intereses económicos implicados. Por ejemplo, los importadores de coches son un grupo de presión muy fuerte que no quiere que se limite su negocio. También los constructores: cuanto más se construyen carriles, más beneficios obtienen. A menudo, estas personas financian a partidos políticos, y eso condiciona la planificación. Un ejemplo paradigmático son los hoyos de Güimar y la urbanización del sur de la isla. A pesar de las denuncias de vecinos y ecologistas, los políticos no actuaron hasta que la justicia intervino. En el caso de Las Teresitas, primero se antepuso el interés privado al general, con resultados desastrosos. Los políticos responsables de estas situaciones ponen por encima del interés general de la conservación del patrimonio de nuestras islas -que es nuestro gran valor- los intereses particulares y de unos pocos. Eso es lo único que puede explicar que no estén al servicio de la mayoría. Para ellos solo están los discursos; los hechos, sin embargo, favorecen a la minoría”.


-Y también está el problema de los vertidos. ¿Hay consecuencias que ya sean irreversibles para la fauna marina?
“Sí, hay zonas del litoral que están prácticamente irrecuperables, al menos durante muchísimos años. Por ejemplo, todo el litoral de Güimar: según oceanógrafos, es prácticamente un ecosistema muerto. Otro sitio gravemente contaminado es la costa de Santa Cruz, entre la dársena comercial y lo que era el frente de la antigua refinería. Ahí se encuentran algunas de las zonas más contaminadas de la Isla. Es impensable que una isla que vive del turismo tenga lugares como Playa Jardín en el Puerto de la Cruz cerrados por contaminación, esto significa que los sistemas de depuración no funcionan en absoluto”.


-Si nos ponemos hace 40 años, ¿hubiese previsto que estaríamos ahora mismo en esta situación?
“En 1990, Antonio Machado, doctor en biología y asesor de los gobiernos de Canarias, publicó un libro sobre los límites del turismo en Canarias y consideró que más de 3 millones de turistas en Tenerife sobrepasaba la capacidad de carga del territorio. Lo que ocurre es que, desde aquella época, los políticos siempre han considerado un gran éxito el aumento del número de turistas y de su gestión en el sector turístico. Desde los años 80 y 90, los consejeros de turismo siempre destacaban, primero, el éxito de su gestión al haber aumentado el número de turistas, y segundo, las campañas que hacían para atraer cada vez más visitantes a la isla. Pero ninguno en aquel momento respondió a la pregunta que ya planteaba Antonio Machado en 1990: ¿cuál es el número de turistas que puede sostener la isla? Eso nunca se ha respondido, y todavía hoy se sigue celebrando el aumento de cifras. Lo que sí está claro es que todo crecimiento exponencial tiende al infinito, y al infinito es imposible: no caben infinitas personas en la Isla. Todo tiene un límite, no es un eslogan, es una realidad”.


-En ese contexto, ¿qué modelo de desarrollo cree que debería adoptar el Archipiélago?
“Lo primero y más importante es limitar el crecimiento turístico. Sin eso, no puedes hacer nada. Solo permitir reconvertir hoteles o instalaciones viejas, no aumentar el número de plazas. En segundo lugar, las Islas necesitan desarrollar otros sectores. El sector primario está en franco retroceso, el secundario prácticamente ni existe, y otras actividades importantes, que requieren conocimientos especializados, como la creación de grandes centros de investigación, no se han desarrollado. No se puede hacer porque lo que se invierte en educación todavía se considera un gasto y no una inversión. Nuestras universidades están muy limitadas; no tenemos centros de investigación adecuados. Ahora, por fin, se ha creado un centro de vulcanología, pero Canarias, siendo la región volcánica más importante de España y una de las más interesantes del mundo por su diversidad volcánica, no tenía ni siquiera una facultad que enseñara volcanismo, ni másteres especializados. Estamos apostando todo al turismo porque, para el constructor, genera rendimientos a corto plazo: gana inmediatamente. En cambio, invertir en investigación, educación o en sectores estratégicos supone riesgo y retorno a largo plazo. Mientras las autoridades y empresarios canarios no sean conscientes de esto, no habrá futuro sostenible. Lo que ya tenemos es demasiado turismo; no podemos seguir así”.

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