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Archivos de Epstein incluyen un correo que cita a la Universidad de La Laguna en un proyecto

La iniciativa, sobre neurociencia, fue rechazada por el catedrático de la ULL al conocer el origen de la financiación, el magnate americano, que ya empezaba a aparecer en medios
Archivos de Epstein incluyen un correo que cita a la Universidad de La Laguna en un proyecto
Epstein y Ghislaine Maxwell, su exnovia, en una fotografía publicada por la Oficina del Fiscal de EE.UU. DA

Los tentáculos del magnate y pedófilo Jeffrey Epstein llegaron hasta Tenerife. Entre los más de tres millones de documentos hechos públicos recientemente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, conocidos como los “papeles de Epstein”, figura un correo electrónico en el que se menciona a la Universidad de La Laguna (ULL).

La referencia aparece asociada a un intento de canalizar financiación por parte de un profesor británico para un proyecto académico de neurociencia centrado en la llamada “sincronicidad cerebral”, basado en estudios de electroencefalografía en humanos, una técnica no invasiva que permite registrar en tiempo real la actividad eléctrica del cerebro.

En la propuesta se alude a la participación de Ernesto Pereda, catedrático de la ULL, especialista reconocido en este ámbito, adscrito al Departamento de Física. Según se desprende del correo, la universidad pública tinerfeña habría actuado, en ese planteamiento inicial, como posible entidad receptora y gestora de una subvención, dentro de una colaboración académica con investigadores de la británica Goldsmiths, University of London.
Un ambicioso proyecto internacional que , según consta en documentación posterior, nunca llegó a materializarse.

Eminencias y ambición

El correo estaba firmado por el neuropsiquiatra británico Peter Fenwick, profesor emérito, y toda una eminencia en el campo de la neurociencia, conocido por sus investigaciones sobre la epilepsia y por su interés en el estudio del fenómeno de la muerte, la conciencia y los procesos psíquicos que pueden producirse en las fases previas al fallecimiento, como visiones, sincronicidades o experiencias subjetivas intensas.

Según explica Pereda a DIARIO DE AVISOS, el proyecto se enmarcaba en una línea de investigación conocida como hiperscanning, centrada en analizar la sincronización de la actividad cerebral entre varias personas de forma simultánea. En este caso, el objetivo era estudiar la denominada “sincronicidad hipercerebral” en grupos de meditadores.

“Querían investigar si la actividad cerebral de personas que meditan se sincroniza entre sí y si se asemeja más que la de otras personas presentes en la misma habitación que no están meditando”, explicó el catedrático. Se trataba, añade, de un campo emergente con una creciente producción científica. “En ese momento, había una gran capacidad para llevar a cabo la investigación y contaban con un equipo de alto nivel”.

Los correos describen un esquema de gestión en el que la Universidad de La Laguna recibiría un 20 % (19.600 euros) en concepto de costes de gestión administrativa, mientras que la mayor parte de la financiación se destinaría al trabajo científico desarrollado por el equipo británico.

Pereda relata que el prestigioso neuropsiquiatra, con quien mantenía una relación académica, residía en Mónaco y estaba vinculado a un referente del ámbito de la meditación y el mindfulness. A través de ese entorno, entró en contacto con Jeffrey Epstein, quien, según los mensajes, actuaba como financiador o intermediario de los fondos. Fenwick ejercía así como interlocutor académico del proyecto.

La renuncia y el replanteamiento

El catedrático español asegura que su decisión de no participar se produjo al conocerse el origen de la financiación. “Me dijeron que un magnate americano sería el que financiaría el estudio. Tras investigar a la persona —cuando su caso empezaba a aparecer en los medios de comunicación— y después de que se planteara incluso cobrar el trabajo a través de las Islas Vírgenes, me negué a realizar este proyecto”, explicó. La universidad británica implicada también optó por retirarse del proyecto.

Un correo posterior, fechado en junio de 2018, confirma el replanteamiento completo de la iniciativa. En ese nuevo esquema, ya ni la ULL ni el profesor español figuran en la propuesta. La gestión económica se trasladaría a una fundación con sede en Roma, mientras que el trabajo científico se repartiría entre varios especialistas.

Pereda explicó que nunca se llegó a recibir cantidad alguna por ese proyecto. “Nunca me alegré tanto de rechazar un dinero para investigar”, afirmó, advirtiendo además de los posibles usos de los resultados: “Era un estudio muy prometedor. Todo un hito en esa materia. Esto se podría haber utilizado para cualquier fin”, lamenta.

Para el catedrático, el caso ilustra hasta qué punto el dinero puede facilitar contactos y proyectos: “Este tipo de personas, que conectan todo tipo de instituciones, personas, eminencias de diversos campos… te demuestran lo que parece claro: que el dinero en el mundo lo puede casi todo”.

Según su versión, el papel de la Universidad de La Laguna quedó limitado a una propuesta inicial que fue descartada antes de concretarse, sin transferencia de fondos ni desarrollo de investigación alguna.