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Esther Monzón,consejera de Sanidad de Canarias, advierte: “No podemos seguir incrementando el gasto sanitario”

Las personas mayores de 55 años en Canarias tienen una peor percepción de su salud global y de emocional, por debajo del promedio del país, según un informe de Mapfre
La consejera de Sanidad, Esther Monzón, en el Parlamento. Sergio Méndez

La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón, abogó por impulsar los hábitos saludables y la prevención antes que la cura frente a una población más longeva que demanda una mayor asistencia. “El gasto en sanidad no lo podemos seguir incrementando”, recordando que cerca del 40% del presupuesto autonómico se destina a Sanidad
Con motivo de la presentación del informe Séniors y salud en España, de la Fundación Mapfre en Canarias, que aboga por “promover el envejecimiento saludable”.


La población canaria de entre 55 y 75 años sitúa en un 6,8 sobre 10 la nota media de su bienestar, por debajo del dato nacional que se fija en 7,2, lo que si bien refleja una percepción “moderadamente positiva”, también “deja claro que aún existe margen de mejora en cómo se vive y se percibe la salud”.


Los senior canarios valoran su salud física con un 7,4 sobre 10, en niveles muy similares a la media nacional (7,5). Sin embargo,la percepción de la salud emocional cae hasta los 4,3 puntos, por debajo del promedio, dejando en evidencia un “claro desequilibrio” entre ambas dimensiones.


Respecto a aspectos de la vida cotidiana, las personas mayores de 55 años en Canarias encuentran satisfacción en cuidar de los demás, con una puntuación de 7,8 sobre 10; muestran ilusión por sus planes futuros, con un 7,2, y se sienten valoradas, con un 7. Datos que apuntan la “importancia” de las relaciones personales, los proyectos vitales y el reconocimiento social como “elementos clave” de su bienestar.


En esa coyuntura, pretender que se destine más dinero a sanar dolencias que pueden aparecer con los años pero no solo como consecuencia de la edad sino, a menudo, también a causa de no cuidarse adecuadamente, no es realista. Así la Consejera Esther Monzón apuesta por “no seguir poniendo la tirita en la herida, sino evitarlas”.


Una máxima que se plasma en planes de trabajo e iniciativas como la creación de un departamento específico para el seguimiento de la población con patologías crónicas, o la generalización en aumento de los controles destinados a la detección precoz de enfermedades con tratamientos complejos y económicamente costosos.


Monzón respaldó la necesidad de avanzar hacia un modelo de atención centrado en la persona, que refuerce la prevención, el bienestar emocional, la autonomía y la participación social de las personas mayores, aspectos que el propio informe identifica como determinantes clave para una mejor percepción de salud y vitalidad en la población senior. Abogó por “el impulso del envejecimiento saludable” con la complicidad de la población, buscando que asuman hábitos sanos y abandonen costumbres perjudiciales.


“El informe subraya que solo alrededor del 40% declara cuidar activamente su bienestar emocional, y como psicóloga clínica es una área que me preocupa, y en la que estamos trabajando desde la promoción de la salud mediante programas de envejecimiento activo”, destacó Esther Monzón.