La figura del profesor Ernesto Pereda de Pablo (Madrid, 1973) es muy conocida internacionalmente. Catedrático de la ULL, actualmente es el director de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de dicho centro. Este profesor e investigador, de gran prestigio en España y fuera de sus fronteras, tiene una trayectoria marcada por su dedicación a la física, a la neurociencia y al estudio de la actividad cerebral humana. A lo largo de los años ha colaborado con centros españoles e internacionales, sobre todo del Reino Unido, Alemania y Austria, desarrollando proyectos que exploran desde la dinámica cerebral hasta las aplicaciones tecnológicas de la electroencefalografía, resonancia magnética y la neuroimagen. Ha sido director de la Escuela de Doctorado y Posgrado de la ULL y vicerrector de Investigación y Transferencia.
Recientemente ha saltado a los periódicos de medio mundo por haber rechazado financiación de Jeffrey Epstein, el proxeneta y pederasta norteamericano fallecido en la cárcel, al sospechar de la procedencia de los fondos. Hubiera sido legal, que conste, pero el profesor Ernesto Pereda fue mucho más allá. “Me alegré, cuando en 2019 vi todo lo que había en torno a su detención, de haber tomado esta decisión, sobre la que nunca albergué la menor duda, aunque nunca imaginé que el caso fuera a tener tanta trascendencia”, me dice.
-Háblame de ese proyecto.
“En marzo de 2017, un colega de Londres me contactó porque había recibido la oferta de un prestigioso neuropsiquiatra, ya fallecido, el doctor Peter Fenwick, del King´s College, para realizar un proyecto internacional sobre sincronización cerebral entre meditadores, financiado por una fundación estadounidense”.
-¿Y qué ocurrió?
“En los papeles aparecía un correo entre Fenwick y Epstein indicando que habían contactado conmigo y el dinero ofrecido, así como el detalle del proyecto. Cuando me comentaron que el pago se haría a través de las Islas Vírgenes, un conocido paraíso fiscal, y aunque no era nada ilegal, pregunté por el financiador de la fundación, ya que el procedimiento no era el habitual, ni el correcto desde mi punto de vista”.
-Y entonces aparece Epstein en la ecuación.
“Al conocer que el origen de la financiación estaba en Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales con menores, ya en 2008, rechacé el proyecto de inmediato, pues desde el punto de vista moral quería evitar cualquier asociación con semejante personaje. Finalmente, nuestra parte del proyecto la asumió un grupo italiano, que cobró a través de una fundación”.
-Me imagino el alivio que sentiste.
“Cuando en 2019 me enteré de todo lo que ocurrió alrededor de su detención me alegré mucho de haber tomado esta decisión, sobre la que, en cualquier caso, nunca tuve dudas, aunque la verdad es que nunca imaginé que el asunto alcanzara tanta trascendencia”.
-Y aquí acaba todo, ¿no?
“Acaso debo añadir, además, que me sentí afortunado porque nuestro trabajo nos permite no depender de esta financiación para nuestro sustento, como sucede en otros países, como en los Estados Unidos, donde la repetida fundación financió a unos 30 investigadores durante más de una década, en universidades de tanto prestigio como Princeton o el MIT”.
-Vamos a cambiar de tema. Tiramos el dinero en España y no le hacemos caso al doctor Barbacid, que puede curar el cáncer de páncreas. ¿No te parece?
“El avance del equipo de Mariano Barbacid en la eliminación tumoral del cáncer de páncreas en modelos animales es un hito científico sin precedentes. Pero se necesitan alrededor de 30 millones de euros para completar la transición a ensayos clínicos en humanos, cifra que no va a ser asumida por el Estado. Barbacid decidió volver a España desde el extranjero, lo que fue una decisión muy valiente, pero ahora este déficit pone a las claras las carencias de nuestro sistema público de I+D. Que se tenga que estar haciendo un crowfunding, a través de una fundación privada, para esto me parece todo un síntoma de lo que hay”.
-¿Y si llega un inversor privado, con el dinero en la mano?
“Esa es la pregunta que me planteo. Si ahora llegase alguien con el dinero y le dijera a Barbacid que le financia la investigación, a cambio de la exclusiva de la patente, sin explicar de dónde viene la financiación, ¿qué debería hacer él? ¿Aceptar y contribuir al enriquecimiento del financiador, sin importar quién sea, o esperar por dinero público dos o tres años y ver, mientras tanto, con impotencia, cómo sigue muriendo gente por algo que podría potencialmente curarse? Que no tengan que existir estos dilemas morales para quienes contribuyen a mejorar la sociedad demuestra el papel fundamental de lo público en diferentes áreas de nuestro entorno”.
-Vuelvo a cambiar de tema, Ernesto, para plantearte una pregunta local. ¿Por qué la ULPGC tiene mejor prensa que la ULL?
“No hace mucho, un estudio viral en redes sociales situó a la ULL y a la ULPGC entre las peores universidades valoradas por sus estudiantes”.
-No lo conocía.
“Sin embargo, nuestro rector cuestionó acertadamente su metodología, alegando falta de ficha técnica, sesgo en la selección de participantes y ausencia de criterios rigurosos. Organizaciones estudiantiles señalaron, además, el posible interés de universidades privadas en desprestigiar a las públicas. Estudios más formales mostraron que una gran mayoría del estudiantado repetiría su formación en la ULL, lo que evidencia la distorsión que puede generar la desinformación en la percepción social”.
-¿Y en la comparación entre la ULL y la ULPGC?
