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Carmen Peña (Drago): “No pedimos perdón ni permiso para hacer política en Canarias”

Peña es portavoz Nacional de Drago Canarias
Carmen Peña (Drago): "No pedimos perdón ni permiso para hacer política en Canarias"

En poco más de cuatro años de existencia, Drago Canarias empieza a echar raíces. El partido, fundado a iniciativa del exdiputado en el Congreso por Podemos, Alberto Rodríguez, logró convencer con su discurso progresista y soberanista a unos 30.000 electores en los comicios autonómicos de 2023. En aquella cita electoral no consiguieron representación en el Parlamento, pero sí obtuvieron dos asientos en el Ayuntamiento de La Laguna. Uno de ellos lo ocupa Carmen Peña, una de las caras más visibles de la formación y su portavoz nacional, quien atiende esta entrevista desde su despacho en el consistorio. Con una trayectoria en la militancia de organizaciones y luchas sociales, dio el salto a la política institucional de la mano de Drago, formando parte del proyecto desde su creación en 2022.


-Drago Canarias entró en escena con un mensaje y un estilo alejados de la política tradicional. ¿Cuál siente que ha sido la respuesta de las instituciones y el resto de formaciones a vuestra llegada?
“El camino ha sido difícil. En cuanto a los demás partidos, tenemos más puntos en común y una relación más cercana con algunos que con otros. Hemos incluso vivido situaciones de falta de respeto o intentos de boicot. Pero eso no nos preocupa. Tenemos claro que venimos a trabajar por Canarias, con rigor y seriedad. Desde nuestro nacimiento no hemos dejado de aumentar en militancia y participación, y eso nos da la seguridad de estar aquí sin tener que pedir ni perdón ni permiso por hacer política en Canarias. Respecto a los medios de comunicación, nos ha costado bastante. Existen intereses económicos y empresariales que presionan, directa o indirectamente, para limitar nuestra presencia. Aun así, valoramos mucho cada espacio que se nos brinda”.


-Con la política canaria dominada por los mismos partidos desde hace años, ¿por qué confían en que la sociedad apoye su propuesta de cambio?
“Es verdad que en Canarias hay poco margen para la pluralidad de partidos, algo que responde a la ley electoral diseñada desde las fuerzas estatalistas para controlar el territorio. Pero somos una organización muy cercana a la sociedad civil y lo que percibimos es un profundo agradecimiento hacia una forma de hacer política humilde y honesta, centrada en proponer cambios reales. También influye ver lo que conseguimos en las anteriores elecciones con muy pocos recursos y cómo está creciendo con tanta fuerza la implantación territorial de Drago Canarias. Vivimos con convencimiento la posibilidad de que realmente podemos cambiar la vida de las personas que vivimos aquí”.


-Intentan conectar mucho con los jóvenes. ¿Depende el éxito de Drago Canarias de la movilización juvenil?
“Somos una organización joven. No solo por nuestra creación reciente, sino porque muchas de las personas que participamos estamos entre los veintipico y los cuarenta años. Nuestro mensaje apela mucho a la ciudadanía joven porque estamos en un cambio de ciclo, con un empeoramiento de las condiciones de vida que afecta especialmente a nuestra generación. La realidad es que muchos no sabemos si podremos desarrollar un proyecto de vida en nuestro propio Archipiélago. Por eso apelamos a una responsabilidad generacional: tomar las riendas de nuestro destino e implicarnos, también en el ámbito político. En cuanto a lo cultural y las redes, hay un cambio importante en Canarias. Existe un movimiento cultural impulsado por jóvenes que, con un enfoque autocentrado, está poniendo a Canarias en el mapa. Artistas de distintas disciplinas están haciendo que se mire hacia el Archipiélago, rompiendo con una mentalidad anterior más condicionada por dinámicas coloniales y por la autocensura. Como parte de la sociedad canaria, nos nutrimos de ese movimiento. Creemos que Drago Canarias es, en parte, reflejo de ese cambio cultural que se está dando”.


