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Daniel, luchador del equipo adaptado en Tenerife: “Estoy ilusionado, quería luchar y no solo verla por la tele”

Recuerda cuando bregaba con sus amigos en las huertas de Geneto; Carlos Rodríguez, de El Calvario: “Trabajamos por la normalización e integración de personas con discapacidad”

Fundación Hospitalarias Tenerife y el Club de Lucha El Calvario El Sauzal firmaron un convenio para fomentar la lucha canaria entre los usuarios con discapacidad como herramienta de inclusión social y desarrollo integral de las personas. La ilusión es que esta actividad se replique y continúe con la formación de más equipos para formar una competición de lucha adaptada en Tenerife.

El proyecto Brega sin Barreras propone entre sus actividades entrenamientos quincenales, jornadas de convivencia entre participantes en el proyecto y luchadores federados, exhibiciones inclusivas no competitivas, asistencia gratuita a las luchadas que el equipo celebre en casa, participación de usuarios en actos oficiales del club, actividades conjuntas en fechas señaladas como el Día de Canarias o visitas culturales.

A Daniel Miranda García le ha gustado la lucha canaria desde pequeño y dentro de algunos meses puede hacer realidad su sueño de vestirse la ropa de brega y saltar a la arena con el equipo de lucha adaptada de El Calvario El Sauzal gracias al acuerdo firmado con la Fundación Hospitalarias Tenerife.

Este vecino de Geneto, de 25 años, recuerda cuando en ocasiones jugaba luchando con sus amigos y algunos conocidos han llegado a luchar. El se ha quedado con el gusanillo, pero podrá hacerlo cuando el club comience los entrenamientos de lucha canaria adaptada.

“Estoy muy contento, me gusta la lucha, y estoy ilusionado de poder luchar y no solo verla por la tele”. Reconoció que “sintió un gran orgullo” al ponerse la ropa de brega, aunque solo fuera en el acto de presentación, y sueña con poder tener otros compañeros con los que entrenar y salir a luchar en competición en un terrero con mucha gente. Puede que todavía queden meses para llegar a ese momento, pero Daniel derrocha ilusión y se la transmite a sus compañeros y usuarios de la Fundación Hospitalarias, buscando que se unan también a practicar lucha canaria en el equipo. “Tengo un par de compañeros que pueden hacerlo, estoy intentando motivarlos”, reconoce este joven que le encanta practicar deportes, entre ellos el fútbol, el senderismo o salir en bicicleta, “importantes para desarrollar el cuerpo y la mente”.

Espera que con la visita de los entrenadores, las charlas y algunos talleres y juegos puedan motivar a otros compañeros a practicar nuestro deporte vernáculo y se unan al equipo. “Que vean que la lucha es muy bonita y que se hacen amigos”, finalizó este joven que transmite ganas y espíritu de superación para practicar su deporte preferido, la lucha canaria, noble y solidario por excelencia, que nuevamente tiende una mano decidida hacia la inclusión e integración.

Miranda trabaja en la Fundación Hospitalarias Tenerife realizando labores de limpieza, pero anteriormente hizo un curso de jardinería, durante la pandemia, en el Colegio Hermano Pedro, luego estudió Administración general en Añaza, también hizo la titulación de Comercio y marketing, en el itinerario formativo F.P.+21, y realizó prácticas en empresas. Por último, un curso de limpieza lo ha llevado a trabajar actualmente en el centro de Geneto. Por tanto, Daniel es un ejemplo de pundonor y de formación contínua buscando una empresa que le de la oportunidad de trabajar y demostrar sus capacidades, como otros compañeros que han logrado un empleo y su integración laboral.

ADN de la inclusión

Un grupo de amigos y conocidos se reunieron para recuperar el Club de Lucha El Calvario-El Sauzal. Uno de sus directivos, Carlos Rodríguez, reconoció que “nos embarcamos en este proyecto común y estamos disfrutando del proceso. Además del equipo de Tercera Categoría, surgió la idea de trabajar en un proyecto de inclusión, que es el ADN del equipo, porque dentro de la junta directiva varios trabajamos con colectivos con discapacidad. La hermana de un directivo es usuaria de Hermanas Hospitalarias y, en mi caso, trabajo con alumnos de Aula Enclave. Es decir, tenemos claro que queremos trabajar por la normalización e integración del colectivo de personas con discapacidad”.

Además, otro de sus objetivos cuando comiencen a competir es no cobrar entrada al colectivo de personas con discapacidad. “Un acto sencillo como el cobrar la entrada a una persona con discapacidad, puede que estés limitando a que su familia pueda llevarlo porque es un gasto que no pueden permitirse, y quizás una de las pocas relaciones sociales que tiene esa persona es acudir a la lucha”. Por tanto, “queremos que las personas con discapacidad puedan salir de sus casas, vayan a ver la lucha canaria, y se relacionen con otras personas”.

Además con esta medida, el Club de Lucha El Calvario considera que “también se fomentaría que la sociedad normalice la presencia de personas con discapacidad en ambientes donde no están acostumbrados a verlos, porque todavía hay gente que les sorprende”. “Creemos que esta es una forma de trabajar por la inclusión del colectivo y que en nuestras luchadas estén en el campo, que hagan una demostración en la arena, que pongan en práctica lo aprendido y que reciban los aplausos de los aficionados, así como poder llevarlos a otros terreros, visitar el Museo de la Lucha, etc”.

En definitiva, recalca “desde nuestra directiva trabajamos para reivindicar la igualdad, y una sociedad Inclusiva y plural en todos los sentidos a través de la lucha canaria”, concluyó Rodríguez.