La baliza V16 nació como una solución para mejorar la seguridad vial y reducir los riesgos asociados a la colocación de los triángulos de emergencia en carretera. Su objetivo principal es facilitar la solicitud de ayuda, alertar al resto de conductores de la presencia de un vehículo averiado y evitar atropellos en situaciones de emergencia. Sin embargo, su funcionamiento ha abierto un nuevo debate relacionado con la seguridad y la privacidad de los conductores.
Desde su implantación, y con la obligación ya vigente de llevarla en el vehículo, muchos usuarios han señalado que su escasa visibilidad en determinadas condiciones no siempre cumple con la función disuasoria esperada. A esta crítica se suma ahora una preocupación mayor: la ubicación exacta que transmite la baliza.
Ya se puede consultar a tiempo real todas las balizas activas. Estas son las que están ahora en Tenerife https://t.co/C6EoxFbcUY pic.twitter.com/2V3plQy6Wc
— Chema Blanco (@ChemaBlancoL) January 2, 2026
La V16 incorpora un sistema de geolocalización que envía la posición del vehículo averiado a la plataforma de tráfico gestionada por la Dirección General de Tráfico. Esta información permite advertir a otros conductores mediante paneles informativos y sistemas de navegación, reforzando la seguridad en la vía. No obstante, expertos y conductores advierten de que esta misma tecnología podría ser aprovechada por delincuentes.
El principal motivo de inquietud es que la baliza no está vinculada a un DNI ni a la matrícula del vehículo, sino que únicamente comunica la localización de un punto de peligro en la carretera. Esto implica que, en teoría, cualquier persona con acceso a esa información podría saber que hay un conductor detenido y posiblemente vulnerable, especialmente en vías poco transitadas o durante la noche.
Algunos usuarios alertan de que esta situación podría facilitar robos, asaltos o estafas, al identificar con precisión dónde se encuentra un vehículo inmovilizado. Aunque el sistema está diseñado para proteger a los usuarios de la vía y no para ofrecer datos personales, el hecho de que la ubicación sea exacta ha generado preocupación sobre un posible uso indebido de la información si esta llegara a difundirse fuera de los canales oficiales.
Desde Tráfico recuerdan que la baliza V16 se concibió exclusivamente como una herramienta de prevención de accidentes y que su uso responde a criterios de seguridad colectiva. Aun así, el debate sigue abierto entre conductores y expertos en seguridad, que reclaman mayor información, transparencia y garantías para evitar que una medida pensada para salvar vidas pueda convertirse, indirectamente, en un nuevo riesgo en carretera.







