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“Con las obras de la desaladora de Mesa del Mar se puede haber cometido un delito ambiental”

José Daniel Diaz, portavoz de Nueva Canarias (NC) y exalcalde de Tacoronte
José Daniel Díaz - Desaladora de Mesa del Mar
José Daniel Diaz, portavoz de Nueva Canarias (NC) y exalcalde de Tacoronte. / Fran Pallero

Está convencido que Tacoronte tiene mucho potencial pero que en la actualidad, con el Gobierno tripartito conformado por PSOE-CC y PP, “no llega al 10%”. El resto, añade, lo está poniendo la ciudadanía y Nueva Canarias (NC), la formación política a la que pertenece, está allí para ayudarle en lo que haga falta. Confiesa que le gusta ser positivo y por eso cree que la situación política y económica del municipio se puede revertir pero para ello es necesario gente implicada y un cambio absoluto de gobierno. “Tacoronte tiene futuro, pero no pasa por este grupo de gobierno”, subraya.

-Apenas asumió la Alcaldía en 2019 le tocó lidiar con el problema de las termitas subterráneas que fue la prioridad casi todo el mandato. ¿Considera que se ha actuado correctamente con el nuevo foco encontrado en el barrio de La Caridad?
“Se ha gestionado mal. Es más, no se ha hecho gestión alguna. Este brote está vinculado a un depósito de servicios municipales donde, por el tipo de desbroce que se está haciendo en la zona, ni siquiera está vinculado al servicio de parques y jardines, porque me consta que la empresa concesionaria estaba eliminando correctamente los restos de poda y los rastrojos en la misma zona afectada por las termitas e incluso, de vez en cuando realizaba quemas controladas para no sacarlos de allí. Pero el Ayuntamiento lo ha estado utilizando de forma intermitente para otro tipo de poda, es decir, que ha sido el propio Consistorio el que ha llevado la plaga de termitas a La Caridad, lo cual es extremadamente grave. Desde que dejamos el gobierno, en junio de 2023, se han estado haciendo movimientos de tierra y desmontes con licencias concedidas por el Ayuntamiento sin ningún tipo de control, cuando hay una ordenanza aprobada en el mandato pasado que establece que todas las tierras de la zona tienen que estar controladas, prensadas, y tener un tratamiento previo antes de poder sacarlas de allí. Los vecinos de El Pris y Juan Fernández han podido ver cómo han salido camiones de tierra el mismo día que se estaban desmontando, tanto en la urbanización Prismar, como en la zona cercana a El Pris y terrenos aledaños. En estos dos años, el Gobierno de Tacoronte ha hecho una dejadez total y se la olvidado de este asunto, como si no existiera, cuando fue el mayor problema al que nos enfrentamos en 2019 y en el que se invirtió muchísimo dinero por parte del Cabildo de Tenerife y del Ejecutivo canario”.

-¿Los vecinos son conscientes de este problema?
“Sí, en La Caridad la semana pasada ya hubo una reunión de vecinos afectados porque refieren que poniéndose a cavar un poco ya te encuentras termitas y eso ocurre cuando hay un termitero potente. De hecho, están creando una asociación de afectados y se están organizando. Me llama la atención que estén más preocupados los vecinos que el Gobierno”.

-Toda la oposición pidió un pleno para hablar de las obras de la desaladora en Mesa del Mar que se celebra mañana. ¿Espera que los dos ediles del gobierno cuya comparecencia se solicitó aclaren los trámites que han seguido para autorizarlas?
“Creo que van a tirar balones fuera, que es lo que ha hecho el grupo de gobierno durante todo el mandato, sobre todo cuando hay temas importantes en los que es necesario asumir responsabilidades. Esta obra se ha hecho sin ningún tipo de autorización, porque el hecho de haberse declarado la emergencia hídrica no significa que las actuaciones se puedan realizar sin permiso. Es verdad que se pueden acortar plazos. En este caso, los informes sectoriales de impacto ambiental son preceptivos, y se requiere el certificado del Ayuntamiento de disposición del suelo, la autorización de Industria y la de Costas para las obras de servidumbre y la zona de dominio. He comprobado que uno de los pozos se encuentra íntegramente dentro de dominio público marítimo terrestre y no hay documentación de Costas, lo cual es aberrante. El Tripartito ha afirmado durante todo este tiempo que desconocía el expediente pero no es cierto, ha estado muy implicado en el mismo. Las respuestas que nos habían dado hasta ahora era que esta desaladora estaba vinculada al agua de riego y hemos comprobado que es para abastecimiento doméstico. Además, hay un intento de adquisición de algunas de las galerías de Mesa del Mar, por lo tanto entendemos que hay intereses económicos que van mucho más allá de los públicos”.

