Lo que debía ser un viaje de celebración en Tenerife tras ganar la lotería terminó en un episodio de violencia de género en un hotel de cinco estrellas del sur de la Isla. Un ganador de la Lotería Nacional británica, que había obtenido un premio valorado en 3,6 millones de libras, fue condenado por agredir a su pareja durante su estancia en un exclusivo resort de Costa Adeje, según informan los medios británicos Daily Mail y The Sun.
El agresor, Sean Henderson, carpintero de Ilfracombe (Devon), atacó a Suzanne Childs en el hotel GF Gran Costa Adeje, apenas un mes después de haber ganado el premio Set For Life, que le garantiza 10.000 libras al mes durante los próximos 30 años.
Un ataque violento durante las vacaciones en Tenerife
Los hechos ocurrieron durante las primeras vacaciones de la pareja tras el premio. Según se expuso en sede judicial, Henderson empujó a su pareja contra una pared y la tiró al suelo, provocándole lesiones en la cabeza, la cara, el brazo y la rodilla.
La víctima logró escapar de la habitación, que quedó llena de sangre y cristales rotos, y pedir ayuda en el ascensor del hotel.
El personal del establecimiento alertó a la Policía Nacional y a los servicios sanitarios, y el agresor fue detenido en el lugar.
Henderson compareció ante el Juzgado de Primera Instancia de Santa Cruz de Tenerife, en la Sección de Violencia contra la Mujer, donde reconoció los hechos.
Condena y orden de alejamiento en Tenerife
La Justicia española le impuso una pena de seis meses de prisión, suspendida durante dos años, además de una orden de alejamiento de 500 metros respecto a la víctima y la prohibición de regresar al hotel. También fue condenado a pagar una indemnización.
Tras el ataque, Suzanne Childs regresó sola al Reino Unido el 27 de enero y denunció lo ocurrido ante la policía de Devon y Cornwall.
“Pensé que iba a matarme”
La víctima relató ante el tribunal que el comportamiento de su pareja cambió tras ganar el premio. Según su testimonio, el dinero “sacó a la luz su verdadera personalidad” y la actitud de Henderson se volvió cada vez más controladora y agresiva durante las vacaciones. “Pensé que iba a matarme”, asevera.
La noche del ataque, explicó, él se encontraba muy borracho. Un incidente aparentemente trivial —derramar agua accidentalmente sobre su brazo— desencadenó la agresión.
“Estalló de repente y supe que tenía que huir”, relató. “La fuerza con la que mi cabeza golpeó la pared me hizo temer que había sufrido daño cerebral”.







