La V Muestra de Cine Español de Tenerife, celebrada entre el pasado jueves y el domingo, se ha inscrito este año en el programa Por la libertad, España después de 1975, de la Universidad de La Laguna (ULL). Organizada por la Asociación Cultural Charlas de Cine junto a la ULL y ALDA Producciones, los laguneros Multicines Tenerife han sido su sede.
Esta celebración del séptimo arte de nuestro país ha contado en sus cuatro jornadas con la presencia del director y actor Carlos Iglesias, del que se proyectaron sus films Un franco, 14 pesetas (2017) y La bala (2025); Eloísa Vargas, intérprete en ambos títulos; el director, guionista, actor y productor Fernando Colomo y la actriz Mercedes Sampietro, invitada de honor de esta edición, que iba a protagonizar ayer un coloquio tras el pase de Lugares comunes (Adolfo Aristarain, 2002).
En esta entrevista, Fernando Colomo (Madrid, 1946) habla de los dos títulos suyos que se han exhibido en la muestra, Los años bárbaros (1998) y Las delicias del jardín (2025); de la experiencia de dirigirse a sí mismo como actor y de escribir junto a su hijo Pablo un guion en el que ambos cuentan con sendos papeles. Pero, además, el autor de cintas como La línea del cielo, Bajarse al moro, Alegre ma non troppo y Al sur de Granada, con una carrera que ya va por los 50 años, alude a su vertiente como productor y de cómo era y cómo es esto de hacer películas.
-‘Las delicias del jardín’ nos presenta a un pintor abstracto al borde de la ruina económica, cuya vida tampoco va mejor. Con este punto de partida se podría hacer un drama, pero usted ha elegido la comedia. ¿Qué posibilidades le brindó el humor para construir esta ficción?
“Cuando me planteo la película, de antemano no decido que tiene que ser una comedia. Incluso al principio, al comenzar con los primeros borradores del guion, se me ocurrían algunos gags, que al final prácticamente fui eliminando. La comedia es una forma que suele surgir de forma natural cuando me pongo a escribir una historia. Ciertas cosas resulta más fácil decirlas mediante el humor y, del mismo modo, parece que entran en nosotros de manera más sencilla cuando nos hacen cierta gracia”.
“El recurso de la comedia no es algo premeditado en mí, sino que surge de forma natural cuando me pongo a escribir”
-¿Cómo es la experiencia de dirigirse a uno mismo? ¿Qué pide el Fernando Colomo director al Fernando Colomo actor?
“En una ocasión a Woody Allen le dijeron que eso de dirigir y actuar en una misma película suponía el doble de trabajo, a lo que él contestó que no, que realmente se trataba de la mitad, pues al ponerte también delante de la cámara e interpretar un papel no debes explicarle a otro actor lo que quieres que haga. Una vez que estoy metido en la película y en el personaje, aparte de que, como en Las delicias del jardín, conozco muy bien el guion, porque lo he escrito, llega un momento en el que todo resulta muy espontáneo. En otras ocasiones, cuando he trabajado como actor para otros directores, sí que tengo que prepararme más y estar más pendiente. Aquí todo fue un proceso más unitario: todo se iba desarrollando casi al mismo tiempo”.
-¿Cuando su hijo Pablo Colomo y usted se pusieron a escribir el guion, tuvieron claro desde un principio que también iban a actuar en el film?
“Yo sí, el papel estaba escrito pensando en mí, pero mi hijo Pablo fue la quinta opción [ríe]. Muy al principio contemplamos esa posibilidad, pero luego la desechamos. Sin embargo, por cuestiones de fechas, nos fueron fallando varios actores y al final le dije: hazlo tú. Y como conocía el personaje, lo había escrito él, pues decidimos que lo interpretara también”.
-¿De qué manera se desarrolla esa escritura a dos manos?
“Casi siempre he escrito los guiones a dos manos. Pero cuando lo haces con alguien con el que tienes tanta confianza, alguien tan cercano como puede ser tu propio hijo, creo que resulta más complicado. Es diferente cuando trabajas con un guionista con el que te ves de vez en cuando. Por otro lado, también hemos podido discutir más cada propuesta, cada idea que se nos iba ocurriendo para el guion. Hacer un guion es un trabajo largo y duro, a pesar de que a veces, cuando al final ves el resultado en la pantalla, te pueda dar la impresión de que se ha improvisado mucho”.
“En ‘Las delicias del jardín’ tuvimos claro desde el inicio que yo iba a actuar también, pero mi hijo Pablo fue la quinta opción”
-La Muestra de Cine Español de Tenerife se ha vinculado este año al programa de la Universidad de La Laguna ‘Por la libertad, España después de 1975’. Ese fue el tiempo en el que usted comenzó a rodar. ¿Cómo era hacer cine en aquellos años?
“Empecé a rodar en 1977. Tigres de papel es mi primera película. Tuve la suerte de que no debí pasar la censura, algo que posiblemente sí habría ocurrido si la película se hubiese estrenado un año antes. Inmediatamente después de la muerte de Franco, y mientras la Transición se ponía en marcha, había una serie de instituciones del franquismo que continuaban funcionando. Tigres de papel debió de ser de las primeras películas que no pasaron por la censura y eso resultó fundamental. Más que nada, porque la censura era muy absurda. De pronto censuraban cosas como la forma de hablar… Cualquier tontería era motivo de censura”.
-En relación a la temática de la muestra, se ha exhibido otra película suya, ‘Los años bárbaros’, basada en la novela ‘Otros hombres’, de Manuel Lamana. ¿Le resulta muy diferente filmar una historia propia a basarse en un texto de otra persona?
“En el caso de Los años bárbaros, se inspira en el libro de Lamana, uno de los dos protagonistas de la fuga del campo de trabajo del Valle de los Caídos que se narra en la película. El otro fue Nicolás Sánchez-Albornoz, que está acreditado como colaborador en el guion. No se trata de una adaptación del libro de Manuel Lamana, pues la fuga solo ocupa un capítulo de su obra, pero sí quisimos que Manuel estuviese muy presente en el largometraje, cuyo guion escribí junto a Carlos López y José Ángel Esteban. En ese sentido, no me resultó muy diferente a cuando filmo una historia propia. Sí que lo fue en lo que tiene que ver con que es una película de época y está inspirada en hechos reales”.
“Mi primera película se estrenó en 1977; si hubiera sido un año antes, habría sufrido esa cosa absurda que era la censura”
-Además de ponerse detrás de una cámara, también ha desarrollado una trayectoria como productor. ¿Qué elementos hacen que decida implicarse en la producción de un nuevo proyecto cinematográfico?
“La mayoría de las películas que he dirigido también las he producido. Hay algunas en coproducción y también hechas por otros productores, pero son las menos. De igual modo, al poco de comenzar con esta carrera me di cuenta de que era muy bonito poder ayudar a otra gente. De manera que me impliqué, sobre todo, en primeras películas de nuevos cineastas. Algunas fueron dirigidas por mujeres en un tiempo en el que no existían ayudas específicas para ellas. Lo que siempre me motiva como productor es ayudar a alguien a cumplir su ilusión de rodar una película. Eso es para mí ser productor”.
-¿Es hoy más difícil o más sencillo hacer una película en España que cuando comenzó a desarrollar su carrera?
“Para mí resulta más difícil, porque ya no tengo puntos. No puedo acogerme a los incentivos como nuevo realizador ni como mujer. Y como productor sucede más o menos lo mismo, porque no se reconoce la trayectoria de una productora. Solo la solvencia que ha mostrado en sus últimos proyectos. De manera que todo resulta más complicado”.