-¿De quién es la mayor responsabilidad, del grupo de gobierno o de Teideagua?
“Curiosamente se consintieron las catas y tras concluirlas, se reunió a los vecinos y se les explicó que iba a ser una desaladora y el Gobierno local hizo oídos sordos. Incluso el concejal de Aguas estaba convocado a la reunión pero por convalecencia no asistió. Y siguen afirmando que lo desconocían. La alcaldesa, Sandra Izquierdo, tuvo una reunión en abril con el Cabildo y el Consejo Insular de Aguas en la que se dijo que se informó que se iba a construir una desaladora en Mesa del Mar y sigue diciendo que no lo sabía. Las mentiras tienen las patas cortas”.

-¿Qué hubiera ocurrido si la reunión con los vecinos en Mesa del Mar no se hubiese realizado?
“Que la obra se estaría ejecutando y es posible que estuviera concluida. Hay que tener en cuenta que los dos pozos que se empezaron ya estaban terminados en un gran porcentaje. Que no piensen que se está en los primeros metros, ya se han perforado más de 70 metros de profundidad y por lo tanto, la obra está en un porcentaje elevado de ejecución. Si llegamos a permanecer callados un poco más de tiempo, hubieran actuado por la vía de los hechos, la obra estaría finalizada y nos la comeríamos con papas, porque todo ese periodo se estuvo trabajando de forma sigilosa y sin información”.

-Según trasladó el Gobierno al día siguiente se valoran otras alternativas. ¿Cree que no se construirá?
“Eso han dicho después de afirmar delante de la ciudadanía que iban a seguir adelante sí o sí. Caso contrario, no iba a haber agua del grifo el siguiente verano. Fue una amenaza directa de la alcaldesa y uno de los momentos más calientes de la reunión. Tras la presión social, al día siguiente el Gobierno anunció que barajaba otras opciones y me parece que es un acto de cobardía o de querer quedar bien delante de la galería. En mi opinión, quieren continuar, solo que intentarán darle algo de cobertura legal a lo que están haciendo, porque allí se puede haber cometido un delito ambiental”.

-¿Qué alternativas hay para paliar la crisis hídrica?
“Darle una nueva vida al agua que sale por los aseos porque, desafortunadamente, estamos tirando uno de los recursos al mar y después queremos extraer del mar el mismo recurso porque escasea, lo cual es un contrasentido. Vamos a darle una segunda vida a esa agua, que además la tiene. El agua que está saliendo de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Valle Guerra es muy buena para la agricultura y los agricultores están muy contentos. Ese mismo proyecto se puede llevar a más sitios, pero para eso hace falta que los municipios hagan un esfuerzo en extender su red de alcantarillado y que haya estaciones de depuración de aguas en zonas de la Isla en la que se carece de este tipo de infraestructuras cuya construcción es más compleja y costosa que una desaladora pero menos contaminante, porque se tira menos salmuera al mar. En el caso de la que se prevé en Tacoronte es una piscina olímpica de salmuera al día. La EDAR de Valle Guerra solo genera un mínimo y no se vierte al mar. Recordemos que la Unión Europea la abierto una sanción que está pendiente y es millonaria”.

