Este 27 de marzo de 2026 se cumple el 49.º aniversario de la mayor catástrofe de la historia de la aviación civil. En 1977, el aeropuerto de Tenerife Norte (Los Rodeos) se convirtió en el escenario de una colisión que acabó con la vida de 583 personas.
Aquel domingo de intensa niebla, dos aviones Boeing 747, los conocidos como “Jumbos”, colisionaron en la pista principal, dejando solo 61 supervivientes, todos ellos ocupantes del aparato de la aerolínea estadounidense Pan Am.
El origen: una bomba en Gran Canaria
La tragedia fue el resultado de una concatenación de fatalidades conocida como el “efecto mariposa”. Todo comenzó con la explosión de una bomba colocada por el MPAIAC en el aeropuerto de Gando (Gran Canaria). Este suceso obligó a desviar el tráfico aéreo hacia Tenerife Norte, ya que el aeropuerto del Sur (Reina Sofía) aún estaba en construcción.
Entre los aviones desviados se encontraban el vuelo KLM 4805, que procedía de Ámsterdam, y el vuelo PAA 1736 de Pan Am, que venía de Nueva York tras hacer escala en Los Ángeles.
Factores determinantes y el error en pista
Varios elementos confluyeron a partir de las 17:06:50 horas de aquel día:
- Densa niebla: La visibilidad se redujo a menos de 300 metros en cuestión de minutos.
- Prisa por despegar: El comandante del KLM, un piloto estrella de la compañía, decidió repostar combustible en Tenerife para ganar tiempo y no exceder el máximo de horas de vuelo permitidas. Este peso extra impidió que el avión se elevara lo suficiente para esquivar al Pan Am.
- Fallos de comunicación: Un solapamiento en las frecuencias de radio impidió que el KLM escuchara que el Pan Am aún estaba en la pista. El uso del inglés fue correcto, pero hubo un malentendido crítico sobre la autorización de despegue.
- Error de maniobra: El avión de Pan Am no tomó la salida rápida indicada (la tercera intersección), continuando por la pista principal en el momento del impacto.
La primera respuesta y el horror en la pista
Francisco Gonzálvez, señalero del aeropuerto en aquella época, fue el primero en llegar al lugar del choque junto a su compañero Antonio García. Según su testimonio, el KLM intentó levantar el vuelo pero chocó con la cola del Pan Am a unos 300 kilómetros por hora, desintegrándose casi al instante tras explotar sus tanques de combustible.
Las autoridades de la época, bajo una normativa estricta, no permitieron que DIARIO DE AVISOS publicara una edición especial el lunes 28 de marzo, retrasando la información detallada hasta el martes 29.
Responsabilidades e indemnizaciones récord
El informe final, elaborado por la Autoridad Aeronáutica Española, determinó una responsabilidad compartida. Aunque Holanda inicialmente cuestionó las conclusiones, finalmente se establecieron cuatro pagadores para una indemnización de 203 millones de dólares (unos 985 millones de euros actuales):
- KLM: 40% de la responsabilidad.
- Gobierno de España: 30% (gestión de la torre de control).
- Pan Am: 20%.
- Boeing: 10%.
Los daños en la pista se valoraron en 16 millones de pesetas de la época (unos 96.000 euros de 2025).
Misterios y legado técnico
A lo largo de las décadas, el accidente ha generado teorías diversas. El periodista J.J. Benítez reveló recientemente un dato aportado por un coronel del equipo de investigación sobre el hallazgo de dos pasajeros calcinados con “cráneos metálicos”, un enigma que nunca ha sido resuelto oficialmente.
Técnicamente, el siniestro reveló que los elementos de uranio de los Jumbos (eliminados posteriormente por Boeing) generaron un humo denso a 1.200 grados que dificultó la localización del segundo avión. Hoy, la escultura ‘La escalera de caracol’, inaugurada en 2007 en Mesa Mota, recuerda a las víctimas de una tragedia que sigue siendo asignatura obligatoria en cualquier curso de pilotaje del mundo.



















