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Una psicóloga de Tenerife avisa del mayor error tras ganar la Lotería de Navidad: “No tomes decisiones en caliente”

Rara vez se habla de cómo afrontar el torrente de emociones que se desata en el momento en que se confirma el premio

Ganar el ‘Gordo’ de la Lotería de Navidad es una experiencia que solo viven unos pocos y que, más allá del impacto económico, provoca una auténtica sacudida emocional. Habitualmente se pone el foco en cómo invertir el dinero o en las deudas que podrían saldarse con el premio, pero rara vez se habla de cómo afrontar el torrente de emociones que se desata en el momento en que se confirma el premio.

El conocido como ‘Gordo’ reparte 4.000.000 de euros por serie, lo que se traduce en 400.000 euros por décimo. A ello se suman el segundo premio, dotado con 1.250.000 euros por serie (125.000 euros al décimo), y el tercero, con 500.000 euros por serie (50.000 euros al décimo). Cantidades que, en cuestión de segundos, pueden cambiar por completo la vida de quien las recibe.

La psicóloga tinerfeña Jennifer Montesdeoca advierte de que esta alegría extrema puede ir acompañada de un estado de shock emocional, fruto de la euforia y la intensidad del momento. Por ello, insiste en la importancia de no precipitarse: tomar decisiones importantes bajo una emoción tan elevada puede derivar en elecciones poco reflexivas y alejadas del estilo de vida habitual de la persona premiada.

Entre sus principales recomendaciones está la de dar tiempo a que la emoción se estabilice, incluso esperar varios días antes de decidir en qué se invertirá el dinero. Según explica, no es extraño que personas agraciadas con la lotería acaben, años después, en una situación económica peor que la que tenían antes de ganar el premio, precisamente por una mala gestión inicial.

La especialista subraya la necesidad de mantener la rutina y la normalidad en los primeros momentos, como una forma de asimilar lo ocurrido y tomar conciencia real del nuevo escenario económico. “El dinero es limitado, pero los valores personales y los objetivos vitales permanecen”, señala, destacando que ese periodo de calma favorece decisiones más alineadas con el proyecto de vida de cada persona.

Buscar ayuda profesional si es necesario

Montesdeoca también recuerda que pedir apoyo psicológico no debe limitarse a momentos de dolor o pérdida. Las emociones positivas intensas, como una felicidad desbordante, también pueden resultar difíciles de gestionar. Si la persona siente que la situación la supera o no logra comprender lo que está experimentando, acudir a un profesional puede ser clave para encauzar ese cambio vital de forma saludable.

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