-Pero al final la gente que vota es de todas las edades. ¿No corren el riesgo de limitar su alcance en la sociedad canaria?
“Para nada. Nosotras lo vemos de manera transversal. Es verdad que, al ser muchas de las portavoces personas jóvenes, puede llamar la atención, pero nuestra base social es mucho más amplia. Las personas jóvenes interactúan más con nosotras en redes, pero luego son sus familias -padres, madres, abuelos- quienes te paran por la calle y te dicen que han visto vídeos, que les gusta cómo hablamos o que agradecen que digamos ciertas cosas. Llegamos a sectores sociales que incluso a nosotras mismas nos sorprende”.


-El partido surge de los movimientos sociales, pero ahora busca actuar dentro del sistema. ¿Cómo se equilibra esa lucha de calle con la acción política institucional?
“Tenemos un profundo respeto por la independencia de los movimientos sociales. Aspiramos a estar en las instituciones, pero también somos parte de la sociedad civil. Participamos en los movimientos sociales, pero siempre desde el respeto, entendiendo cuál es el papel de cada espacio. Los movimientos sociales deben ser libres y fuertes para poder hacer contrapeso a los poderes institucionales”.


-¿No temen que, como ocurrió por ejemplo con Podemos, al entrar en las instituciones su discurso se diluya y terminen decepcionando a quienes los apoyan desde la calle?
“Para nada. Desde Drago Canarias tenemos muy claro que nuestra propuesta institucional debe escuchar los problemas de la ciudadanía canaria. Por eso caminamos de la mano de nuestra gente: no tenemos miedo de entrar en las instituciones porque no va en nuestra esencia traicionar a la ciudadanía. Nuestra apuesta como organización es clara: estar dentro de las instituciones nos permite influir y generar cambios reales”.


-Justamente en 2023, Drago Canarias obtuvo por primera vez representación con dos concejales en La Laguna y mantuvo negociaciones para gobernar con el PSOE que no llegaron a concretarse. ¿Fue aquel episodio el reflejo de que su modelo político no encaja con los partidos tradicionales?
“Creemos que para el PSOE era más cómodo pactar con socios que no les presionaran ni exigieran cumplir con mejoras concretas para la ciudadanía. Eso nos reafirma en que no vamos a ser una fuerza subalterna de ningún partido u organización. Nuestro planteamiento es claro: negociamos con quienes respeten nuestra hoja de ruta y nuestros ejes programáticos. Nosotras presentamos propuestas claras, con objetivos en áreas como vivienda, turistificación, comercio local y condiciones laborales, con plazos definidos. El PSOE no pudo asumir esos compromisos”.


-Este desencuentro facilitó que Coalición Canaria accediera al gobierno.
“Quien se levantó de la mesa de negociación fue el PSOE. Ellos decidirán a quiénes eligen como compañeros de camino. Nosotras nos presentamos a las elecciones con nuestra propuesta y la defendimos hasta el final, buscando principalmente unas negociaciones basadas en un eje programático, no en el reparto de sillones, que es a lo que están acostumbrados los partidos tradicionales. Por sus actos los conocerán”.


-En los últimos años, parte de la ciudadanía se ha movilizado bajo el lema ‘Canarias tiene un límite’, un discurso que ustedes comparten. ¿Qué alternativas proponen como modelo viable a corto y medio plazo?
“Lo más urgente es que el sistema turístico decrezca y que exista una ley de residencia basada en criterios de sostenibilidad medioambiental, porque Canarias no aguanta más masificación. Creemos que hay que hacer estudios técnicos rigurosos sobre la capacidad de carga del Archipiélago, evaluar cuánta agua, comida y energía puede soportar, y establecer límites claros. Al mismo tiempo, es fundamental frenar la especulación y la construcción desmedida, para no depender únicamente del turismo como motor económico. También queremos apostar por recuperar el sector primario, apoyar la pesca artesanal y garantizar un relevo generacional en el campo, y abrir oportunidades en sectores como la tecnología o el audiovisual, adaptados a la realidad territorial. El modelo actual atrae trabajadores extranjeros con alto poder adquisitivo que compran propiedades y, al mismo tiempo, trabajadores precarizados que compiten con la población local por vivienda y recursos, lo que hace insostenible la vida en Canarias. Hay que dar un volantazo real y valiente, pensando en sostenibilidad, equilibrio y justicia social para toda la ciudadanía del Archipiélago”.


