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El nuevo radar de la DGT que te detecta a 200 metros antes de que puedas ver la caja

Tráfico invierte un millón de euros en 15 dispositivos láser indetectables que controlan seis carriles a la vez y captan infracciones con el móvil

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha iniciado la instalación en las carreteras españolas de una nueva generación de radares láser equipados con tecnología LiDAR tridimensional. Este despliegue representa una evolución en la vigilancia vial, permitiendo calcular la velocidad con alta precisión y un margen de error reducido mediante la emisión de pulsos de luz invisibles que rebotan en los vehículos.

La adquisición de estos dispositivos ha supuesto una inversión total de 1.020.000 euros, formalizada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El contrato ha sido adjudicado a la empresa Tradesegur —única autorizada en España para distribuir estos sistemas fabricados por la compañía alemana Jenoptik— con un coste unitario de 83.000 euros por equipo.

El suministro de las 15 nuevas unidades cuenta con un plazo máximo de entrega de cuatro meses, por lo que su operatividad coincidirá con la próxima campaña de verano.

Diferencias con la tecnología anterior

Hasta el momento, los cinemómetros convencionales de pórtico operaban con LiDAR monoplano, un sistema de haz láser que mide la velocidad en un único plano y sobre un solo carril.

El doctor en informática y experto en sistemas inteligentes de transporte, José Eugenio Naranjo, aclaró en el programa Lo que viene de COPE que los nuevos dispositivos “ya no son un plano, son tridimensionales”.

Esta evolución permite generar una nube de puntos LiDAR para obtener una visión completa de la vía. El sistema no solo calcula la velocidad, sino que analiza el volumen y movimiento del vehículo, lo que sirve para distinguir entre un camión y un turismo y aplicar los límites de velocidad correspondientes.

Asimismo, mejora la eficacia en la identificación de motocicletas, que resultaban más difíciles de detectar con tecnologías previas.

Capacidad operativa y detección

La detección efectiva y precisa se sitúa en torno a los 200 metros, una distancia en la que el conductor todavía no percibe la caja del radar.

No obstante, las especificaciones técnicas indican que disponen de un alcance amplio, capaz de controlar hasta seis carriles simultáneamente, en ambos sentidos de circulación y a distancias que pueden alcanzar los 1.200 metros.

Al tratarse de dispositivos itinerantes y versátiles, no requieren una instalación fija en cabinas. Los agentes pueden desplegarlos en trípodes, vehículos de patrulla o motocicletas. Esta movilidad impide que aparezcan en bases de datos públicas o aplicaciones como Waze.

Además, al utilizar tecnología láser en lugar de ondas de radio, no pueden ser detectados por inhibidores o detectores ilegales.

Los dispositivos cuentan con una autonomía de entre 12 y 16 horas gracias a sus baterías integradas y operan tanto de día como de noche en condiciones de baja visibilidad. No incorporan flash ni elementos visibles, y añaden funciones avanzadas para identificar si el conductor utiliza el teléfono móvil o si viaja sin el cinturón de seguridad.

Privacidad y seguridad vial

Respecto a la protección de datos, Naranjo confirmó que nunca se identifica al usuario a menos que se cometa una infracción, manteniéndose el anonimato del resto de conductores. Más allá de la función sancionadora, Tráfico señala que estos sistemas permiten gestionar peajes sin detener el vehículo o detectar accidentes y averías.

La DGT justifica el incremento del control recordando que la gravedad de las lesiones en carretera se multiplica de forma exponencial con la velocidad. Según sus datos, un impacto a 50 km/h equivale a caer desde un tercer piso; a 120 km/h, la violencia del choque equivale a una caída desde un piso 14; y a 180 km/h, se asimila a precipitarse desde un piso 36.

Estos equipos láser se suman a los recursos habituales de vigilancia en las vías españolas, como los radares de tramo (que calculan la velocidad media entre dos puntos), los radares de semáforo y los drones de la DGT, orientados a captar infracciones desde el aire con cámaras de alta resolución.

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