“Creo que en esta comparación, la ULPGC, una conquista de la sociedad grancanaria ya en democracia, suele recibir, y al menos es mi percepción, un tratamiento más cariñoso que la ULL. Quizá porque la sociedad tinerfeña ya está acostumbrada a nosotros y, como en las relaciones largas, a veces los defectos tienen más peso que en el amor inicial. Debemos trabajar para revertir esa sensación y demostrarle a nuestra sociedad lo mucho y lo bueno que se hace aquí”.

-¿Consideras que la universidad española está demasiado politizada?
“En los últimos años, la universidad española se ha convertido en terreno de debate político, especialmente a raíz de los nuevos criterios propuestos por el Gobierno de España para la creación de universidades”.
-¿Por qué?
“Pues porque el Ejecutivo ha endurecido las condiciones para evitar la proliferación de centros privados sin garantías de calidad, a mi juicio una medida correcta, mientras que comunidades gobernadas por la oposición acusan al Gobierno de intervencionismo ideológico”.
-¿Y en Canarias?
“En Canarias, la controvertida Ley de Consejos Sociales ha generado diferencias entre las universidades públicas y el Gobierno regional, un clima que refuerza la percepción de que, si en el sistema universitario prima la política, se dificultan los necesarios consensos sobre financiación, investigación y libertad académica”.
(El profesor Pereda es claro, dice lo que piensa y lo dice en libertad, cuando añade: “Si la universidad se acerca a la política, por ejemplo, con jornadas como las celebradas hace poco sobre la Transición, se debería asegurar el pluralismo en la participación y que se escuchen las voces de todo el espectro político. Debemos ser un ejemplo de libertad de expresión y de escucha. Esto es algo en lo que debemos mejorar a nuestra universidad (se refiere a la ULL) para evitar sesgos que no nos hacen ningún bien como institución, ni ante los gobiernos, ni sobre todo ante la percepción que pueda llevarse la gente si a las personas a las que damos voz comparten todas una misma ideología. Esto no refleja la sociedad plural en la que vivimos, ni lo que debe ser la universidad en sí misma. La política universitaria debe ser tanta universidad como sea posible y sólo la política que sea necesaria, pero siempre sabiendo que somos la casa de todo el mundo, sin más limites que la ley y el Estado de derecho”).
-Volvamos a la ciencia. Cuéntanos tus investigaciones sobre depresión, valiéndote de la resonancia magnética (RM).
“La investigación reciente combina resonancia magnética funcional con estimulación magnética transcraneal (TMS) para tratar la depresión resistente. Un ensayo clínico de la Universidad de Nottingham demostró mejoras duraderas –hasta seis meses—en pacientes con depresión severa, al utilizar neuronavegación guiada por RM para localizar áreas cerebrales específicas. Estos avances representan un cambio profundo en el abordaje terapéutico, permitiendo ajustar el tratamiento de manera personalizada y con resultados sostenidos”.
-¿Sueñas tú también con un campus común compartido con otras universidades?
“Desde luego, sería un salto de calidad muy importante para nosotros”.
-¿Por qué?
“Porque daría a nuestros estudiantes una ventaja competitiva en su formación frente, por ejemplo, a las universidades privadas que proliferan en nuestra región. En 2016 se puso en marcha la iniciativa de universidades europeas y en 2023, continuando el trabajo iniciado en 2018 por la entonces vicerrectora de Internacionalización, Carmen Rubio, mi colega Lidia Cabrera, que sucedió a Carmen, y yo, conseguimos que la ULL entrara en una de estas alianzas, Stars EU, formada por nueve universidades de toda Europa, con más de 100.000 estudiantes, 10.000 profesores y la posibilidad de aumentar la colaboración docente e investigadora, la movilidad de profesores y alumnos y la puesta en marcha de títulos conjuntos, una labor en la que estamos ahora mismo, con financiación europea y un futuro prometedor”.
-Ernesto, ¿y cómo queda ahora tu proyecto de hiperscanning, tras lo sucedido?
“Ese proyecto buscaba estudiar si varios meditadores podían sincronizar su actividad neuronal en tiempo real. Se basaba en registrar encefalogramas simultáneos en varios individuos para comprender fenómenos como la sincronicidad intersubjetiva. A pesar de la cancelación del proyecto, la línea de investigación permanece activa y recientemente la ULL ha recibido financiación del Ministerio de Universidades español para un proyecto en esta línea, con el que espero colaborar”.
-¿Permanece la energía tras la muerte? Puede que no haya respuestas. Y disculpa la pregunta.
“Algunas investigaciones en neurociencia de la meditación muestran que la actividad cerebral puede reorganizarse, volverse más compleja y sincronizarse entre individuos. Sin embargo, ningún estudio sostiene la idea de que la energía cerebral persista tras la muerte, en un sentido literal. La neurociencia contemporánea ha demostrado reorganizaciones profundas durante la meditación, pero no puede atribuirse una continuidad energética post mortem. Pero yo siempre recuerdo la frase de Nikola Tesla: “Si quieres encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”.
(Se pasa el tiempo volando con el profesor Ernesto Pereda de Pablo, que es canario desde los 5 años. Hablamos de las carísimas revistas científicas de pago, del actual sistema científico, del liderazgo que debería tener la ULL –y que no tiene– en cuestiones sociales relevantes. Es inevitable, por razones de espacio, que sus opiniones las deje para otro día. Nos devoró, en este caso, el espacio, más que el tiempo).






