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Mesa del Mar rechaza la futura desaladora: “No la queremos”

Más de 150 personas asisten a la reunión convocada por el grupo de gobierno para explicar el proyecto, recientemente paralizado por la falta de permisos y autorizaciones

Al grito de ‘no la queremos’, ‘no la queremos’ más de 150 personas rechazaron el martes por la noche la desaladora en el núcleo costero de Mesa del Mar, en Tacoronte, una obra proyectada por el Cabildo de Tenerife para paliar la emergencia hídrica y garantizar las reservas de agua del sector primario.

La reunión se celebró en el local del edifico Tamara y fue convocada por el grupo de gobierno (PSOE-CC-PP) para informar y aclarar aspectos relacionados con esta infraestructura, un objetivo que estuvo lejos de conseguirse.

En un ambiente muy tenso, el público le reprochó a los responsables políticos y de la empresa Teideagua, la falta de transparencia, de claridad y de información en relación a un proyecto que no cuenta con los permisos y las autorizaciones correspondientes -razón por la cual tuvo que ser paralizado- y que puede generar importantes consecuencias ambientales en la fauna marina debido a los vertidos de salmuera, como advirtió una bióloga allí presente.

Uno de los momentos más caldeados fue cuando el portavoz de Nueva Canarias, José Daniel Díaz, desmitió, con el documento en la mano, que había datos que no eran veraces. Uno de ellos fue que no era necesario contar con un informe de impacto ambiental al ser una obra que se contempla en el marco de la emergencia hídrica. Otro, refutar que el vertido de salmuera era inferior a 3.000 metros cúbicos, como defendía la empresa concesionaria. “Es de 3.750 metros cúbicos al día, el equivalente a una piscina olímpica, según se refleja en el documento, con lo cual, sí hace falta este informe”, sostuvo.

También expuso que Teideagua presentó el expediente administativo en el Ayuntamiento el 19 de noviembre de 2025 “cuando los trabajos ya se estaban ejecutando”, contando para ello con el beneplácito del Ayuntamiento, igual que las catas que se realizaron los meses anteriores.

Edificio Ficus

Uno de los hechos más graves que expuso Díaz fue la autorización dada por el Consistorio para que un camión de 30 toneladas circule por la vía que se encuentra encima del edificio Ficus para ejecutar la desaladora, “según un documento firmado el 30 de octubre por la alcaldesa, Sandra Izquierdo”, y “los escritos dirigidos al concejal de Urbanismo, Tarsis Morales, en la Oficina Técnica con fecha de 26 y 29 de octubre pese a que dijo que no sabía nada”.

Cabe recordar que los camiones tienen prohibido el paso por esta carretera y las guaguas solo pueden hacerlo dos veces al día debido a que su tejado es el soporte de la vía y los pisos superiores soportan las vibraciones.

Tampoco hay autorización de la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias “pese a que se trata de un suelo rústico que en el Plan General de Ordenación está como de protección costera y paisajística y la desaladora no es un uso susceptible en dicho espacio”, añadió.

“La obra se ha hecho de prisa y corriendo. El Sauzal se la sacó de encima porque no la quiere, y Tacoronte tampoco”, subrayó el portavoz de NC ante la aprobación del público.

Al finalizar la reunión los vecinos y vecinas se mostraron proclives a iniciar movilizaciones para parar la construcción de esta instalación, “ya que la postura de la alcaldesa es seguir defendiendo una desaladora con la que nadie está a favor”, declararon a este periódico.

El grupo de Gobierno reconoce errores a la hora de informar

El segundo teniente de alcalde y uno de los portavoces del Ejecutivo municipal reconoce que, por diferentes motivos, se cometieron errores a la hora de informar a la ciudadanía.

“Llegamos tarde y hemos dejado que determinados grupos de la oposición subleven a los vecinos de Mesa del Mar y de otros núcleos”, señaló, apuntando directamente a NC.

Aseguró que el Ayuntamiento le pedirá a la empresa una declaración de impacto ambiental para que demuestre que el vertido de salmuera no causará ningún daño a los organismos marinos que viven en Mesa del Mar, y no permitirá que continúe la obra sin los permisos sectoriales correspondientes.

“El Gobierno no se pronuncia ni a favor ni en contra de la desaladora; sí nos preocupa el abastecimiento de agua en Tacoronte, que llegue un día, abramos el grifo y no tengamos, cuando nuestra labor como cargos públicos es garantizarla a la población”, aclaró.

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