Un total de 12.130 mujeres en el archipiélago han sido diagnosticadas de endometriosis, afección para la que el Servicio Canario de la Salud (SCS) cuenta con un Protocolo para su manejo y una Guía didáctica para la formación de pacientes activas.
El Protocolo para el Manejo de la Endometriosis es un documento pionero que establece una atención integral, multidisciplinar y centrada en la mujer, elaborado por un equipo multidisciplinar de profesionales que contó con la participación de las propias pacientes.
Uno de los aspectos más destacados “es el reconocimiento del impacto psicológico y emocional” de la enfermedad. El dolor pélvico crónico, las limitaciones físicas o la incertidumbre del diagnóstico “pueden generar ansiedad, alteraciones del sueño y sentimientos de incomprensión”.
Por este motivo, se ha incorporado un apartado específico sobre intervención psicológica, que subraya la importancia de “acompañar a las mujeres en este proceso” mediante apoyo terapéutico adaptado, con enfoques como la terapia cognitivo-conductual, el mindfulness, la terapia sexual y la psicoeducación sobre el dolor crónico.
Además, en marzo de 2023 se publicó la Guía didáctica para la formación de pacientes activas formadoras en endometriosis, un documento elaborado en el marco de las actividades de la Escuela de Pacientes de Canarias. Está dirigido a mujeres con endometriosis y a sus familiares, quienes juegan un papel clave en el proceso de apoyo y mejora de la calidad de vida. Este recurso se desarrolla mediante talleres presenciales.
incomprendida
Por otro lado, la Fundación Juana Reyes quiso dar una visibilidad a esta patología que, a pesar de afectar a 190 millones de mujeres en edad fértil en el mundo, entre 1 a 2 millones en España y 26.000 en Canarias, sigue siendo infradiagnosticada e incomprendida.
La endometriosis es una enfermedad benigna que se caracteriza porque el tejido endometrial que recubre el interior del útero crece fuera de este órgano. Normalmente se localiza en la pelvis, en las trompas o en los ovarios, como localizaciones más frecuentes. También se han dado localizaciones ectópicas infrecuentes como en la vejiga o en los intestinos. El dolor pélvico es el síntoma más común y puede ser tan intenso que interfiere con las actividades cotidianas, como trabajar, estudiar y mantener relaciones.
El dolor menstrual es el síntoma más frecuente, pero a este hay que unir la fatiga crónica o la aparición de dolor en el coito. La convivencia con alguno de estos síntomas va a impactar de forma prominente en la salud mental. “Y si se añade la incertidumbre de un diagnóstico que se demora una media de 5 a 10 años, actúa como un estresor crónico”, relata.
La presidenta Isabel Aguilar señala que “para las mujeres diagnosticadas, la endometriosis supone un impacto psicológico muy grande y la calidad de vida se ve mermada. Por esta razón, es necesario el acompañamiento y la labor de un profesional del campo de la psicología como parte del tratamiento multidisciplinar e integral”.





