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Therese desmonta las alertas en Canarias, pero se activa el riesgo por desprendimientos

Tras una semana de lluvias por la tormenta más duradera que se recuerda en años, se pide “máxima precaución” en las vías de montaña; las Islas inician el recuento de daños causados por la borrasca
Desperfectos por la borrasca Therese. DA

Canarias despidió ayer a Therese, la persistente borrasca atlántica, una de las más duraderas que se recuerdan, que empapó las islas occidentales y Gran Canaria -también llovió en las orientales pero menos- causando inundaciones, desprendimientos, cortes de carreteras, caída de árboles y algunos cortes de luz y de agua.

El oeste de La Gomera recibió el miércoles el zarpazo final de la tormenta con lluvias torrenciales que obligaron a las autoridades a declarar la situación de emergencia de nivel 2 (levantada a mediodía de ayer) por inundaciones y a solicitar la intervención de la Unidad Militar de Emergencias.

En Valle Gran Rey, el municipio gomero más afectado, alrededor de un centenar de vecinos de los barrios ubicados en la parte de Guadá se quedaron sin agua por la rotura y saturación de las tuberías. Precisamente, la Isla Colombina será la única en la que hoy no habrá clases presenciales en colegios e institutos después de la tromba de agua de hace 48 horas.
Si la cara amable de Therese son los paisajes verdes, las presas y balsas a rebosar y un Teide blanco en plena primavera, la cruz es el riesgo de desprendimientos en las vías, que persistirá en los próximos días por el estado de las laderas después de una semana seguida de precipitaciones, lo que llevó al Cabildo de Tenerife a pedir ayer la “máxima precaución”. La preocupación se centra, sobre todo, en las vías de montaña, ya abiertas a la circulación, como es el caso de las carreteras de acceso al Parque Nacional del Teide.

Por el contrario, agricultores y ganaderos celebran la generosidad de las lluvias, aunque con la excepción del subsector de las papas, único perjudicado por tanta agua. Con el regreso de los alisios, la normalidad meteorológica se abre paso y cabildos y ayuntamientos han desactivado sus planes de emergencia. Las precipitaciones se redujeron ayer a la mínima expresión. Solo cayeron cuatro gotas en Güímar y por el norte tinerfeño.

Aunque aún es pronto para evaluar los daños, ya se empiezan a conocer algunas cifras. En un informe preliminar, el Gobierno de Canarias cuantificó en más de 10 de millones de euros los desperfectos causados por la tormenta en medio centenar de centros educativos de Gran Canaria (24), Tenerife (17), Fuerteventura (3), La Palma (2), La Gomera (2) y Lanzarote (2). En cuanto a los daños en la red viaria y otras infraestructuras, todavía no han sido cuantificados para que el Consejo de Ministros tramite la declaración de zona catastrófica.

En puntos de La Palma, La Gomera y El Hierro se registraron lluvias que multiplicaron por diez la media mensual del marzo, según la red canaria de estaciones gestionadas por la Consejería de Transición Ecológica, lo que da una idea de la magnitud de la tormenta.

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