sociedad

Ricardo, amigo y enemigo

Pactamos una entrevista en Los Limoneros y el Diario cumplió su deseo, hace ya algunos años, en 2019. Ricardo Melchior tenía un carácter afable, pero cuando se calentaba era un dragón con gran capacidad de fuego. Adán Martín, el otro tecnócrata de la historia de Tenerife, lo llevó al Cabildo y luego acabaron distanciados.

El poder une y divide, según la época. Pero a Ricardo Melchior (1947- 2026), que tenía mi edad, nadie le puede discutir sus méritos como presidente de la última gran corporación insular. Tuvimos diferencias, algunas enconadas, pero yo creo que los dos éramos personas sin rencor. Él mismo dijo en aquella entrevista que su partido lo echó de la Autoridad Portuaria para culminar una componenda lagunera.

Luego calló para siempre, ni siquiera concedió otras interviús (que yo sepa), ni tampoco quiso echar más leña al fuego. Lo peor de ATI/CC es que no cuida a sus viejos líderes: las int r igas palaciegas echaron a Hermoso, a Zerolo, a José Emilio, a Ricardo Melchior y a todos los que no supieron irse a tiempo. El poder en un país chiquitito es muy difícil de mantener; en un territorio en el que la envidia es el pecado nacional.

Me ha entristecido su repentina desaparición. Reza un refrán venezolano que para volver hay que irse. Es un dicho sabio, pero entendido por muy pocos políticos de nuestra tierra. Una vez que le coges el tranquillo al poder se hace difícil abandonarlo.

Ricardo quiso gobernar la Autoridad Portuaria como lo había hecho en el Cabildo y se trata de intereses creados diferentes. El Cabildo es una institución más cálida. La otra está llena de ingenieros. Ricardo era ingeniero, pero también político y de ahí su confusión final. Su salud estaba mermada, pero se le veía animado.

Hace unos días saludaba a la gente en el Real Casino, durante un acto. Pero vamos cumpliendo años y la muerte está en la trinchera, apuntando al corazón con el viejo Mauser. Se ha ido un excelente gestor público y yo lo siento en el alma. Fue mucho más amigo que enemigo.