-¿Qué le parecen las manifestaciones del Gobierno respecto a que se quiso boicotear la reunión por parte de determinados grupos?
“Contestaré a la inversa. NC ya había convocado y hablado con los propietarios del edificio Tamara para celebrar una reunión informativa ese mismo día y en el mismo espacio, y fue el grupo de gobierno el que lo hizo una hora más tarde para impedir la nuestra. Ni calentamos el ambiente ni boicoteamos nada. Los vecinos estaban realmente enfadados porque el Tripartito les mintió, les engañó, quería hacer la obra sin ningún tipo de consenso, y los amenazó públicamente con dejarles sin agua del grifo. El cabreo monumental que tenían los vecinos se lo buscó el grupo de gobierno”.

-Cuando fue concejal de Urbanismo en el mandato 2007-2011 se enfrentó a una situación similar con el Plan General de Ordenación (PGO) que se dejó sobre la mesa por la presión ciudadana. ¿Puede pasar algo similar con la desaladora?
“Puede pasar y deseo que pase. Pero no veo el mismo comportamiento empático con los vecinos que nosotros (estaba en CC) tuvimos en aquel momento. Pese a tener mayoría absoluta, decidimos retirar un documento con el que no estaban de acuerdo y lo guardamos en una gaveta para empezar de cero. En este caso concreto, lo primero que dijo el Gobierno es ‘vamos a continuar’. Es verdad que la presión social se está incrementando y por eso espero que den marcha atrás porque se cargarían la costa del municipio. El mar tacorontero se convertiría en el Mar Muerto y no creo que nadie quiera un exceso de flotabilidad en la zona por un exceso de sal que, sabemos, destruye flora y fauna. Eso sería terrible”.

-El PGO lleva 18 años paralizado. ¿Por qué cuesta tanto aprobar este documento?
“Por miedo a enfrentarse a los vecinos. En el anterior mandato no se pudo plantear un proceso participativo debido a la pandemia y el tiempo se nos fue”.

-¿Y era una prioridad?
“Era una de las cosas que me hubiera gustado arrancar, pero con el primer proceso, el de saber qué es lo que quiere la ciudadanía y luego valorar qué se puede hacer”.

-¿Es más fácil estar en la oposición que gobernando?
“Es más fácil pero más frustrante, porque puedes hacer mucho menos y eso a veces te da pena. Es verdad que no ha sido lo mismo ser oposición con Álvaro Dávila (CC) que con Sandra Izquierdo. Con el primero teníamos guerras muy duras en los plenos a nivel político pero nos metíamos menos en la gestión diaria mientras que en la actualidad lo estamos haciendo más porque hace aguas. También es verdad que ahora hago oposición desde otro punto de vista porque ya pasé por la Alcaldía. A veces empatizo con la alcaldesa en relación a los problemas con los que se puede encontrar, y justamente por eso no entiendo que no asuma los retos como debe, es decir, tomando decisiones al respecto en vez de dejar pasar el tiempo de manera desastrosa. Ya se han perdido más de 10 millones de euros en inversiones en solo dos años, con proyectos aprobados en los que solo había que darle al clic para ejecutar. No hay un espíritu combativo a la hora de bajar a otras administraciones a pelear por Tacoronte”.

-¿A qué puede deberse?
“A que dentro del Tripartito no se ponen de acuerdo en qué Tacoronte quieren. Pierden tiempo en ponerse entre ellos tantas zancadillas para que los proyectos de cada grupo no salga adelante y al final, no sale ninguno. En lo único que coinciden es que Tacoronte sea una fiesta perpetua en la que hay una verbena y un DJ cada fin de semana. Perfectamente la frase del gobierno puede ser ‘sigan bailando’, porque es lo que está sucediendo”.

-¿Cómo es la relación del grupo de gobierno con la oposición?
“Absolutamente aséptica y mala. Dentro del fragor de la batalla en el mandato 2015-2019 entre Álvaro Dávila y yo, que éramos adversarios políticos, la cordialidad imperaba siempre fuera del Pleno pero no puedo decir lo mismo en la actualidad, cuando además nos mienten, como ocurrió con la desaladora, y eso hace que la relación se deteriore. Se nos desprecia en público y en privado, la relación es cordial solo con algunos miembros del gobierno y eso se lo puede decir el resto de grupos. En definitiva, no existe relación entre Gobierno y oposición”.

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