-Algunos sostienen que esas reivindicaciones sociales se han ido diluyendo, especialmente en la clase política. ¿Coinciden con esa visión?
“Los partidos que están gobernando y que estuvieron gobernando en el pasado vieron que la fuerza social y popular de esas reivindicaciones era tan fuerte que no era inteligente estratégicamente ponerse en contra. Pero, ¿qué hicieron? Compraron el discurso y no han hecho absolutamente nada. Básicamente, eso va a generar todavía más desafección ciudadana y nosotros esperamos que eso sea para que la gente se dé cuenta de que quien habla mucho y trabaja poco por la tierra no es apto para gobernar”.


-Recientemente hubo una reunión de partidos situados a la izquierda del PSOE en las Islas a la que, según han explicado, no fueron invitados. ¿Les molestó quedar fuera?
“Para nada. Nosotros no tenemos ninguna preocupación por no estar en determinados espacios, sobre todo porque ahora mismo en Canarias no hay elecciones convocadas. Cuando llegue el momento electoral nos sentaremos a hablar con todas las fuerzas políticas y debatiremos en nuestros espacios internos o colectivos cuál es la mejor manera de ir a esos comicios”.


-¿Existen líneas rojas para pactar con el resto de formaciones progresistas?
“Ninguna. Como comentaba antes, cuando se acerquen los procesos puramente electorales nos sentaremos con todas las fuerzas políticas que quieran hablar con nosotras y negociaremos. Lo que tenemos clarísimo es que, desde nuestro prisma soberanista, los ejes de decisión política para mejorar la vida de las personas en el Archipiélago deben estar aquí, en Canarias. Con algunas fuerzas coincidiremos más y con otras menos, pero siempre con una hoja de ruta clara definida y por el bien de la ciudadanía, sin ningún veto”.


-¿Les inquieta que una posible división a la izquierda pueda favorecer la entrada de la derecha junto a la ultraderecha?
“El análisis del crecimiento y el auge de las fuerzas de ultraderecha es complejo. No tiene que ver solo con los procesos electorales, sino con ciclos a nivel mundial en los que el neoliberalismo va ganando terreno y ciertos discursos van totalmente en contra de lo que somos nosotras. También sabemos que el hecho de que los partidos tradicionales, de izquierda o derecha, no hayan sabido generar políticas sociales en beneficio de las mayorías, es la causa del crecimiento de las fuerzas reaccionarias, y no simplemente cómo se presentan a las elecciones. El cuento de que “viene el lobo y tenemos que unirnos” es una falacia, porque el lobo ya está. Hay organizaciones que llevan años gobernando y no han mejorado la vida de la ciudadanía. No cumplir con eso es lo que genera desafección y el auge de la ultraderecha.”


-Si mañana tuvieran que asumir responsabilidades de gobierno en Canarias, ¿cuál sería la prioridad absoluta en los primeros cuatro meses?
“Vivienda y frenar el crecimiento del sector turístico. Hacen falta medidas valientes para que la población pueda acceder a una vivienda digna, y no se están tomando”.


-Los demás partidos también hablan de priorizar la vivienda, incluso de frenar el turismo…
“Estos partidos tradicionales que han estado gobernando durante más de 30 años sirven solo a sus propios intereses y a los del sector empresarial, no a los de la ciudadanía canaria. Si realmente sus ideas hubieran funcionado, nuestras vidas no serían como son ahora. Hablan y mienten mucho pero hacen muy poco por el beneficio de las clases populares. Nosotras venimos a cambiar esta realidad. Somos una formación que quiere gobernar en beneficio de la mayoría ciudadana y no en beneficio de unos pocos intereses económicos o empresariales”.

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