“Eso era el diablo; por primera vez en mi vida vi al diablo en acción”, resumía, aún en estado shock, Fernando, uno de los vecinos que acudió en la madrugada de este viernes a la vivienda de la segunda planta del portal 2 del paseo Santa Eulalia, en Cabo Blanco, en el municipio de Arona, al escuchar los gritos de su inquilina, Almudena, de 26 años.
“Fue una película de terror, nada más llegar vimos la casa llena de sangre, pero no podíamos entrar porque la puerta tenía una reja por fuera. Lo que vimos fue horrible, no hay palabras, no se me va a olvidar en la vida”, explicó uno de los ‘héroes’ que intentó socorrer a las víctimas junto a dos residentes más, haciéndole frente al agresor, de 35 años, cuando estaba fuera de sí y armado con un machete con una hoja de 60 centímetros “muy cortante”.
Los testigos presenciales vieron cómo Almudena sangraba por los brazos antes de que el niño, de 10 años e hijo de ambos, recibiera un impacto mortal con el machete en la frente.
“Con la ayuda de un amigo y de mi hermano logramos tirar la puerta abajo y empecé a llamar [al agresor] para que viniera hacia nosotros y eso creo que le salvó la vida a la muchacha”, manifestó Fernando. Según relató, en ese momento el asesino, machete en mano, fue a por ellos y no les quedó otra que correr escalera abajo: “A mí me pilló entre la puerta y me dio un machetazo en el dedo. Bajamos corriendo como pudimos y en ese momento ya venían los policías, que también tuvieron que correr hasta que se giraron y le pegaron varios tiros. Si no es por eso, el desastre hubiera sido mucho mayor”.
A los testigos presenciales se les hizo “eterno” el tiempo que pasó hasta que los agentes de la Guardia Civil y Policía Local se personaron en el lugar: “Nos dio tiempo a casi destruir la puerta y mira que costó”.
El delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, explicó que en el interior de la vivienda encontraron al menor asesinado con una “herida gravísima en la cabeza” y a la mujer “en un estado tremendo, espantoso, con heridas en sus extremidades”.
La víctima, que perdió mucha sangre, fue evacuada por los servicios de emergencia al Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, donde fue operada de urgencia. Pestana mostró su esperanza en que la madre del pequeño “pueda salir de esta”, admitiendo lo “dramático” de las circunstancias que ha vivido la mujer en estos “terribles momentos”.
El hombre, sobre el que no constaban antecedentes penales ni denuncias según la información facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, intentó agredir a los agentes en un estado de gran alteración hasta el punto que uno de ellos resultó herido en un brazo, con un corte al borde del chaleco antibalas, momento en el que fue abatido de tres disparos. El agente precisó de una operación de cirugía menor.
Fuentes cercanas al caso señalaron que la imagen en la escena del crimen era de “extrema dureza” y que las agresiones resultaron “especialmente impactantes”.
La Guardia Civil, a través de la Policía Judicial, se ha hecho cargo de la investigación para el total esclarecimiento de los hechos. También tratará de averiguar si el protagonista de este suceso actuó bajo la influencia de sustancias estupefacientes.
Muchos vecinos aseguran a DIARIO DE AVISOS que no habían podido pegar ojo desde que se produjeron los lamentables hechos. Por la tarde, el barrio seguía en estado de shock. La mayoría de los residentes rehusaban hablar del suceso, aunque algunos lo hacían en voz baja para reafirmarse en que lo vivido “se escapa de cualquier lógica”.
Otros insistían en que el hombre “estaba fuera de sí, como poseído” y se mostraban convencidos de que si la Guardia Civil no le hubiera disparado, “habría matado a algún vecino”. Una residente achacaba el crimen a un “brote psicótico incontrolado” y confesaba que las imágenes “no se le van a borrar nunca”.
A última hora, Cabo Blanco continúa estremecido por la noticia que ha abierto este viernes todos los telediarios y los programas informativos nacionales.
La incredulidad crecía entre los vecinos, algunos de los cuales tenían un buen concepto del agresor, que trabajaba de camarero en Playa de Las Américas. “Era una persona más o menos conocida en la barriada y aparentemente educada y cercana; lo veíamos pasear al perro”. El animal también fue víctima del ataque, según indicaron varios vecinos.
El varón, natural de Santa Cruz de Tenerife, llevaba viviendo en Arona diez años junto a su pareja y madre del niño, ambos de Cabo Blanco, núcleo al que se habían trasladado a vivir “no hace mucho”, según el testimonio de los vecinos.
Las diligencias sobre el suceso han recaído en la plaza número uno de la sección de instrucción del juzgado de Arona, que en principio se inhibirá a favor de la plaza de Violencia sobre la Mujer en referencia a la muerte del niño y las lesiones de la mujer, y asume únicamente la investigación por la muerte del varón.
Las principales instituciones canarias guardaron un minuto de silencio para condenar el asesinato y el Ayuntamiento de Arona, de donde es la familia, ha decretado dos días de luto oficial en el municipio como muestra de dolor, respeto y solidaridad. También se guardó un minuto de silencio en la plaza del consistorio aronero como gesto de acompañamiento a la familia y a los allegados.
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, calificó el suceso de “absolutamente espeluznante y dramático”, mientras que la alcaldesa de Arona, Fátima Lemes, expresó su consternación y subrayó el “firme compromiso” del Ayuntamiento con la protección de la infancia y la convivencia pacífica en el municipio.







